Malena es un nombre de tango – Almudena Grandes

Malena es un nombre de tango

MALENA ES UN NOMBRE DE TANGO

Almudena Grandes. Tusquets Editores, 1994.

Almudena Grandes, escritora española, ha publicado diez novelas desde 1989 siendo la primera de ellas  Las edades de Lulú, obra erótica premiada con el XI Premio La Sonrisa Vertical, actualmente traducida a casi una veintena de idiomas. De manera similar, ocho años después de publicar Malena es un nombre de tango ya se habían hecho veinticinco ediciones del libro. La autora, además de dedicarse a la escritura, estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, es actualmente columnista del periódico El País y su obra ha sido galardonada con varios premios importantes.

Malena es un nombre de tango es una novela que habla de una mujer en una forma tal que el lector puede sentir que ha sido escrita por una mujer. Penetra en la subjetividad de una adolescente que se enamora por primera vez y experimenta su sexualidad de una manera espléndida y sin límites. La genialidad de la autora consiste en describir ese contacto con la fuerza vital que da el primer amor, y con una intensidad física y emocional que difícilmente pueden transmitir los escritores varones de hoy. Aunque la obra no se ocupa solamente de ese episodio de la vida de la protagonista sino que muestra su desarrollo desde que era una niña hasta su adultez, considero que es el mejor logrado en la novela. No en vano la autora ganó el  premio a la mejor novela erótica con su primer libro, mencionado arriba. Ella es capaz de unir sensibilidad, sensualidad y emociones en un mismo momento, expresando la sexualidad con erotismo y belleza.

No voy a decir que solo una mujer podría haber escrito una novela así porque no creo que la literatura deba dividirse en femenina versus masculina, lo que debería existir es simplemente la literatura expresada en voces personales. Así como la sociedad no debería tener en la práctica diferentes derechos para los hombres y las mujeres en la educación, en el trabajo, en los quehaceres domésticos, etc. sino tan solo ejercer los derechos humanos, así tampoco debería dividirse a la literatura por géneros; sin embargo, las diferencias lamentablemente todavía existen. De ahí que esta obra aumente su valor. Primero, porque es la voz de una mujer expresándose a través de lo escrito. La literatura se convierte así en un medio adicional para que la mujer pueda hacerse conocer e ir conquistando parte de este espacio que tradicionalmente nos ha sido negado. Solo este tipo de aperturas nos da a los seres humanos la posibilidad de acercarnos mutuamente. Por otro lado, podemos adivinar el impacto de esta obra en las mujeres, como lectoras, que se ven contagiadas de esa libertad de expresión, que al romper tabúes públicamente ayuda a quebrarlos también en el ámbito personal.

Madgalena Montero Fernández de Alcántara (Malena) es el nombre de una jovencita nacida en el seno de una familia acomodada madrileña en la década de los sesenta. La familia no solo es tradicional sino que tiene abolengo y una posición reconocida en la sociedad. Sin embargo, tiene también mucho de qué avergonzarse si la contemplamos con los cánones de la época. Es decir que es una familia dividida y cada uno de sus herederos parece encajar en uno de sus extremos. Esas son las imágenes de las que se alimentará Malena desde niña, sintiéndose claramente identificada con el lado malo o maldito (según reza una leyenda familiar): el de la sangre de Rodrigo (un antepasado con doble vida).

Siendo historiadora, la autora ─tal vez sin proponérselo─ da mucha importancia a la historia familiar y  muestra las repercusiones que la conducta de los antepasados tienen en los miembros actuales de la familia. Por ejemplo, quien se suponía conquistador del Perú y quienes vivieron en plena época franquista. Como la misma escritora lo dice, ella no cree que la literatura deba ser utilizada para enseñar sino para emocionar, de modo que no pone énfasis en los hechos históricos. Se trata, más bien de entrelazar pasado y presente. Personajes menos importantes marcan también la vida de sus descendientes, y Almudena Grandes se encarga de que en la novela se repitan ciertos nombres, estilos de vida, preferencias sexuales, etc. como si las historias se repitieran sin importar las distancia generacionales.

Esta novela es un simbolismo de la tradición versus la libertad. Los personajes encarnan uno u otro de los lados. Quizá los más notorios sean el de Malena, la protagonista, el de Reina (la hermana melliza de Malena) y el de Magda (la tía de Malena, hermana de su madre, llamada también Reina) pero existen muchos otros, como el padre, el abuelo, la abuela, etc. La constante de cada una de estas historias es la de haber optado por vivir ya sea la vida “correcta” o, por oposición (nunca coinciden) la vida que realmente querían vivir estos personajes. La misma Malena empieza su vida rezando para convertirse en quien no puede ser (un niño) debido a que como la niña que era no podía responder al modelo que de ella se esperaba. En su adolescencia se libera de las ataduras sociales, en su juventud decide reafirmarse agresivamente en la opción de la diferencia, en su adultez temprana “se endereza” para constatar más tarde que no puede ser feliz así.

A Malena le tocó vivir en una época en que la  sociedad salía de una dictadura fascista larguísima (1939-1975) de modo que cuando la autora nos narra su vida no puede evitar mostrarnos el ambiente  madrileño de aquella época. A través de esta novela se viven entonces las contradicciones y las dificultades a las que se enfrenta una mujer que en aquella época tenía ya la “libertad” de escoger quién ser y deseaba encontrar su auténtica identidad para expresarla y sentirse realizada. La autora señala, sin embargo, algunos casos de generaciones anteriores ─especialmente en la vida de los parientes hombres pero también en la de algunas mujeres─ en los que estas personas descubren y expresan su autenticidad. Deja así en claro que esa búsqueda no se ha limitado necesariamente a las generaciones modernas. Es más, Almudena Grandes ha declarado que escribió esta novela cuando se enteró de que su abuela materna había visto espectáculos con bailarines desnudos en Madrid y comprendió así que las mujeres de su familia no necesariamente habían vivido de lo tradicional a lo liberal de una manera lineal.

Son, entonces, muchos los elementos que hacen de esta novela una obra magnífica: el enfoque global que se le otorga no solo porque abarca diferentes etapas de la vida de una mujer sino que las relaciona con las etapas vividas por otras generaciones; el carácter  intimista y desde una óptica femenina con que se narra la vida de Malena (si alguien quisiera entender cómo vive su sexualidad una mujer y los pensamientos y sentimientos que la embargan, aquí tiene un testimonio magnífico); y last but not least la forma. La autora maneja un vocabulario extenso pero lo introduce de una manera tan natural que su sofisticación es casi imperceptible, logrando que parezca que todo está dicho de un modo sencillo. Inventa cómo transmitir la realidad con hechos imposibles (“los muebles susurraban”), recurre constantemente a aproximaciones metafóricas, parece haber encontrado la medida perfecta de extender las descripciones para conectar al lector con las emociones y, como si esto fuera poco, aprovecha esos momentos emotivos para, a través de ellos,  retransmitir la realidad con una modalidad que se acerca más a la poesía que a la narración. Al margen de que la novela es algo más extensa de lo que habría sido ideal, usted no tiene mucho que pensar antes de decidirse a leerla. Valdrá la pena.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

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Acerca de ROXANA ORUÉ

Amo las palabras porque amo a los seres humanos y por medio de ellas me siento en intimidad con quienes escriben o quienes me leen. Compartimos nuestros pensamientos, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros modos de mirar, de decir o de sentir. No puedo decir que leí mucho ni que escribí mucho en mi vida pero puedo afirmar que cuando leí o cuando escribí me entregué por entero a esa relación que existe entre escritor y lector. No hubo nada a medias, me vinculé con cada palabra con la misma intensidad con que vivo cada segundo de mi vida.

Publicado el noviembre 21, 2015 en CRÍTICAS y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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