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Flor de Aribabá – Gloria Macher


FLOR DE ARARIBÁ

Gloria Macher. Editorial Verbum, S. L., 2017.

Gloria Macher es una escritora nacida en Perú, país del que emigró para vivir en Brasil durante una quincena de años. Pasó un periodo de su vida en Estados Unidos y luego viajó a Canadá donde radica actualmente. Cuenta con una maestría en Ciencias Económicas de la Universidad de Montreal. Entre sus obras más notables figuran Las arterias de don Fernando (2013), Mi reina (2014), La gringa del parque (2015) y el conjunto de relatos Viajando por precipicios (2016) que a continuación reseñaremos. Ha sido premiada con The International Latino Book Award 2014 por la primera de las obras aquí mencionadas. El libro que aquí nos ocupa ha sido finalista en el Premio iberoamericano Verbum de novela 2017.

Gabriel García Márquez dijo que no se escriben novelas con ideas sino con imágenes o emociones. Con ideas —explicaba— se escriben ensayos, trabajos académicos, etc. La literatura de Gloria Macher, sin embargo, combina mensaje, imágenes y problemas de la sociedad moderna. En esta obra un problema de salud pública sirve para mostrar los entretejidos de las ambiciones económicas y el poder.

Flor de araribá comienza con una imagen terrible. Marcos Pereira dos Santos, doctor en medicina, está encerrado en una celda llena de moho en una cárcel de Mato Grosso, en el Brasil. Este hongo ha llegado a la lengua del doctor Pereira y la ha poblado de una pilosidad negra que le dificulta respirar. El doctor Pereira dos Santos llegó a Matto Grosso desde Río de Janeiro al haber sido nombrado por Médicos sin frontera para participar en un proyecto de contención de una posible epidemia de cólera. Y ahí comienza la historia.

La intervención del doctor se suponía ligada exclusivamente a su profesión, pero terminó siendo una historia de amor, de traiciones y de reacciones despiadadas para proteger intereses económicos. Con este enfoque, la autora subraya una función muy particular de la literatura: la de la sensibilización social para la protección del medio ambiente y la denuncia de los intereses políticos que se protegen a sí mismos en desmedro del bienestar público. Ambas prácticas —la sensibilización y la denuncia— marcan la narrativa de Gloria Macher no solamente en este libro sino en su obra en general.

Un ciento de personas están internadas en el hospital de Vila dos Santos. Se sospecha que el origen de esos males sea el cólera, se solicitan análisis de laboratorio, pero los resultados demoran mucho en llegar. Las aguas del río Gincoporé parecen estar contaminadas, pero las autoridades no muestran ningún interés en confirmarlo. ¿Por qué? Un grupo de inversionistas de una multinacional llamada Molabanto desean comprar unas tierras en Vila dos Santos, y estas se ubican justamente al lado del río Gincoporé. ¿Quieren los compradores que las tierras bajen de precio? ¿O los vendedores quieren ocultar lo que sucede para asegurarse de que las tierras sean compradas?

El doctor Marcos Pereira no quiere ni plantearse estas preguntas. De manera ingenua, se va adentrando a un problema que él considerará un asunto de salud pública. Lo mira con ojos de científico, y no sospechará que su presencia puede despertar y llamar a la acción a quienes detentan el poder político. Estas personas intervendrán para negar el problema e impedir a todo precio que se investigue ese fenómeno. No es que Marcos Pereira no tenga conciencia de la existencia de intereses políticos. Simplemente quiere desligar unos de otros, concentrarse en aquello que le interesa y para lo cual está capacitado. Él está ahí para mejorar el protocolo de los diagnósticos y tratamientos el cólera. Hará su estudio y su propuesta, y partirá sin intervenir en asuntos que no le competen.

Las ceremonias de candomblé, los cantos propios de esta actividad cultural, la vegetación de la región, su fauna, etc. ambientan el recorrido que el doctor hace por la zona. La autora conoce el país suficientemente para presentarnos sus frutos, sus comidas, sus embarcaciones, sus creencias. Leemos la obra y viajamos.

La flor de araribá la lleva en sus largos cabellos negros, una mujer llamada Alcida que cautiva a Marcos desde el primer instante en que se cruzan. Y el lector lo entiende cuando Alcida voltea a mirar a Marcos «mostrando sus labios de miel, sus ojos almendrados de carbón, y bajando la cabeza con gesto cordial». Así comienza la autora a crear un personajes femenino sensual que se mostrará poco a poco como una mujer inteligente. No es de extrañar que Marcos se rinda ante ella, pese a todos los obstáculos.

La trama se va desenvolviendo muy naturalmente. No hay artificialidad en ella, solo realidad. Quizá esta novela no tenga el poderío de los cuentos de Macher, aquellos que leímos en Viajando por precipicios, pero no carece de las cualidades importantes de este género. Los escritores a veces narran cuentos sin poder escribir una novela y, viceversa, escriben una novela sin poder entregarse al género cuentístico. Con este libro, Gloria Macher muestra su versatilidad narrativa demostrando que puede narrar en ambos géneros.

El libro podría elevar su calidad literaria con una buena edición. La autora no se autopublica, cuenta con Editorial Verbum para revisar su obra, pero —inexplicablemente— esta casa editorial publica el libro sin editarlo (o si lo edita, lo hace muy mal). Sucedió lo mismo con Viajando por precipicios. Lástima que se le quite tanto mérito literario a una obra que transciende las temáticas livianas para hacer de la literatura una herramienta de conciencia social. Lástima porque al lector le afecta. Es hora de buscar una solución a este problema. El trabajo más difícil, que es el de escribir una historia con un mensaje esclarecido, basado en el conocimiento, ya está logrado. Ahí está la creación. Lo demás es forma, pero esta cuenta; sino la literatura no sería un arte.

Viajando por precipicios – Gloria Macher

 

Viajando por precipicios

VIAJANDO POR PRECIPICIOS

Gloria Macher. Editorial Verbum, S. L., 2016.

Gloria Macher es una escritora nacida en Perú, país del que emigró para vivir en Brasil durante una quincena de años. Pasó un periodo de su vida en Estados Unidos y luego viajó a Canadá donde radica actualmente. Cuenta con una maestría en Ciencias Económicas de la Universidad de Montreal. Entre sus obras más notables figuran Las arterias de don Fernando (2013), Mi reina (2014), La gringa del parque (2015) y el conjunto de relatos Viajando por precipicios (2016) que a continuación reseñaremos. Ha sido premiada con The International Latino Book Award 2014 por la primera de las obras aquí mencionadas.

Desde la lectura del prólogo de Viajando por precipicios ya sentía el anuncio de que este libro sería el descubrimiento de una literatura poderosa. Esto se vería confirmado muy pronto leyendo «La bella adormecida», el primer cuento de esta obra, y sería definitivamente sellado con la lectura del segundo cuento, «El Sol de Siqueiros». El nombre de su autora, Gloria Macher, ingresó así, repentinamente, a mi lista de escritores mayores.

En la primera parte de la obra ─«El mundo donde vivimos»─, sus historias no solo trascienden el ser individual, sino que tocan fibras sociales muy sensibles, alojadas en ocasiones en los extremos más dolorosos de nuestras sociedades, poniendo frente a nuestros ojos algunos de los problemas significativos de nuestro tiempo. En la segunda parte del libro ─«El alma donde habitamos»─, la autora entra más bien al mundo de los sentimientos, los deseos, los anhelos, las sensaciones, las obsesiones y las frustraciones del ser humano, para lo cual se sirve de un estilo muy propio.

He debido decir sociedades, utilizando el sustantivo plural, porque la autora no confina sus historias a una localidad exclusiva, conocida para ella, o los lugares más familiares para un latinoamericano sino que nos pone en contacto con la favela Madureira o el barrio Leblon en Río de Janeiro, Brasil; con la ciudad de Montreal o con un pueblo rural en el norte de Canadá; con la ciudad de Roma, con la comuna de Santa Margarita en Génova o con la isla de Caro en el golfo de Nápoles en Italia; con Palma de Mallorca en España; con la ciudad de Ueda en Japón; con la isla Kauai en Hawai; con el pueblo de Pushkar en el estado de Rayastán en la India; con el puerto de Aberdeen en la isla de Hong Kong, además de llevarnos a México y Perú. Podríamos decir que tiene una cierta fascinación por los espacios circundados de agua, pero sería más acertado afirmar que su geografía imaginaria no tiene límites en la Tierra.

Más allá de los sitios en sí, Gloria Macher se acerca a ambientes específicos que nos harán entrar a mundos inusuales. Citemos, para ilustrar esta afirmación, el caso del ritual del mizuage donde una aprendiz de geisha pasa a ser profesional, el encuentro de un hombre con esa gran mancha de basura en el Pacífico llamada la Isla de Plástico, el sórdido mundo de los vagabundos, etc. Esta aproximación es particularmente elogiable porque no la hace explotando tanto su mirada de narradora externa sino que logra que nos acerquemos a esos entornos a través de sus propios   personajes.

Si Mario Vargas Llosa nos enseñó en sus últimos libros que el poder de la técnica literaria era capaz de imponerse por sobre el contenido de la obra, Gloria Macher nos muestra que el argumento puede hacernos prescindir de la sofisticación de la técnica literaria. Lo que a la autora le importa es sacudir al lector, hacernos tomar conciencia de los problemas medioambientales, de la injusticia laboral, del abuso frente a la mujer, de los malos caminos a los que puede conducirnos la limitación de las posibilidades socioeconómicas o, en su defecto, ingresar a la intimidad de las personas. Su escritura es fundamentalmente directa, lineal, natural y dinámica. Su narración se concentra en las historias mismas antes que en engorrosas descripciones o extensos diálogos. Se ocupa de estos, sin embargo, inadvertidamente, con una gran economía de palabras. Lo mismo sucede cuando se trata de entrar al mundo emocional o sentimental de las personas ya que hace uso de los hechos para mostrarlos, de modo que no es tan importante cómo se consume en odio, por ejemplo, uno de sus personajes sino qué hace para exteriorizar esas emociones.

En medio de este mundo tan sujeto a la realidad, donde el conocimiento y la investigación resaltan, Gloria Macher nos sorprenderá con su manejo de lo fantástico al convertir el medioambiente o una armadura de combate en personajes vivientes, o se lucirá con su control de la imaginación cuando trate de sorprender al lector con finales inesperados.

Frente a esta maravillosa literatura no nos es posible entender el que se vea afectada por la falta de edición. Gloria Macher cuenta con un diploma de traducción de la Universidad de McGill, y su escritura irradia talento. No ponemos en duda su capacidad como escritora, pero escribir es un arte extremadamente complejo donde el editor o editora tiene un rol determinante. No existe el escritor que pueda prescindir de un editor. Cuando no se necesite ajustar la estructura de los textos, se necesitará revisar el estilo de comunicación, la veracidad del contenido de la obra o su forma (ortografía, puntuación, gramática, etc.). Esta última parte es la única donde falla este libro, y probablemente la más fácil ─aunque trabajosa─ de resolver. Quien está en cuestionamiento aquí es la casa editorial. ¿Por qué se descuida este aspecto formal tan crucial en el producto final de una obra artística? La respuesta a esta pregunta sigue siendo un enigma para mí.

Un precipicio es un despeñadero por el cual es peligroso caminar. Y sí, descubrir Viajando por precipicios es un peligro; sin embargo, el riesgo al que se somete al lector al leer este libro no es ningún otro que el de hacerlo más humano, un mejor conocedor de nuestro mundo, con la gratificación que esto supone, pero también el dolor que esto conlleva. Esta es una lectura absolutamente recomendable.

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