Archivo del sitio

¿Cómo publicar un libro? – Tercera y última parte

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Roxana Orué

Autopublicar un libro significa simplemente la decisión de autofinanciarlo y trabajar en su edición ya sea parcial o completamente, el grado de lo cual va a determinar que se hable de coedición o autoedición propiamente dicha. La diferencia es que en la coedición los gastos son compartidos con la editorial o imprenta y en la autoedición el autor o autora los asume totalmente. Significa también renunciar a hacer difundir la obra por una editorial tradicional ya que el escritor o escritora al volverse editor(a) se convierte en competidor(a) de la editorial. Por último, supone entrar a un mundo desconocido que puede terminar en decepción, a menos que antes se informe sobre el largo y complicado proceso que esto conllevará y lo asuma con paciencia y entusiasmo.

Autopublicaron escritores famosos ─cuando todavía no lo eran─ como Jorge Luis Borges, cuando publicó Fervor de Buenos Aires, Ernesto Sábato con El Túnel, Lewis Carroll con Alicia en el país de las maravillas, Marcel Proust con En busca del tiempo perdido y E. L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey para mencionar a una escritora contemporánea. La lista es más larga, han autopublicado sus obras Ernest Hemingway, Edgar Allan Poe, Virginia Woolf, Alejandro Dumas, Walt Whitman, Mark Twain, Anaïs Nin, entre otros. Y no era la época de la informática.

Hoy en día el mundo de la autopublicación está al alcance todos a través de Internet. Existen muchas plataformas editoriales, desde pequeñas empresas donde puede contactar personalmente a los editores si así lo desea, hasta las grandes y famosas como Lulu, Bubok, Obrapropia, Círculo Rojo, iUniverse,  CreateSpace, LibrosenRed, Nook Press (la plataforma de autopublicación de Barnes & Nobles), etc. ¿Y qué pueden ofrecer estos portales? Pues de todo, desde asumir totalmente el trabajo de diseño, edición, publicación y promoción hasta facilitar las herramientas para que el escritor o escritora lleve a cabo dichas tareas. He aquí una lista de ejemplos: corrección profesional del libro, informe de lectura del mismo, publicación del código de barras, depósito legal, estimación del precio del libro, diseño de portadas estándar o personalizadas, maquetación básica, asignación del International Standard Book Number de la editorial (ISBN por sus siglas en inglés), publicación de libros impresos para el registro y para el autor, afiches para promocionar la obra, marcadores del libro, página web personalizada, aparición en el portal de la compañía, publicación en Amazon and Kindle, etc.

¿Cuáles serían las ventajas de autopublicar? Según la publicidad de estos servicios: obtener su libro en apenas unos meses, que sea hecho a gusto de los escritores porque ellos mantendrán el control de todas las etapas y tomarán todas las decisiones, conservar los derechos de autor, publicarlo aunque el mercado al que se dirija sea muy reducido, la posibilidad de que una gran editorial descubra al autor o autora, se interese por su obra y lo(a) haga famoso(a), así como otras maravillas que podrían entusiasmar a cualquier persona que tenga la ilusión de escribir un libro. Si la decisión fuera publicar libros a pedido, el stock nunca se acabaría, y si se publicara digitalmente, su distribución no tendría ningún límite geográfico, además de que sería otro modo de abaratar los costos. Se dice que hoy en día entre los libros más vendidos en Amazon una cifra superior a la del 60% corresponde a libros autopublicados. Por último, puesto que el nombre del autor o autora estaría difundiéndose en el mercado no podría descartarse que alguna editorial gigante lo descubriera.

¿Qué desventajas podría acarrear la autopublicación? Muchas. Usted, o coedita ─con lo cual gastaría mucho dinero porque allí usted es el negocio, no el libro sino usted, además de perder el control sobre los beneficios derivados de la comercialización de su obra─  o autoedita íntegramente ─con lo cual pierde el precioso tiempo que necesita para escribir. La mayoría de las etapas tendrá que experimentarlas por primera vez, estudiarlas y equivocarse en algún momento ya que hay muchos detalles implicados. Verá, por ejemplo, que el ISBN es diferente para los libros digitales, que estos no necesitan un depósito legal, que el archivo en que trabaja tendrá que coincidir con el tamaño de libro que ofrece la editorial en línea, de lo contrario el documento tendrá que ser redimensionado y perderá la presentación en la cual tanto ha trabajado, constatará la necesidad o tentación de explorar nuevos formatos más allá de Word (.doc o .docx) (aunque le digan que Word es suficiente) tales como ePub (.epub), HTML (.htm o .html), Adobe inDesign, Quark, etc., que el trabajo de la portada y la contraportada lo conducirá a trabajar en formato .jpg, a determinar la resolución de los pixel por pulgadas, que además tendrá que calcular el costo de producción, transporte y distribución para fijar el precio del libro, que tendrá que ocuparse de la campaña publicitaria, etc. Finalmente, si se ocupa de la venta al consumidor final, prepárese para resolver problemas de administración: gestión de pedido y envíos, recepción de reclamos, organización de facturas y demás.

Además está el problema de la calidad  y el de la honestidad.  No olvidemos que este es un negocio que  cuenta entre sus potenciales clientes con aquellos que recién están incursionando en el ámbito de la escritura y realmente no han llegado a un nivel digno de ser publicado. Algunos “editores” se dan cuenta de lo fácil que puede ser hacer negocio con estos escritores novatos e ilusionados y proyectan su empresa en función del dinero que pueden obtener de ellos. No se preocupan por la calidad ni el éxito del libro, aceptan publicarlo siempre que los escritores corran con los gastos y les dejen alguna ganancia, puede que no hagan el depósito legal, posiblemente publiquen la obra en su portal, un escaparate con miles de visitas diarias, tal como lo han ofrecido previamente pero no dirán que esas visitas son de otros autores noveles, no de compradores, y no se responsabilizarán del fracaso en la venta del libro. Si usted coedita, le darán un ISBN editorial (en lugar de uno de autoedición) lo cual facilitaría que los libros se vendan en las grandes tiendas, pero de tener éxito volvería a ganar el editor porque hechas así las cosas, el libro le pertenecerá a la editorial y no al autor o autora. De estos “empresarios” hay muchos y lo mejor es no hacer negocio con ellos.

Incluso grandes editoriales en línea reconocidas como Lulu, por citar alguna, no tienen una sede social sino que trabajan exclusivamente por Internet. ¿Qué garantía ofrece esto a los escritores en caso de insatisfacción con el producto o de ser estafados? Lulu, particularmente, da protección legal solo a los clientes estadounidenses. Los escritores de otros países no le podrían hacer ningún reclamo salvo que iniciaran una demanda internacional. ¿Y se habla de  insatisfacciones? Sí, parece que es la comidilla de muchos foros donde se pueden seguir discusiones sobre los siguientes temas: los asistentes virtuales no serían fiables, la visualización sería engañosa, no darían cuenta de los beneficios que genera la obra ni de los derechos cedidos, se permitirían hacer cambios unilaterales a las condiciones del contrato, su infraestructura es lenta, la calidad de las obras es cada vez más baja, no hacen una buena gestión de reclamos, etc.

Así el panorama, no hay alternativa fácil. Ganar un concurso literario, publicar a través de una editorial tradicional, contratar a una agencia literaria, coeditar o autoeditar sea como libro tradicional o digital. O desistir. Esas son sus opciones. Que la información, la sabiduría, el buen criterio y la suerte le acompañen.

¿Cómo publicar un libro? – Parte II

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – PARTE II

Roxana Orué

Este artículo es la continuación de otro publicado el mes anterior donde explicaba los pasos que debería seguir un escritor o una escritora que desease hacer publicar su libro por una editorial tradicional. Nombraba asimismo las dificultades que esto entrañaba al punto de hacer de esta una empresa casi imposible.

Proseguiré con estas reflexiones sugiriendo cómo crear alguna oportunidad de que su libro sea tomado en cuenta. Simplemente facilítele el trabajo a la  editorial que usted ha escogido. Presente su  obra de una manera sencilla y atrayente. Si logra su objetivo la editorial le pedirá su manuscrito para conocerlo. ¿Cómo lograr esto? Trabaje en una carta de presentación y en una propuesta editorial.

La carta de presentación es una página enviada vía correo electrónico (se sugieren doscientas cincuenta palabras como máximo) donde se le pregunta a la editorial si tendría interés en recibir una copia de su manuscrito. Esta dará a conocer su experiencia como escritor(a); resumirá en un párrafo el tema de su obra,  mencionará a qué público se dirige, hará una estimación del mercado, informará sobre cómo el autor o la autora podría promocionar su obra si esta llegara a ser publicada y, por supuesto, dejará sus datos personales para que se le contacte si hubiera interés.

La propuesta editorial es más extensa, e incluye:

–       el nombre del autor o autora del libro y el título de este

–       una sinopsis que puede abarcar hasta dos a tres páginas

–       un índice (particularmente si no es un libro de ficción),

–       uno o dos capítulos del libro (no más de quince páginas en total),

–       información sobre el escritor o la escritora (publicaciones, premios, éxito de su blog o el número de visitas a su página web),

–       comparación de su obra con otras similares,

–       información detallada sobre el mercado (una página),

–       información sobre la promoción que le sería factible hacer (un par de párrafos) y

–       detalles sobre cómo la prensa, la crítica u otros medios han hablado de usted previamente, si  es el caso.

¿Seguir estos pasos garantizará una lectura de su obra? No. Puede que ni siquiera le contesten y usted deba reenviar su correo electrónico. O puede que reciba una nota diciéndole con amabilidad que no están interesados en su obra. Pero al menos no habrá invertido en un manuscrito para obtener el mismo resultado. Y a lo mejor, alguna editorial se lo pide, y por fin habrá valido la pena tanto esfuerzo… a menos que después de leerlo lo rechacen. Nada fácil ¿verdad? Bueno, aquí es donde aparecen las agencias literarias para darnos una mano.

CONTRATAR  UNA AGENCIA LITERARIA

Una agencia literaria funciona como intermediaria entre el autor o autora y las editoriales, con la ventaja de que suele tomar parte por los primeros. Sus agentes  son expertos en evaluar una obra, decidir su valor literario y comercial, resaltar sus partes fuertes o eliminar sus partes débiles,  buscar la editorial más apropiada, negociar la retribución del escritor, defender los derechos de autor, ordenar la información de las ventas, las liquidaciones de derechos y los pagos, intervenir en los problemas legales y fiscales, etc. Por supuesto cobrarán por su trabajo, la lectura o el informe escrito que prepararán, y si deciden y logran conseguir que una editorial publique la obra percibirán un porcentaje por ello y otro por las ventas. Normalmente ese porcentaje es entre el quince y el veinte por ciento sobre los beneficios que consiguen para el autor.

Las agencias criban los manuscritos antes de hacerlos llegar a las editoriales de modo que estas pueden confiar en que las propuestas que reciben son de cierto valor literario. Las agencias se especializan también  en obtener premios literarios. Al menos el 80% de los ganadores de concursos literarios pasan por la mediación de una agencia literaria, y esto incluye grandes nombres como el de Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. A nivel de editoriales, por ejemplo, la agencia Balcells ha ganado premios Planeta, Azorín (Editorial Planeta), Fernando Quiñones (Fundación Unicaja); la agencia Mónica Martin se ha alzado con el premio biblioteca Breve (Seix Barral) y el Primavera (Espasa); Anne Marie Vallat ha triunfado en el Torrevieja (Plaza y Janés) y el Fernando Lara (Planeta), etc.

Para determinar el valor comercial de la obra, el agente o la agente debe tener en cuenta la tendencia de la novelística del momento. O mejor aún crear y diseñar colecciones. Se dice que en la actualidad eso importa más que el valor literario de una obra, y parece ser cierto. Ya casi no existen las posibilidades de lanzar un proyecto literario o cultural. Lo que se busca es detectar los gustos masivos del mercado. Por ejemplo, en Frankfurt, una de las ferias del libro más importante del mundo dedicada solo a profesionales, exponen unas siete mil editoriales en ocho edificios de tres a cuatro pisos, es decir que es como un laberinto donde solo un profesional puede navegar. Allí un agente lleva a cabo unas quince entrevistas diarias tratando de influir en el editor o conseguir contratos. Fuera de una feria, ese mismo agente hace un viaje internacional cada  dos meses con los mismos fines.

Es más, existen los llamados buscadores de tendencias, los llamados scouts oespías literarios, o   correveidile. Trabajan desde las grandes capitales de los libros (Nueva York, Londres y París). Su labor consiste en descubrir los libros que tendrán éxito antes de que se hayan impreso, es decir, cuando apenas están en manos de una editorial o, difícil pero idealmente, antes de que llegue a esa etapa. Estos agentes especiales evalúan los cambios de tendencia de cada país o de una editorial, no hacen tratos para representar a los autores ni cobran comisión por ningún libro, solamente transmiten información del movimiento de las editoriales y del que creen será el interés del público. Cobran mucho dinero por esta información (hasta doscientos mil dólares anuales si son acertados y famosos) porque de lo hablan es de grandes negocios, proponen a las editoriales hacia dónde dirigir sus inversiones.

Ahora bien, volviendo a la publicación, una agencia normal recibe de seis a siete solicitudes de representación diarias si no una docena, o cincuenta semanales como en el caso de la agencia Balcells. El costo de leer todos esos libros es tan alto que se puede considerar una labor prácticamente imposible. ¿Cómo hacen entonces para discernir qué libro vale la pena ser considerado? Aquí volvemos al mismo problema que enfrentan las editoriales cuando reciben cantidades inmanejables de escritos. El procedimiento que sigue una agencia para seleccionarlos es prácticamente el mismo que el que sigue una editorial. A los escritores no me queda más que sugerirles, entonces, que se remitan a la primera parte de este artículo y que se preparen a redactar una carta y una propuesta editorial para la agencia.

¿No tiene paciencia para seguir todo este proceso y esperar ─en la incertidumbre─  la suerte de despertar el interés de una agencia literaria o la aprobación de una editorial para ver publicado su libro? ¿Preferiría seguir un camino que esté bajo su control? Pues, todavía nos quedan un par de opciones: la coedición o la autoedición. El próximo mes hablaremos de esto.

 CONTINUARÁ… 

¿Cómo publicar un libro? – Parte I

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – PARTE I

Roxana Orué

Uno de los principios que ha regido mi vida hasta hoy ha sido la determinación de no publicar ningún libro si no estoy convencida de poder aportar algo a la literatura. Y no hablo de maravillas, solo de una obra digna de leerse por su manejo del lenguaje, por su creatividad, por su estilo, por su mensaje, por su contenido o por cualquier otro motivo que nos permitiera pensar que valdría la pena hacer público lo escrito en la intimidad. No parece ser el caso de los centenares de miles de personas que cada año se empeñan en ver su obra editada y publicada.

Podría empezar este ensayo invitando, y tratando de convencer, a toda persona interesada en publicar un libro a que reflexione al respecto, que evalúe si el tiempo y esfuerzo que le ha dedicado a su obra es suficiente, que trate de averiguar objetivamente por medio de terceros cuál es el valor del producto de  ese trabajo, que haga revisar su obra por una persona experta en la lengua para conocer su calidad lingüística o literaria, y que indague dentro de sí el porqué de sus sueños antes de lanzarse a esta ardua, costosa y muchas veces frustrante labor de ver publicados sus escritos. Sin embargo, dejaré esa exhortación en la conciencia de cada escritor(a) y pasaré a desarrollar lo que el título de este artículo ofrece: una orientación sobre cómo publicar un libro.

¿Cuáles son las maneras de hacer publicar un libro? Existen varias posibilidades:

1)    Ganar un concurso literario

2)    Hacerlo publicar directamente por una editorial tradicional

3)    Contratar a una agencia literaria

4)    Coeditarlo

5)    Autoeditarlo (sea como un libro tradicional o digital)

GANAR UN CONCURSO LITERARIO

Obtener un primer puesto en un concurso literario casi garantiza la publicación de la obra. El problema es cómo ganarlo ya que al parecer son centenares de escritores los que se presentan a un certamen literario; algunos con gran experiencia, incluso autores de renombre. Y esto sin contar el lado no ético (los participantes que envían obras ya premiadas o publicadas, o los que roban obras ajenas). Las estadísticas siguientes ilustran la complejidad de elegir este camino: en un estudio hecho en España en el 2003 para saber si las personas ganadoras de concursos promovidos por las propias editoriales habían tenido alguna asesoría, se encontró que el 82.4% lograron sus premios con mediación de una agencia literaria.

De todas las opciones que vamos a revisar, esta es sobre la que tenemos menos control de modo que prefiero pasar a las próximas. De todas maneras, si usted quiere intentarlo no tiene más que leer las reglas del concurso y respetarlas para tentar suerte.

HACERLO PUBLICAR DIRECTAMENTE POR UNA EDITORIAL TRADICIONAL

El sueño de los escritores. ¿Por qué? Porque una editorial podría ofrecer, por ejemplo: revisar y corregir la gramática (fallas ortográficas o sintácticas), el estilo del escrito o las faltas tipográficas, crear la portada y contraportada, publicar el libro, distribuirlo en tiendas de prestigio (incluyendo su inserción en los más grandes portales de ventas de internet), encargarse de la campaña publicitaria, incluyendo entrevistas en radio y prensa, sesión de fotos, etc. Y todo esto asumiendo el cien por cien de los gastos; es decir cero riesgo para el escritor. ¿No suena maravilloso? Claro que sí, suena maravilloso para el escritor. Pero no suena igual para el editor que pone el trabajo, invierte el dinero y asume todos los riesgos de un posible fracaso. Ese es su negocio y como tal debe asegurarse rentabilidad. La realidad es que si una editorial asume una responsabilidad de ese tipo formará probablemente  parte de los grandes grupos internacionales que concentran el 90% de las publicaciones. Y una editorial así recibe alrededor de mil propuestas por año, esto es unas cuatro propuestas por día de trabajo  hábil. Y no hablemos de las editoriales gigantes ─como Doubleday por ejemplo─ que recibía unas cuarenta propuestas diarias (unas diez mil por año) hasta que decidió trabajar exclusivamente con las agencias literarias. A este escenario habría que agregarle el peso de las tendencias del mercado ya que la comercialidad cuenta actualmente más que el aspecto puramente literario de una obra.

Como resultado de todas estas consideraciones, y dependiendo de la editorial escogida, la búsqueda de un editor termina en múltiples rechazos. Si se reciben ofertas de publicación estas implican una inversión de muchísimo dinero, mejor dicho son propuestas para que el escritor o la escritora pague todos los costos de la edición. En otros casos, las propuestas para publicar el libro ofrecen ganancias de un porcentaje de las ventas a cambio de ceder los derechos intelectuales del autor,  es decir que lo escrito pase a ser propiedad del editor quien, además, puede exigirle al autor o a la autora que compre un cierto número de ejemplares ─digamos treinta─ a precios «especiales». Lo que es más o menos obvio es que esas  «ofertas» juegan con las ilusiones de quienes desean verse capaces de publicar un libro,  o ingenuamente sueñan con la fama o la riqueza.

Nada alentador, ¿verdad? ¿Qué hacer entonces? Hay varias vías para escoger pero empezaré detallando la más tradicional por si, a pesar de todo lo dicho, todavía desea intentar la publicación de su libro de esa manera.

Aquí están los pasos a seguir:

  1. Edite su libro: Prepárese a editar su libro usted mismo(a) a menos que quiera pagar por el servicio (portada, contraportada, diseño de la página, correciones, etc.). Es mejor hacer esto antes de registrar la obra para evitar volver a registrarla. Cada nueva edición exige un nuevo ISBN  y un nuevo depósito legal.
  2. Consiga un ISBN (International Standard Book Number): El ISBN es un código de trece dígitos que identifica cada libro a nivel mundial, y permite que sea comercializado. Puede ser solicitado por el autor o la autora de la obra, o por una casa editorial, empresa, asociación, institución educativa, etc. Las editoriales suelen recibir un prefijo y una lista de números disponibles para que ellos mismos la asignen a cada una de sus publicaciones, a condición de dar informe de esto a la Agencia Internacional ISBN en Berlín o a la Agencia U. S. ISBN – R.R. Bowker en Estados Unidos. El ISBN se imprime en la parte baja de la tapa trasera del libro, encima del código de barras, y en la página en que se imprimen los derechos de autor.
  3. Obtenga su código barras: Este es la representación gráfica del ISBN y sirve para su lectura óptica.
  4. Registre la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual (Canadian Intellectual Property Office): Esto asegurará sus derechos de autoría a nivel nacional e internacional, nadie podrá plagiar su obra o publicarla como propia. Este registro es activo y renovable; es decir que puede registrar solo el título de su obra y un capítulo, por ejemplo, y añadir los demás capítulos a medida que vaya avanzando; y a la vez es un registro que tiene fecha de vencimiento.
  5. Consiga un número de Depósito Legal: Normalmente coincide con el número de Registro de propiedad intelectual al que se le añaden siglas de la provincia, número de expediente y año de registro. Es necesario solo en caso de edición física del libro, y es obligatorio solo para las empresas de impresión, no para el autor.
  6. Prepare una carta de presentación: Esta debería incluir los siguientes apartados: características del texto, sinopsis, evaluación del mercado (público al que se dirige, libros similares en el mercado, y cómo se distingue el suyo), su aporte a la promoción y una biografía, incluyendo sus datos personales.
  7. Seleccione las editoriales que podrían tener más interés en publicar su libro.
  8. Verifique si las editoriales reciben manuscritos no solicitados (muchas no los aceptan).
  9. Imprima y encuaderne su libro si desea enviar alguno.
  10. Envíe los ejemplares a las editoriales, y … a esperar…
  11. Si recibe una respuesta positiva firme un contrato: Este debería detallar las características técnicas del libro, el número de ejemplares, los plazos de producción, las condiciones de distribución, las condiciones legales y la forma de pago.

Antes de despedirnos vamos a recalcar una vez más que con el método de envío de su libro a las editoriales probablemente solo reciba cartas de rechazo, lo cual a fuerza de repetición podría herir su autoestima, sin contar la pérdida del dinero invertido. ¿Es posible hacer algo para mitigar estos riesgos? Sí. Para empezar, no envíe nunca el manuscrito si no es solicitado. ¿Y cómo lograr que se nos solicite la obra? Con una buena carta de presentación y una apropiada propuesta editorial. Hablaremos de esto en el próximo artículo.

CONTINUARÁ… 

A %d blogueros les gusta esto: