Archivos Mensuales: julio 2016

Cuentos de Julio Ramón Ribeyro – Parte II

Tristes querellas

JULIO RAMÓN RIBEYRO – PARTE II

Julio Ramón Ribeyro. QG Editores S.A.C., 2011.

Julio Ramón Ribeyro (1929-1994) fue un  escritor peruano que bien pudo haber pertenecido al boom latinoamericano pero se le ubica más bien en la denominada Generación del 50 ya que en su obra se ocupó mucho de la modernización urbana y la migración andina hacia Lima. Quizá también pasó algo desapercibido porque se dedicó más al género de los cuentos que al de la novela, aunque llegó a escribir tres novelas, además de ensayo, teatro, diario y aforismo. Publicó diez antologías de cuentos sumando más de ochenta relatos. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y polaco.  En 1994, un mes antes de su fallecimiento, ganó el reconocido Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Ribeyro escribe de manera simple, clara, dinámica e impactante. A pesar de que su obra toca temas de importante contenido social, es fácilmente accesible a todo lector. El valor de esta reside más en el contenido de sus historias que en la técnica de escritura, ya que en este sentido el autor no intenta ofrecer ninguna sofisticación. A continuación comentaré brevemente doce cuentos de Ribeyro sin entrar en detalles sobre el contenido de las obras, guardando la secreta esperanza de que ustedes quieran hacer ese descubrimiento.

POR LAS AZOTEAS: Este relato inspirado en la vida real del autor es una apología a la niñez, un retrato de los sueños infantiles, sus fantasías, sus ilusiones y su confrontación con la realidad.

LA BOTELLA DE CHICHA: Un tesoro familiar, una botella de chicha, guardada durante años en espera de una gran ocasión para disfrutarla, es sustraída por uno de sus miembros, dando así pie a una historia que dará que pensar.

ATIGUIBAS: En un estadio de fútbol se escucha habitualmente la palabra atiguibas, expresión que causa gracia entre público sin que nadie pueda precisar exactamente su significado ni el porqué de su gracia. El protagonista de este cuento trata de averiguarlo cuando se le presenta la oportunidad.

EXPLICACIONES A UN CABO DE SERVICIO: Un hombre se encuentra sin empleo a los cuarenta y cinco años, aspira a ser su propio jefe y busca cómo hacer de esto una realidad. La manera cómo realiza esta búsqueda es peculiar e ilustrativa del sentir de ciertos desempleados. Explica lo que a veces no nos podemos explicar.

EL BANQUETE: Fernando Pasamano invierte toda su fortuna en el banquete de su vida. Lo hace calculando los dividendos que esto le dará si los planes resultan como todo indica que resultarán. El presidente del país, su pariente, estaba invitado. En efecto, el jefe de Gobierno asiste y confirma sus sinceras intenciones de ayudar inmediatamente a Fernando en sus proyectos. Parece que no hay marcha atrás. ¿Verdad?

EL JEFE: Eusebio Zapatero, ayudante de contador, asiste a la fiesta de la casa Ferrolux, S.A. donde todos los empleados estaban invitados. Las circunstancias se presentan de tal modo que Eusebio termina compartiendo el final de la noche a solas con su jefe. lo cual abre la relación a un trato más íntimo. Para Eusebio esta es la oportunidad propicia para pedir un aumento de sueldo después de quince años de servicio.                                                                    

El PROFESOR SUPLENTE: Matías Palomino, un hombre ilustrado, trabaja como cobrador. De pronto recibe la propuesta de sustituir a un profesor de Historia. Su vida se revitaliza llenándolo de ilusión. Se prepara y asiste a su clase inaugural.

TRISTES QUERELLAS EN LA VIEJA QUINTA: Este es otro cuento inspirado en una experiencia de la vida real de Ribeyro. Memo García y Francisca Morales viven en la misma quinta, son vecinos, pero se odian. Ambos hacen todo lo posible por molestar al otro y muchas decisiones de sus vidas están en función de ese objetivo.

JUNTA DE ACREEDORES: Roberto Delmar, dueño de una encomendería, tiene que reunirse con sus acreedores. Sus proyectos de agrandar su negocio se habían visto frustrados por la aparición de un negocio paralelo que le había robado la clientela drástica y rápidamente. Las deudas, sin embargo, tenían que pagarse.

LOS MORIBUNDOS: Perú y Ecuador entran en una guerra que deja muertos y heridos de ambos bandos. Algunos de ellos llegan a Paita. Siendo ambos pobladores muy parecidos físicamente, se les distingue por las polainas ─usadas por los ecuatorianos─ o las botas ─usadas por los peruanos. En esta oportunidad dos moribundos llegan descalzos y sin identificación.

SOLO PARA FUMADORES: Este sorprendente cuento tiene la capacidad ─como el mismo autor lo dijo─ de poder interpretarse sea como un elogio al tabaco o como una diatriba a este. Ribeyro, gran fumador en su vida real, escribe esta historia en primera persona. Nos relata con minuciosidad el desarrollo de la adicción del protagonista al cigarrillo, desde sus catorce hasta el momento en que su salud se ve atacada por este vicio amenazándolo con su muerte. Es interesante también porque incluye referencias a otros escritores fumadores y nos aporta una inteligente teoría de por qué se fuma a pesar de las grandes desventajas que esto trae. Aunque el título del cuento diga que está escrito solo para fumadores, leerlo ilustraría y beneficiaría a todo público y quizá más aún a los no fumadores.

LA CASA EN LA PLAYA: Dos amigos, un escritor y un pintor, persiguen un mismo sueño durante años. El proyecto es difícil de lograr, pero la búsqueda parece tener un valor en sí mismo, independientemente de que el objetivo sea alcanzado o no.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA? 

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Cuentos de Julio Ramón Ribeyro – Parte I

Gallinazos sin plumas

CUENTOS  DE JULIO RAMÓN RIBEYRO

Julio Ramón Ribeyro. QG Editores S.A.C., 2011.

Julio Ramón Ribeyro (1929-1994) fue un  escritor peruano que bien pudo haber pertenecido al boom latinoamericano pero se le ubica más bien en la denominada Generación del 50 ya que en su obra se ocupó mucho de la modernización urbana y la migración andina hacia Lima. Quizá también pasó algo desapercibido porque se dedicó más al género de los cuentos que al de la novela, aunque llegó a escribir tres novelas, además de ensayo, teatro, diario y aforismo. Publicó diez antologías de cuentos sumando más de ochenta relatos. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y polaco.  En 1994, un mes antes de su fallecimiento, ganó el reconocido Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. 

Ribeyro escribe de manera simple, clara, dinámica e impactante. A pesar de que su obra toca temas de importante contenido social, es fácilmente accesible a todo lector. El valor de esta reside más en el contenido de sus historias que en la técnica de escritura, ya que en este sentido el autor no intenta ofrecer ninguna sofisticación. A continuación comentaré brevemente ocho cuentos de Ribeyro sin entrar en detalles sobre el contenido de las obras, guardando la secreta esperanza de que ustedes quieran hacer ese descubrimiento. Nótese como curiosidad que en estos cuentos todos sus protagonistas son varones, y en ningún caso estos cuentan con la compañía estable de una mujer.

LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS: Esta obra pertenece a su primera publicación aparecida en el libro de cuentos que lleva este mismo nombre en 1955. En este cuento se denuncia la pobreza extrema, el trabajo infantil en condiciones insalubres, la explotación y el maltrato infantil en el medio familiar. Dotado de una terrible crudeza no hace más que tocar las fibras de una realidad dolorosa y muchas veces ignorada en la literatura. Este cuento se ha interpretado como una parábola de los explotadores y los explotados. Esta obra fue llevada al cine en la película Caídos del cielo de Pancho Lombardi y constituye, sin duda, el cuento más famoso de Ribeyro.

ALIENACIÓN: En este cuento se aborda el racismo y una de las consecuencias de la modernización: el deseo de imitar el modo de vida y la imagen de los estadounidenses blancos, cuyo poder predomina en el mundo. Un zambo, hijo de una lavandera, desea vivir el  llamado sueño americano y no escatima esfuerzos para lograrlo. El resultado de esta empresa es, por decir lo menos, irónico.

AL PIE DEL ACANTILADO: Aquí se relata la terrible historia de un hombre que empieza a levantar su casa de la nada, al pie del acantilado. Junto con sus dos hijos varones, sin mujer y en la mayor pobreza, construye un hogar y resuelve el problema de la sobrevivencia. O, al menos, así lo cree. Las desgracias y sorpresas de la vida le dirán lo contrario. Este cuento ha sido interpretado como una alegoría de la difícil vida que enfrentan las personas que pertenecen a una clase social baja y que, como los migrantes, tienen que comenzar una vida desde cero. Hacia el final saldrá a relucir el empuje del ser humano contra la adversidad, mostrando una fuerza que no parece tener límite.

LA INSIGNIA: Este cuento forma parte de los relatos de Ribeyro que han sido agrupados como sus obras fantásticas. Un hecho insignificante ─encontrarse una insignia─ cambia la vida de su protagonista. Este se ve envuelto en un mundo que él mismo no comprende, pero se deja arrastrar por él hasta llegar a hacer de este rumbo su vida entera. La historia ha sido interpretada como una sátira a los políticos que hacen carrera sin que parezcan entender lo que están haciendo con sus vidas. El autor, según sus propias declaraciones, parece haberlo escrito de manera más particular, inspirado en la actividad secreta de un tío suyo. Pienso que la historia puede aplicarse de manera general a quienes no saben por qué viven como viven.

RIDDER Y EL PISAPAPELES: Este cuento subraya la increíble coincidencia que vive el protagonista al encontrar, en Bélgica, un pisapapeles que tuvo desde niño y que perdió cuando tenía veinte años en Lima. Se hace de esta simple historia un misterio, más interesante todavía si se considera que está inspirado en una experiencia real del autor.

DOBLAJE: Este es otro de sus pocos cuentos fantásticos. Aparece en su segundo libro de cuentos y está ambientado en Londres y en Sídney. El relato juega con la idea de la existencia de un doble para cada ser humano. El protagonista va en busca del suyo.

DEMETRIO: Un hombre da muestras de haber vivido después de su muerte. La gente cree que es un embuste, pero un amigo suyo se empeña en descubrir la tenebrosa verdad.

SILVIO EN EL ROSEDAL: Este relato es parte de la octava colección de cuentos de Ribeyro, la que lleva este mismo nombre. Esta bellísima historia sigue los pasos de un hombre bueno y solitario, que no sabe por qué vive ni qué quiere, pero quien ─gracias a los impredecibles hechos de la vida─ va viviendo sin planificarlo. La conciencia del sin sentido de la vida y de una posible muerte temprana no se ocultan. Vivir, ser, amar, se presentan como las palabras claves de este relato intimista que parece tener en el protagonista al alter ego de Ribeyro.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA? 

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 NOTA A LOS LECTORES: Algunas de estas obras se encuentran en Internet al acceso del público con una simple búsqueda en la red. El cuento «Gallinazos sin plumas» está disponible gratuita y legalmente en Ciudad Seva:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/ribeyro/los_gallinazos_sin_plumas.htm

Cuentos de autoamor y autopistas – Camila Reimers

CUENTOS DE AUTOAMOR Y DE AUTOPISTAS

Camila Reimers. Lugar Común Editorial, 2014.

Camila Reimers, escritora canadiense nacida en Chile, es autora de tres novelas: Hijos de lava (2005), Tres lotos en un mar de fuego (2007) y De conventos, cárceles y castillos. Ha escrito numerosos cuentos en español e inglés, destacando la colección Chakra Number Eight: Tales of Humour and Soul (2010) en inglés. Ella es también locutora de radio CHIN Ottawa 97.9 FM a cargo del programa infantil que en 2013 ganó el premio Canadian Ethnic Media Association al mejor programa radial étnico en Canadá. En 2014 uno de sus cuentos fue seleccionado para un proyecto auspiciado por la UNESCO entre los seis mejores cuentos infantiles recibidos a través de cuatro años para el concurso Rainbow Caterpillar Kid Lit Award.

En Cuentos de autoamor y de autopistas volvemos a encontrarnos con la Camila Reimers que ya conocemos, pero con algunas sorpresas a las que ya comienza a acostumbrarnos también. La autora de siempre es aquella que se inquietará por el desafío espiritual que experimentamos los seres humanos cuando queremos encontrarnos a nosotros mismos en el camino que nos toca vivir (es decir, en nuestras autopistas) y aceptarnos y amarnos tal como somos, no como otros quisieran que seamos o como uno mismo quisiera ser (autoamor). La autora que sorprende es la que se aventura a escribir en un nuevo género tan diferente al de la novela: el de los cuentos.

Aunque escribir cuentos está percibido, en general, como un arte más sencillo que el de escribir una novela, lo cierto es que no lo es. El cuento, como la poesía, tiene sus propios destinos, ritmos y tensiones. Cuánto novelista famoso ha sido incapaz de escribir un poema, el arte literario más difícil de lograr a mi modo de ver. En este libro, Camila Reimers se lanzó  a explorar este nuevo mundo literario con nada menos que quince cuentos, lo cual nos habla nuevamente de su versatilidad. Los protagonistas de sus cuentos son mujeres y hombres adultos, jóvenes, niñas y hasta un ser híbrido, imposible de encasillar. Estos personajes le permitirán desarrollar diversos temas: el de dejar de ser alguien, el comenzar a ser alguien, el sufrimiento por no tener lo que se desea, el rendirse a relaciones no sanas por no amarse bien o suficientemente, la liberación de problemas psicosomáticos a partir del volver a nacer, los procesos de desarrollo, la apariencia versus la esencia del ser, la obsesión, la apatía y el miedo.

La autora se aproxima a estos temas de manera enigmática, trastocando los tiempos y haciendo alusiones a la magia, los sueños, las visiones, la meditación, las metáforas, los símbolos y las analogías. Sin embargo, a veces los aborda desde un punto de vista más terrenal, adentrándose acertadamente ─con los límites que permite un cuento─ en la psicología de las personas. Como ejemplos nombremos el enfoque de una relación insana constituida de un «sí, pero no» con el que juega una pareja; el desconcierto infantil frente a la cruda realidad y su ingenua actitud frente al porvenir y aquel hombre obsesionado con hacer hablar a su loro.

Al estilo de una prosa inescrutable se une una aproximación natural en la narración. Esta naturalidad  se presta, cuando menos lo esperamos, al encuentro con el humor: «…mi consejera […] insistió en que el problema no se debía a un desequilibrio hormonal sino a los chakras ─especialmente al número ocho (resueltamente de moda en todos los círculos espirituales)─ pues el pobrecito estaba completamente destartalado». Todo este cuento ─El chakra número ocho─ es, además,  de una gran comicidad lo que nos señala que la autora podría seguir explorando ese camino.

Para complacencia del lector y para resaltar otra cualidad de la escritora encontraremos también momentos de belleza adornando la narrativa: «el viento cobraba fuerza sobre las vastas planicies, meciendo el trigo que me saludaba en un ondular dorado y verde bajo un cielo que se disputaba la perpetuidad con el horizonte» o «Mientras abría la puerta que daba al jardín, el olor a tierra húmeda de primavera traspasó el olfato de Lucía. Las flores brotando de los árboles de damascos y ciruelos, brillaban con las últimas gotas de lluvia en las que ahora se reflejaba el sol».

Es claro que los cuentos de Camila tienen lo que Cortázar llamaba unicidad y esfericidad; es decir ese lugar que se parece a una esfera y en el cual se acomoda una trama que sabe que no debe salir de allí y que tiene muy claro adónde va. Sospecho que esto sucede porque son temas de un sentimiento auténtico que parecen nacer del mundo interno de la escritora. Lo que parece faltarle, sin embargo, es encontrar una manera más clara de comunicar esa experiencia a los lectores, quienes de no haber  vivido algo similar se aturdirán antes de entender esa subjetividad. El ritmo e intensidad serían otras áreas donde la escritora podría explorar su desarrollo profesional. Existe el ritmo, por supuesto (todo lenguaje tiene uno), pero es la misma cadencia suave, relajada, que se repite ─con ligeros matices─ a pesar de las circunstancias o  pese a que el personaje protagonista sea una niña, una mujer o un hombre. Cuando hablo de intensidad me refiero a la tensión, a esa emoción que atrapa al lector irrefrenablemente. A cambio de eso el final de sus historias nos sorprenderá o desconcertará, como muestra de otro de los rasgos positivos que también definen un buen cuento.

Escribir es un arte complejo del que Camila sale triunfante. A veces nos confunde, pero como dice Benedetti, citando a Quiroga: «El cuentista tiene la capacidad de sugerir más de lo que dice». Después de leer estos relatos, volveremos a nosotros mismos para examinar lo que nos dejan sus escritos y, si se requiriera, volveremos a estos para entenderlos y entendernos mejor.

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