Los detectives salvajes – Roberto Bolaño

Los detectives salvajes

LOS DETECTIVES SALVAJES

Roberto Bolaño. Editorial Anagrama,1998.

Roberto Bolaño, poeta y escritor chileno, nació en Santiago de Chile en 1953 y falleció en Barcelona a la edad de cincuenta años. Fundó el movimiento poético infrarrealista en México, proponiendo la destrucción de todas las reglas que constriñen y retrasan el desarrollo del ser humano y de sus manifestaciones. Con Los detectives salvajes ganó el Premio Herralde de Novela en 1998 y el XI Premio Rómulo Gallegos el año 1999.

Hacer una crítica literaria sucinta de una obra monumental no es difícil, es imposible. La novela Los detectives salvajes merecería muchas tesis orientadas a desmembrarla desde muchos puntos de vista, tales como el del narrador o el de lo narrado, lo técnico, lo simbólico, lo histórico, lo autobiográfico, lo biográfico, lo creativo, lo erudito, lo existencial y lo vital que ella contiene. ¿Cómo podría en estos párrafos acercarme a ese asombroso y desconcertante mundo presentado por el ilustrado Roberto Bolaño? Derrotada de antemano, presentaré mi mejor esfuerzo para esbozar un análisis.

Esta novela cuenta con más de cincuenta narradores y más de noventa monólogos, todas miradas y voces que se cruzan para contar una misma historia, utilizando el diario y el testimonio como géneros literarios. Si nos esmeráramos en simplificar la historia diríamos que se trata de la vida de dos adolescentes interesados por la literatura que más tarde van en búsqueda de una poeta, tal vez mítica o tal vez real, mientras sus amigos o conocidos cuentan la historia de esas dos vidas, en medio de la trama, aunque refiriéndose a una etapa posterior. Me explico. Estos poetas son Arturo Belano (alter ego de Roberto Bolaño) y Ulises Lima (alter ego de Mario Santiago Papasquiaro, el mejor amigo de Bolaño en la vida real, y a quien el autor le dedica este libro como homenaje de admiración y amistad). La historia es narrada por Juan García Madero en el primer y tercer capítulo del libro. Los demás narradores hablan en la segunda parte de la novela de diversos temas que tienen en común los nombres de Arturo y/o de Ulises. Esto es Los detectives salvajes en pocas palabras. ¡Pero cuánto más es este libro! Una historia de la literatura y de los escritores revolucionarios de México de la década de los setenta, para empezar.

Estos muchachos, menores de veinte años, junto con casi una veintena de jóvenes, hombres y mujeres, fundan el movimiento denominado real visceralista (referido al infrarrealismo, fundado por Bolaño y Mario Santiago en 1975) enfrentándose a todo convencionalismo literario, a favor de una expresión libre. Aunque con mucho de invención, la novela nos brinda detalles de lo sucedido en esa época, mezclando el delirio que produce la poesía ─proyectos, actividades literarias y estilo de vida─ con el despertar sexual de la juventud. Dos años más tarde Arturo y Ulises parten a Europa siguiendo rumbos diferentes. Los múltiples narradores se encargarán de contarnos sus aventuras fuera de México (muy coincidentes con las de la vida real). Así nos acercamos a las biografías de Bolaño y Mario Santiago, y al poderoso y enigmático mundo de dos poetas. La novela está llena de referencias a escritores tanto desconocidos como famosos. Se citarán muchas obras en medio de situaciones cotidianas no siempre edificantes. Aparecerán las enfermedades físicas y mentales, los hospitales, los medicamentos, el tráfico de drogas, los bares, la prostitución, el exilio, la lucha por la supervivencia; pero siempre, y por encima de todo, la pasión por las letras.

Técnicamente es una obra magistral. Se confunden intencionalmente muchas intervenciones: no solo no se usan comillas para distinguir los discursos directos e indirectos sino que estos se entremezclan en una misma oración; se dicen y desdicen argumentos y relatos; se abren opciones sin cerrarlas, dejando que reine la ambigüedad; los personajes desdicen al narrador, un personaje se convierte en narrador o le habla a este; el narrador se vuelve invisible en los monólogos; la palabra desaparece para dar espacio al dibujo, hay muchos silencios que  parecen estar ahí para que el lector responda preguntas a nivel emotivo, etc.

Buscar a Cesárea Tinajeros es hurgar en el pasado, es quizá la búsqueda de una explicación a sus propias historias, aferrarse a esos sueños que la vida frustró no solo en los poetas sino en todo joven izquierdista que quiso inútilmente cambiar el mundo, o simplemente no aceptar el fracaso, no renunciar.

Sabiendo que Bolaño es un maestro del suspenso, y teniendo el libro un título tan sugestivo, se podría  apostar a que Los detectives salvajes es una novela policiaca, pero se perdería. No presenta a verdaderos detectives y menos salvajes, en el sentido de crueles. Si bien los «detectives» ─ Arturo y Ulises─ buscan a alguien, no es al culpable de un delito sino a la persona que simboliza el nacimiento de una nueva literatura. Y son salvajes antes que por malvados, por mantenerse al margen de una sociedad que se porta «correctamente».

Bolaño es un gigante de la literatura, no debería atreverme a recomendarlo o no. El máximo puntaje es poco para él. Su literatura, sin embargo, es tan sofisticada que solo los profundos conocedores de las letras podrán percibir su grandiosidad; muchos puede que no terminen de leer este libro que contiene más de seiscientas páginas, algunas probablemente innecesarias, nada fáciles de descifrar. No obstante, mi consejo: si desea un momento extraordinario en su vida, léalo.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

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Publico este artículo en el mes de septiembre de 2015. La fecha me dice mucho porque constituye el cierre de cuatro años de publicaciones ininterrumpidas, iniciadas allá por octubre de 2011. Creo ver un símbolo en este momento, ya que el libro que aquí reseño me hace sentir que algo cambió en mí después de leerlo, así como escribir estos artículos impactó fuertemente mi vida. Todo indica que leer embellece, aunque esa belleza consista apenas en percibir la vida con más claridad, incluyendo el dolor que contiene o, mejor todavía, su inmensa majestuosidad.

Acerca de ROXANA ORUÉ

Amo las palabras porque amo a los seres humanos y por medio de ellas me siento en intimidad con quienes escriben o quienes me leen. Compartimos nuestros pensamientos, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros modos de mirar, de decir o de sentir. No puedo decir que leí mucho ni que escribí mucho en mi vida pero puedo afirmar que cuando leí o cuando escribí me entregué por entero a esa relación que existe entre escritor y lector. No hubo nada a medias, me vinculé con cada palabra con la misma intensidad con que vivo cada segundo de mi vida.

Publicado el noviembre 22, 2015 en CRÍTICAS y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Juan José Meléndez Santiago

    Gracias interesantes comentarios hoy inicié la lectura del libro, x cierto recién finalice “El Salvaje” de Guillermo Arriaga muy bueno recomendable, slds y grcs x tus comentarios.

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