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¿Merece Bob Dylan que se le haya otorgado el Premio Nobel de Literatura 2016?

¿MERECE BOB DYLAN QUE SE LE HAYA OTORGADO

EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2016?

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Muchas reacciones ha suscitado la controversial y dubitativa decisión de la Academia Sueca de otorgar el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, músico de profesión e ícono de nuestros tiempos. Los comentarios provienen de músicos y letristas tanto como de los escritores profesionales, pero también de los amantes de la música y de la poesía, quienes ─y con todo derecho─ se han sentido invitados a dar su opinión.

Una de las polémicas más reiteradas ha sido la de si la letra de las canciones se puede considerar literatura o no. La discusión ha llevado a una conclusión que para algunos de nosotros era obvia: sí, la letra de una canción puede ser poesía. Sí, algunos compositores de canciones pueden ser calificados de poetas. La historia de la literatura muestra cuán unida ha estado la poesía a la música, ambas dueñas de ritmo y melodía. De hecho, la poesía lírica tomó su nombre en Grecia debido que al declamársela era acompañada por las notas de la lira. En Europa, ¿qué eran los trovadores y los juglares medievales si no músicos y poetas? Queda claro también que no toda canción es poesía y que la música al unirse a letra le da una fuerza especial, pero en ocasiones puede restarle poder a la palabra.

Recuérdese también que la literatura ha existido con anterioridad a la escritura. Se ha creado poesía, cuento, tradiciones, leyendas, mitos, etc. en culturas en las que se desconocía cualquier representación gráfica de la palabra, teniéndose este arte que transmitirse oralmente. Al publicarse en papel, en una manera similar a como la conocemos actualmente, desde hace apenas cinco siglos, la poesía se fue alejando de las multitudes, menos capacitadas o interesadas en leer las palabras que en escucharlas, más atraídas a la música o, mejor aún, en la música acompañada de letra; estructura que parece ser su favorita

Para abrirse un camino que la acerque a la gente nuevamente, la poesía busca hoy formas que no estén ligadas solo a su lectura en papel sino a una declamación que se apoye en la actuación, en el movimiento o en la tecnología. Ejemplos de este esfuerzo son el slam, la videopoesía, la ciberpoesía, la poesía electrónica, la poesía visual, la polipoesía, etc. Bob Dylan no forma parte de este movimiento, pertenece a otra época. Sin embargo, la Academia Sueca le otorga el máximo galardón de la literatura mundial «por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense». La pregunta es entonces ¿cuáles son esas nuevas expresiones poéticas? ¿Y estas contribuciones literarias justifican hacerse acreedor del premio literario más importante de nuestros días?

Bob Dylan ha escrito dos libros. En el primero, titulado Tarántula, utiliza el llamado flujo de conciencia para expresar lo que parece ser la angustia existencial del autor. Fue escrito en 1966 y ha sido considerado ininteligible y un fracaso literario. Para muestra baste un botón: en el capítulo titulado «Pistolas, el libro oral del halcón y el gato con tajo impune» nos dice: «El abogado que lleva un cerdo con una correa se para a tomar un té y se come la rosquilla del censor por error». En su segundo libro Crónicas. Volumen 1., escrito en 2004, le fue mejor. Se trata de una obra autobiográfica donde habla de sus inicios como cantante. Sin embargo, la misma Academia Sueca lo dice, el autor ha sido premiado por la letra de sus canciones, no por la de sus libros.

Es consenso que la trayectoria musical de Bob Dylan lo ha elevado a un lugar mitológico. Esto debido a que innovó la música popular desde la década de los 60 comenzando por sus exploraciones con el folk, y más tarde con otros estilos como el blues, el country, el góspel, el rock and roll, el jazz y el swing. Su creatividad no tuvo límites. Tocando la guitarra, la armónica y hasta los teclados rompió esquemas como solo los grandes artistas pueden hacerlo e influyó en el desarrollo de la música contemporánea como pocos. Dos otras características han contribuido a erigirlo como leyenda: su particular voz nasal y muy especialmente la letra de sus canciones. Aunque esta ha sufrido cambios a medida que Bob Dylan pasaba por diferentes etapas musicales está claro que no ha llegado al lugar que ha llegado solo por su música. Sus composiciones son muy realistas y emotivas. Se ha permitido muchas formas de expresión: la tristeza, la agresividad, el sarcasmo, el humor, la denuncia, la opinión, etc. Su lenguaje a veces ha sido simple y a veces críptico, y ambos han impactado en la gente. Cuando lo entendía porque reconocía vivencias reales. Cuando no lo entendía, y aquí incluyo su periodo surrealista, porque la gente creía identificar en esas palabras sus propias dudas existenciales, sus reflexiones religiosas o sus inquietudes sociales. Eso cambió el rumbo de la canción que se escuchaba hasta entonces, muy alejada de la realidad. Y sí, de ahí que Bob Dylan sea un ícono.

Al respecto bastaría mencionar su asociación inicial con el folk comprometido para darle un alto lugar en la historia de la música contemporánea. Sus canciones acompañaron la lucha por los derechos civiles, protestaron contra las armas nucleares, la guerra, la pobreza, la esclavitud, las injusticias de la ley, etc. Insuperable contenido. También escribió sobre inquietudes religiosas, reflexiones filosóficas y mucho sobre el amor. Algunas de sus canciones han sido emblemáticas como aquella extraordinaria y sencilla poesía llena de contenido social y humano que es Blowing in the wind, o ese tierno y hermoso poema que es Sad Eyed Lady Of The Lowlands. Pero encontraremos también letras tan poco literarias como la de If not for you: “Without your love, I’d be nowhere at all. Oh! What would I do if not for you” («Sin tu amor no estaría en ningún sitio. ¿Qué haría yo si no fuera por ti?») o en Idiot Wind (“Idiot wind, blowing every time you move your teeth. You’re an idiot, babe. It is a wonder that you still know how to breath”) («Viento idiota, soplando cada vez que mueves los dientes. Eres idiota, chica, es un milagro que todavía sepas cómo respirar»).

Más allá del impacto que Bob Dylan haya tenido en muchas generaciones ─difícilmente igualable, hay que reconocerlo─, reclamamos que la evaluación de su contribución poética (y aquella no tan poética), con música o sin ella, pase a competir con la literatura de los escritores que parecían ser los favoritos para recibir el Nobel. Citemos apenas media docena de ellos: Ngugi Wa Thiong’o (Kenia), autor de más de treinta obras (novelas, ensayos y cuentos) donde aborda las tensiones entre blancos y negros y las contradicciones políticas y sociales del continente africano, posición que lo llevó a ser encarcelado y exiliado, presenciar la violación de su mujer y sufrir quemaduras en su rostro, y nos dice, por ejemplo que: «Nuestras vidas son un campo de batalla en la que se enfrentan en una guerra continua las fuerzas que se han comprometido a confirmar nuestra humanidad y aquellos que se determinan en su desmantelamiento»; Ali Ahmed Saïd Esber, Adonis (Siria), poeta con más de veinte publicaciones de fuerte compromiso político, también prisionero, y para quien «frente a la razón, vencida por el oscurantismo y la devastación, queda la poesía»; César Aira (Argentina) autor de más de setenta novelas cortas que cuestionan todo estilo literario y que dan forma a una teoría sobre la estética y el arte, que opina que «la literatura no es algo menor, sino el arte supremo»; Joyce Carol Oates (Estados Unidos), novelista, cuentista, editora y crítica, autora de más de cien libros con una fuerte crítica social: «…nuestras vidas están hechas de vidrio, y no hay nada que podamos hacer para protegernos a nosotros mismos»; Philip Roth (Estados Unidos), autor de más de treinta obras sobre la historia moderna de su país («Rivalidad, competencia, envidia, celos, todo lo malo del carácter humano lo alimenta este sistema») donde retrata la asimilación e identidad de los judíos y examina el deseo sexual y la decadencia del cuerpo y Javier Marías (español), autor de doce novelas y más de cincuenta relatos, donde muestra ─entre otros atributos─ ser un maestro del manejo de los tiempos en cámara lenta y en la descripción («Sabré aguardar como aguarda esa luna insistente»).

De la decisión de la Academia Sueca pueden rescatarse dos consecuencias: la primera, haber generado una gran discusión sobre el significado y el valor de la poesía en nuestros tiempos y la segunda, el silencio de Bob Dylan ante este anuncio, debajo del cual pueden leerse tantas palabras. Como dice un colega mío: «Su silencio… ese que sí merece ser premiado».

Cronología de las principales obras de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

CRONOLOGÍA DE LAS PRINCIPALES OBRAS DE

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

(1927-2014)

En homenaje a este famoso colombiano, gigante de las letras, que nunca morirá.

1955 – La hojarasca. Gabriel García Márquez (GGM) inventa aquí el pueblo de Macondo e introduce al coronel Aureliano Buendía y el realismo mágico que después lo harían  tan famoso.

1961 – El coronel no tiene quien le escriba. Un coronel septuagenario visita la oficina de correos  durante quince años en espera de recibir una pensión como veterano de la Guerra de los Mil días.

1962 – La mala hora. La tensión entre dos bandos políticos escala al punto de involucrar a todo un pueblo el cual se dedica a divulgar chismes a través de pasquines.

1962 – Los funerales de la Mamá Grande. Consta de ocho relatos.  El último de ellos es el que le da título a la obra.

1967 – Cien años de soledad. La obra cumbre de GGM. Narra la historia de la familia Buendía y la evolución del pueblo de Macondo.

1968 – Isabel viendo llover en Macondo. Isabel empieza a vivir su propio mundo cuando en Macondo llueve a cántaros durante cuatro días.

1972 – La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Trata del tema de la prostitución de menores.

1975 – El otoño del patriarca. Un anciano dictador representa las dictaduras latinoamericanas del siglo XX. Es la obra preferida del autor.

1981 – Crónica de una muerte anunciada. Santiago Nasar va  a morir en manos de los hermanos Vicario. Todo el pueblo lo sabe, pero Santiago no se entera sino minutos antes de morir.

1981 – El verano feliz de la señora Forbes. Nos narra la historia de una institutriz alemana que mostraba dos personalidades, una rígida que aparecía de día y la otra apasionada que aparecía por las noches.

1981 – El rastro de tu sangre en la nieve. El cuento relata la historia de la muerte de una joven cuyo  matrimonio terminó antes de haber llegado su luna de miel.

1982 – Viva Sandino. Un relato de los hechos protagonizados por el comando guerrillero Juan José Quezada en el asalto a la casa de José María Castillo para rescatar de la cárcel a varios militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

1985 – El amor en los tiempos del cólera. Florentino Ariza le promete amor  eterno a Fermina Daza desde que eran jóvenes, y más de cincuenta años más tarde mantiene su promesa por encima de toda adversidad.

1986 – La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile. El director de cine chileno Miguel Littín  entra a Chile clandestinamente después de doce años en el exilio. GGM le hace un reportaje.

1987 – Diatriba de amor contra un hombre sentado. Graciela, esposa de un hombre adinerado, habla sobre la felicidad y el amor, mostrando la relación entre el ascenso social y el  desamor.

1989 – El general en su laberinto.  Se trata de una novela histórica donde GGM recrea los últimos siete meses de la vida de Simón Bolívar.

1990 – Notas de prensa, 1961-1984. Recopila notas sobre personajes de la cultura, políticos, sobre libros, películas, ciudades, denuncias, recuerdos personales, etc.

1992 – Doce cuentos peregrinos. Doce historias que demoraron dieciocho años en escribirse y recuperarse antes de ser publicadas. Trata de personas de origen latinoamericano que viven en Europa.

1994 – Del amor y otros demonios. Ambientada en la Cartagena de la época colonial, el cura Cayetano se enamora de Sierva María y es correspondido.

1995 – ¿Cómo se cuenta un cuento? GGM y un grupo de escritores y guionistas jóvenes discuten sobre las tramas, las técnicas e ideas acerca de la escritura.

1995 – Me alquilo para soñar. Un cuento corto que habla de una mujer que mediante sus sueños sabía lo que iba a pasar en el futuro inmediato.

1996 – Noticia de un secuestro.  Trata de la historia real de los secuestros de varias figuras prominentes, la mayoría relacionadas con medios de comunicación social colombianos, ocurridos en la década de los noventa bajo la autoría de Los Extraditables.

1996 – Por un país al alcance de los niños. Es un ensayo que propone que Colombia cambie el futuro de la ciencia, la tecnología, la educación y el desarrollo organizacional, en particular desde la perspectiva de lo que se le ofrece a   los niños.

1998 – La bendita manía de contar.  GGM recopila impresiones sobre cómo contar historias, de los apuntes utilizados cuando fue coordinador de un taller de cine.

2002 – Vivir para contarla. Es el primero de tres volúmenes de relatos autobiográficos que pretendía escribir GGM. Abarca su vida desde su niñez hasta el momento en que escribe su primer libro.

2004 – Memoria de mis putas tristes. Es  la historia de un anciano y su relación con una adolescente virgen de catorce años a quien ha decidido comprar su virginidad.

2010 – Yo no vengo a decir un discurso.  Reúne los discursos que GGM escribió para sí mismo, desde  aquel que escribiera para despedir a sus amigos del Liceo de Zipaquirá hasta el que diera frente a la Academia de la Lengua por motivo de sus ochenta años.

 

¿Leer o no leer? – Roxana Orué

¿LEER O NO LEER?

amo leer

Roxana Orué, Canadá, 2015.

Para empezar usted sabe leer, lo cual es ya un regalo en su vida. Según la Unesco, unos 781 millones de adultos en el mundo no saben leer ni escribir (11% de la población mundial) y entre ellos casi dos tercios son mujeres. La realidad es más dura si miramos las cifras latinoamericanas que muestran un aumento en estos porcentajes, y más lamentable todavía si nos concentramos en los países centroamericanos ya que estos cuentan con una mayor tasa de analfabetismo llegando incluso a alcanzar al 25% de la población en algunos casos.

Muy bien, sabe leer. Ahora déjeme preguntarle: ¿lee? ¿Sabe cuánto leen las personas que pueden hacerlo? Tomemos un ejemplo optimista analizando a Chile, uno de los países con más bajos índices de analfabetismo comparados con el resto de la región. En un estudio publicado en 2011* nos indican lo siguiente: el 32.5% de la población lee casi a diario, el 41.4% ha leído al menos un libro en un año, el 53.9% no leyó ningún libro el último año, el 4.7% no leyó nunca un libro en forma voluntaria, las mujeres leen más que los hombres (44.1% en comparación a 38.6%). A mayor edad se lee menos, excepto cuando se pasa de los sesenta años, momento en que la dedicación a la lectura aumenta un poco; es muy claro además que a mayor nivel socioeconómico se lee más (72.8% en la clase más alta en comparación a la clase más baja que alcanza apenas el 15.5% ).

¿Y qué leen estas personas? (sin contar los textos de estudio). Se advierte un predominio de las novelas (39.1%, lecturas preferidas en todos los niveles socioeconómicos y particularmente por las mujeres), seguido de los libros de historia y las biografías (11.5%), los cuentos (10.2%), los libros de desarrollo personal (9.6%), los de tipo religioso (8.6%) y los de tecnología, ciencias físicas y naturales (6.5%, lecturas preferidas por los varones). Gran parte de los lectores muestra preferencia por la literatura latinoamericana (55.9%) seguida por la europea (16.4%), la estadounidense (12.5%) y la asiática (1.9%).

Los motivos para no leer que se arguyen, y en ese orden, son: falta de tiempo, falta de interés, falta de costumbre, falta de dinero, falta de libros, etc.

Afortunadamente, los motivos para leer son muchos más y prefiero concentrarme en ellos. Si usted está dentro de esa mayoría que no lee actualmente revise la siguiente lista de razones para ver si se anima a empezar a leer:

  1. VIVIR NUEVAS EXPERIENCIAS: A través de la lectura experimentará algunas de las vidas o momentos que no pudo vivir antes o que probablemente no podrá vivir después. Viajará al pasado, al futuro, a lugares lejanos o extrañísimos y hasta inexistentes. Penetrará en la psicología de otras personas, se emocionará, reflexionará, etc.
  1. EXPLORAR SU SER INTERIOR: Cuando menos piense se identificará con algún personaje o se opondrá a él a nivel de pensamientos, sentimientos o emociones. Esto le llevará a hacer una introspección de sí mismo y, en consecuencia, a conocerse mejor.
  1. EJERCITAR FÍSICAMENTE SU CEREBRO: El ejercicio cognitivo provee de defensas ante enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
  1. CULTIVARSE: Aumentará su vocabulario y sus conocimientos haciéndole explorar nuevos lugares, épocas o culturas, nuevas formas de pensamientos, costumbres diferentes. Mejorará su vocabulario y sus destrezas de escritura.
  1. ESTIMULAR SUS PROCESOS COGNITIVOS:

– Su concentración: La lectura ejercita la capacidad de mantener el enfoque en un tema.

– Su imaginación: Con las letras no vienen ni el audio ni la visualización, esos elementos los pone usted.

– Su creatividad: Aumentarán sus recursos para iniciar actividades o proponer soluciones.

– Su memoria: Para entender lo que lee tiene que recordar a los personajes, sus diálogos, los lugares donde se suceden las escenas, las claves que se deslizan en las historias para fortalecerlas o para ayudar al desenvolvimiento de estas, etc.

– Su capacidad analítica: Quien escribe suele ser una persona analítica y transmite esa cualidad en sus obras. Quien lee inevitablemente se vincula al desarrollo analítico con el que el escritor o escritora ha creado su argumento.

  1. OPTIMIZAR SUS RELACIONES INTERPERSONALES: Conocer profundamente otras personalidades a través de la lectura facilita entenderlas. Esto a su vez  genera que en la vida real el lector tenga la mente abierta a las diferencias y comprenda mejor a los demás.
  1. RELAJARSE: Leer es una actividad que permite que el cuerpo y la mente descansen. La lectura nos hace desconectarnos de las preocupaciones de la vida cotidiana constituyéndose en una actividad de bienestar.
  1. ES UN ENTRETENIMIENTO FÁCILMENTE ACCESIBLE: Puede cargar con un libro fisico o electrónico a todas partes y así poder leerlo en el autobús, en la cola de un banco, en la sala de espera de su médico o dentista, etc. A su vez conseguir un libro es cada vez más fácil y económico, ya sea nuevo, usado, prestado, bajado de Internet (hasta gratuitamente y dentro de la legalidad), etc.).

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* Segunda encuesta nacional de participación y consumo cultural. Consejo Nacional de la    Cultura y las Artes (2011).

A través de mis recuerdos – Biografía de Magdalena Canjura de Morataya – Roxana Orué

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A TRAVÉS DE MIS RECUERDOS.

BIOGRAFÍA DE MAGDALENA CANJURA DE MORATAYA.

Roxana Orué. Art and Literature Mapalé & Publishing Inc. Canadá, 2014.

Aparte de algunos poemas que escribí en mi juventud y cuando llegué a Canadá, en 1998, no había escrito antes. Comencé a hacerlo sin darme cuenta en el año 2011, cuando decidí compartir mis comentarios sobre los libros que leía con mis contactos  de Facebook. Pronto, y gracias a Cindy Muñoz, estos comenzaron a publicarse en El Eco Latino. A los meses, Silvia Alfaro me animó insistentemente a escribir un cuento y presentarlo a un concurso nacional en Canadá. Fue selecccionado y publicado. Más tarde escribí un segundo cuento que presenté a un concurso internacional en España, ganando el tercer puesto. Poco después la Editorial Mapalé me contactó para escribir la biografía que aquí menciono. Trabajo hoy, con dos colegas, en un segundo libro. Esa es toda mi corta pero vertiginosa historia en la literatura.

Sería extremadamente difícil, si no imposible, hacer una crítica sobre mi propio libro, de modo que no será eso lo que leerán a continuación. Dedicaré esta columna, más bien,  a compartir algunas reflexiones sobre la lectura y la escritura, y una apreciación muy general sobre esta obra.

¿POR  QUÉ ESCRIBO?

Escribo porque tengo un llamado interno. Sospecho que se trata de un sentimiento artístico que necesita expresarse. Siento que las palabras me persiguen diciéndome que juegue con ellas. Y tal vez eso sea todo. A menos que me una al gran maestro de las letras Gabriel García Márquez y diga : «Escribo porque quiero que me quieran».

¿PARA QUÉ LEEMOS HISTORIAS?

En respuesta a esta pregunta se ha dicho mucho hablando desde la necesidad del ser humano de entretenerse con fantasías hasta la de cultivarse. No negaré ninguna de esas afirmaciones, pero compartiré mis propias meditciones. Leemos historias porque solo pudimos vivir una vida, y aquellas otras posibilidades que se quedaron sin realizarse buscan una respuesta, y leer una historia nos da esa maravillosa experiencia de sentir que estamos viviendo una nueva vida. No las da una canción también pero en unos cortos minutos; nos la da el cine pero con sonido e imagen, por lo tanto con menos lugar para la imaginación, además de que es un arte del que normal mente disfrutamos  en compañía; también nos la da escuchar a alguien hablar de su vida, pero esa comunicación suele estar entrecortada e invita al diálogo. Solo leer nos permite vivir otra historia en total intimidad con nosotros mismos, en silencio,y nos regala más espacio para ponerle rostros a los personajes, y acomodar la ambientación a nuestro gusto o nuestras necesidades. Es un arte que se acerca mucho a nuestro ser. Creo que también es importante la explicación de que leemos para conocer a otros seres humanos, ya que a través de una historia podemos penetrar en la psicología de otras personas.

¿Y QUÉ NOS DICE LA BIOGRAFÍA DE MAGDALENA CANJURA DE MORATAYA?

Ante todo que los proyectos imposibles no lo son tanto. Miles de escritores luchan por ver su obra publicada sin conseguirlo. ¿Cómo pudo hacerlo Magdalena, quien terminó a duras penas sus estudios en la escuela primaria? Creo que esto se explica porque durante muchos años hizo el gran esfuerzo de escribir su historia, y luego buscó incansablemente que se la publicaran. Ese empeño la ha acompañado toda una vida llena de adversidades. Y pasar a través de esa historia fortalece, además de que nos permite ponernos en contacto con un país centroamericano: El Salvador.

Se podría decir que esa es la esencia de mucho ser humano:  luchar por sus objetivos, y esquivar o vencer los contratiempos que se le presentan. ¿Pero quién no se cansa en el camino? ¿Quién no necesita una pausa para refrescar su mirada? Esa es la oportunidad que nos ofrece este libro.

Los escritores normalmente narran o escriben poesía, no ambos estilos a la vez. En esta obra, sin embargo, se combinan. Después de cada capítulo hay un poema, excepto por el noveno, en el que se escribe una crónica de la Guerra Civil en El Salvador. Me despido presentándoles el último de estos poemas que funciona como epílogo.

EPÍLOGO

Vuelvo mi rostro y miro las montañas,

el color de los atardeceres.

Miro los pastizales que antes fueran

algodonales y cañaverales.

Entre la niebla aparece

el semblante sereno de mis padres

pero en la tierra mi padre está ausente

y mi madre enloda sus manos

dobla la espalda

siembra la simiente.

 

La soledad se apodera

del fémur de mis piernas,

de mis brazos cansados,

de las falanges de mis dedos,

penetra en mi alma.

¿Qué hacer?

 

Me pregunto cómo en

mis peores pobrezas

no terminé prostituyéndome,

cómo en mi desesperación

no  recurrí a las drogas o

me bañé de alcohol.

 

Veo el desvío a San Matías y El Jocote,

veo que pueden cruzarse los montes,

que el río corre, que el sol regresa.

Tomo la ruta de las flores,

la de los pétalos de las campanillas

que alfombran el camino,

huelo los alhelíes frescos,

las mañanas de leña,

las teclas de las marimbas cantan,

renuevo mi aspecto con la energía

del zumo de la quebrada,

me alumbro con el color de los maquilihues,

lleno mi cántaro de agua,

mi cuerpo de fe

y enrumbo

camino

enrumbo…

¿Cómo publicar un libro? – Tercera y última parte

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Roxana Orué

Autopublicar un libro significa simplemente la decisión de autofinanciarlo y trabajar en su edición ya sea parcial o completamente, el grado de lo cual va a determinar que se hable de coedición o autoedición propiamente dicha. La diferencia es que en la coedición los gastos son compartidos con la editorial o imprenta y en la autoedición el autor o autora los asume totalmente. Significa también renunciar a hacer difundir la obra por una editorial tradicional ya que el escritor o escritora al volverse editor(a) se convierte en competidor(a) de la editorial. Por último, supone entrar a un mundo desconocido que puede terminar en decepción, a menos que antes se informe sobre el largo y complicado proceso que esto conllevará y lo asuma con paciencia y entusiasmo.

Autopublicaron escritores famosos ─cuando todavía no lo eran─ como Jorge Luis Borges, cuando publicó Fervor de Buenos Aires, Ernesto Sábato con El Túnel, Lewis Carroll con Alicia en el país de las maravillas, Marcel Proust con En busca del tiempo perdido y E. L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey para mencionar a una escritora contemporánea. La lista es más larga, han autopublicado sus obras Ernest Hemingway, Edgar Allan Poe, Virginia Woolf, Alejandro Dumas, Walt Whitman, Mark Twain, Anaïs Nin, entre otros. Y no era la época de la informática.

Hoy en día el mundo de la autopublicación está al alcance todos a través de Internet. Existen muchas plataformas editoriales, desde pequeñas empresas donde puede contactar personalmente a los editores si así lo desea, hasta las grandes y famosas como Lulu, Bubok, Obrapropia, Círculo Rojo, iUniverse,  CreateSpace, LibrosenRed, Nook Press (la plataforma de autopublicación de Barnes & Nobles), etc. ¿Y qué pueden ofrecer estos portales? Pues de todo, desde asumir totalmente el trabajo de diseño, edición, publicación y promoción hasta facilitar las herramientas para que el escritor o escritora lleve a cabo dichas tareas. He aquí una lista de ejemplos: corrección profesional del libro, informe de lectura del mismo, publicación del código de barras, depósito legal, estimación del precio del libro, diseño de portadas estándar o personalizadas, maquetación básica, asignación del International Standard Book Number de la editorial (ISBN por sus siglas en inglés), publicación de libros impresos para el registro y para el autor, afiches para promocionar la obra, marcadores del libro, página web personalizada, aparición en el portal de la compañía, publicación en Amazon and Kindle, etc.

¿Cuáles serían las ventajas de autopublicar? Según la publicidad de estos servicios: obtener su libro en apenas unos meses, que sea hecho a gusto de los escritores porque ellos mantendrán el control de todas las etapas y tomarán todas las decisiones, conservar los derechos de autor, publicarlo aunque el mercado al que se dirija sea muy reducido, la posibilidad de que una gran editorial descubra al autor o autora, se interese por su obra y lo(a) haga famoso(a), así como otras maravillas que podrían entusiasmar a cualquier persona que tenga la ilusión de escribir un libro. Si la decisión fuera publicar libros a pedido, el stock nunca se acabaría, y si se publicara digitalmente, su distribución no tendría ningún límite geográfico, además de que sería otro modo de abaratar los costos. Se dice que hoy en día entre los libros más vendidos en Amazon una cifra superior a la del 60% corresponde a libros autopublicados. Por último, puesto que el nombre del autor o autora estaría difundiéndose en el mercado no podría descartarse que alguna editorial gigante lo descubriera.

¿Qué desventajas podría acarrear la autopublicación? Muchas. Usted, o coedita ─con lo cual gastaría mucho dinero porque allí usted es el negocio, no el libro sino usted, además de perder el control sobre los beneficios derivados de la comercialización de su obra─  o autoedita íntegramente ─con lo cual pierde el precioso tiempo que necesita para escribir. La mayoría de las etapas tendrá que experimentarlas por primera vez, estudiarlas y equivocarse en algún momento ya que hay muchos detalles implicados. Verá, por ejemplo, que el ISBN es diferente para los libros digitales, que estos no necesitan un depósito legal, que el archivo en que trabaja tendrá que coincidir con el tamaño de libro que ofrece la editorial en línea, de lo contrario el documento tendrá que ser redimensionado y perderá la presentación en la cual tanto ha trabajado, constatará la necesidad o tentación de explorar nuevos formatos más allá de Word (.doc o .docx) (aunque le digan que Word es suficiente) tales como ePub (.epub), HTML (.htm o .html), Adobe inDesign, Quark, etc., que el trabajo de la portada y la contraportada lo conducirá a trabajar en formato .jpg, a determinar la resolución de los pixel por pulgadas, que además tendrá que calcular el costo de producción, transporte y distribución para fijar el precio del libro, que tendrá que ocuparse de la campaña publicitaria, etc. Finalmente, si se ocupa de la venta al consumidor final, prepárese para resolver problemas de administración: gestión de pedido y envíos, recepción de reclamos, organización de facturas y demás.

Además está el problema de la calidad  y el de la honestidad.  No olvidemos que este es un negocio que  cuenta entre sus potenciales clientes con aquellos que recién están incursionando en el ámbito de la escritura y realmente no han llegado a un nivel digno de ser publicado. Algunos “editores” se dan cuenta de lo fácil que puede ser hacer negocio con estos escritores novatos e ilusionados y proyectan su empresa en función del dinero que pueden obtener de ellos. No se preocupan por la calidad ni el éxito del libro, aceptan publicarlo siempre que los escritores corran con los gastos y les dejen alguna ganancia, puede que no hagan el depósito legal, posiblemente publiquen la obra en su portal, un escaparate con miles de visitas diarias, tal como lo han ofrecido previamente pero no dirán que esas visitas son de otros autores noveles, no de compradores, y no se responsabilizarán del fracaso en la venta del libro. Si usted coedita, le darán un ISBN editorial (en lugar de uno de autoedición) lo cual facilitaría que los libros se vendan en las grandes tiendas, pero de tener éxito volvería a ganar el editor porque hechas así las cosas, el libro le pertenecerá a la editorial y no al autor o autora. De estos “empresarios” hay muchos y lo mejor es no hacer negocio con ellos.

Incluso grandes editoriales en línea reconocidas como Lulu, por citar alguna, no tienen una sede social sino que trabajan exclusivamente por Internet. ¿Qué garantía ofrece esto a los escritores en caso de insatisfacción con el producto o de ser estafados? Lulu, particularmente, da protección legal solo a los clientes estadounidenses. Los escritores de otros países no le podrían hacer ningún reclamo salvo que iniciaran una demanda internacional. ¿Y se habla de  insatisfacciones? Sí, parece que es la comidilla de muchos foros donde se pueden seguir discusiones sobre los siguientes temas: los asistentes virtuales no serían fiables, la visualización sería engañosa, no darían cuenta de los beneficios que genera la obra ni de los derechos cedidos, se permitirían hacer cambios unilaterales a las condiciones del contrato, su infraestructura es lenta, la calidad de las obras es cada vez más baja, no hacen una buena gestión de reclamos, etc.

Así el panorama, no hay alternativa fácil. Ganar un concurso literario, publicar a través de una editorial tradicional, contratar a una agencia literaria, coeditar o autoeditar sea como libro tradicional o digital. O desistir. Esas son sus opciones. Que la información, la sabiduría, el buen criterio y la suerte le acompañen.

¿Cómo publicar un libro? – Parte II

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – PARTE II

Roxana Orué

Este artículo es la continuación de otro publicado el mes anterior donde explicaba los pasos que debería seguir un escritor o una escritora que desease hacer publicar su libro por una editorial tradicional. Nombraba asimismo las dificultades que esto entrañaba al punto de hacer de esta una empresa casi imposible.

Proseguiré con estas reflexiones sugiriendo cómo crear alguna oportunidad de que su libro sea tomado en cuenta. Simplemente facilítele el trabajo a la  editorial que usted ha escogido. Presente su  obra de una manera sencilla y atrayente. Si logra su objetivo la editorial le pedirá su manuscrito para conocerlo. ¿Cómo lograr esto? Trabaje en una carta de presentación y en una propuesta editorial.

La carta de presentación es una página enviada vía correo electrónico (se sugieren doscientas cincuenta palabras como máximo) donde se le pregunta a la editorial si tendría interés en recibir una copia de su manuscrito. Esta dará a conocer su experiencia como escritor(a); resumirá en un párrafo el tema de su obra,  mencionará a qué público se dirige, hará una estimación del mercado, informará sobre cómo el autor o la autora podría promocionar su obra si esta llegara a ser publicada y, por supuesto, dejará sus datos personales para que se le contacte si hubiera interés.

La propuesta editorial es más extensa, e incluye:

–       el nombre del autor o autora del libro y el título de este

–       una sinopsis que puede abarcar hasta dos a tres páginas

–       un índice (particularmente si no es un libro de ficción),

–       uno o dos capítulos del libro (no más de quince páginas en total),

–       información sobre el escritor o la escritora (publicaciones, premios, éxito de su blog o el número de visitas a su página web),

–       comparación de su obra con otras similares,

–       información detallada sobre el mercado (una página),

–       información sobre la promoción que le sería factible hacer (un par de párrafos) y

–       detalles sobre cómo la prensa, la crítica u otros medios han hablado de usted previamente, si  es el caso.

¿Seguir estos pasos garantizará una lectura de su obra? No. Puede que ni siquiera le contesten y usted deba reenviar su correo electrónico. O puede que reciba una nota diciéndole con amabilidad que no están interesados en su obra. Pero al menos no habrá invertido en un manuscrito para obtener el mismo resultado. Y a lo mejor, alguna editorial se lo pide, y por fin habrá valido la pena tanto esfuerzo… a menos que después de leerlo lo rechacen. Nada fácil ¿verdad? Bueno, aquí es donde aparecen las agencias literarias para darnos una mano.

CONTRATAR  UNA AGENCIA LITERARIA

Una agencia literaria funciona como intermediaria entre el autor o autora y las editoriales, con la ventaja de que suele tomar parte por los primeros. Sus agentes  son expertos en evaluar una obra, decidir su valor literario y comercial, resaltar sus partes fuertes o eliminar sus partes débiles,  buscar la editorial más apropiada, negociar la retribución del escritor, defender los derechos de autor, ordenar la información de las ventas, las liquidaciones de derechos y los pagos, intervenir en los problemas legales y fiscales, etc. Por supuesto cobrarán por su trabajo, la lectura o el informe escrito que prepararán, y si deciden y logran conseguir que una editorial publique la obra percibirán un porcentaje por ello y otro por las ventas. Normalmente ese porcentaje es entre el quince y el veinte por ciento sobre los beneficios que consiguen para el autor.

Las agencias criban los manuscritos antes de hacerlos llegar a las editoriales de modo que estas pueden confiar en que las propuestas que reciben son de cierto valor literario. Las agencias se especializan también  en obtener premios literarios. Al menos el 80% de los ganadores de concursos literarios pasan por la mediación de una agencia literaria, y esto incluye grandes nombres como el de Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. A nivel de editoriales, por ejemplo, la agencia Balcells ha ganado premios Planeta, Azorín (Editorial Planeta), Fernando Quiñones (Fundación Unicaja); la agencia Mónica Martin se ha alzado con el premio biblioteca Breve (Seix Barral) y el Primavera (Espasa); Anne Marie Vallat ha triunfado en el Torrevieja (Plaza y Janés) y el Fernando Lara (Planeta), etc.

Para determinar el valor comercial de la obra, el agente o la agente debe tener en cuenta la tendencia de la novelística del momento. O mejor aún crear y diseñar colecciones. Se dice que en la actualidad eso importa más que el valor literario de una obra, y parece ser cierto. Ya casi no existen las posibilidades de lanzar un proyecto literario o cultural. Lo que se busca es detectar los gustos masivos del mercado. Por ejemplo, en Frankfurt, una de las ferias del libro más importante del mundo dedicada solo a profesionales, exponen unas siete mil editoriales en ocho edificios de tres a cuatro pisos, es decir que es como un laberinto donde solo un profesional puede navegar. Allí un agente lleva a cabo unas quince entrevistas diarias tratando de influir en el editor o conseguir contratos. Fuera de una feria, ese mismo agente hace un viaje internacional cada  dos meses con los mismos fines.

Es más, existen los llamados buscadores de tendencias, los llamados scouts oespías literarios, o   correveidile. Trabajan desde las grandes capitales de los libros (Nueva York, Londres y París). Su labor consiste en descubrir los libros que tendrán éxito antes de que se hayan impreso, es decir, cuando apenas están en manos de una editorial o, difícil pero idealmente, antes de que llegue a esa etapa. Estos agentes especiales evalúan los cambios de tendencia de cada país o de una editorial, no hacen tratos para representar a los autores ni cobran comisión por ningún libro, solamente transmiten información del movimiento de las editoriales y del que creen será el interés del público. Cobran mucho dinero por esta información (hasta doscientos mil dólares anuales si son acertados y famosos) porque de lo hablan es de grandes negocios, proponen a las editoriales hacia dónde dirigir sus inversiones.

Ahora bien, volviendo a la publicación, una agencia normal recibe de seis a siete solicitudes de representación diarias si no una docena, o cincuenta semanales como en el caso de la agencia Balcells. El costo de leer todos esos libros es tan alto que se puede considerar una labor prácticamente imposible. ¿Cómo hacen entonces para discernir qué libro vale la pena ser considerado? Aquí volvemos al mismo problema que enfrentan las editoriales cuando reciben cantidades inmanejables de escritos. El procedimiento que sigue una agencia para seleccionarlos es prácticamente el mismo que el que sigue una editorial. A los escritores no me queda más que sugerirles, entonces, que se remitan a la primera parte de este artículo y que se preparen a redactar una carta y una propuesta editorial para la agencia.

¿No tiene paciencia para seguir todo este proceso y esperar ─en la incertidumbre─  la suerte de despertar el interés de una agencia literaria o la aprobación de una editorial para ver publicado su libro? ¿Preferiría seguir un camino que esté bajo su control? Pues, todavía nos quedan un par de opciones: la coedición o la autoedición. El próximo mes hablaremos de esto.

 CONTINUARÁ… 

¿Cómo publicar un libro? – Parte I

¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?  – PARTE I

Roxana Orué

Uno de los principios que ha regido mi vida hasta hoy ha sido la determinación de no publicar ningún libro si no estoy convencida de poder aportar algo a la literatura. Y no hablo de maravillas, solo de una obra digna de leerse por su manejo del lenguaje, por su creatividad, por su estilo, por su mensaje, por su contenido o por cualquier otro motivo que nos permitiera pensar que valdría la pena hacer público lo escrito en la intimidad. No parece ser el caso de los centenares de miles de personas que cada año se empeñan en ver su obra editada y publicada.

Podría empezar este ensayo invitando, y tratando de convencer, a toda persona interesada en publicar un libro a que reflexione al respecto, que evalúe si el tiempo y esfuerzo que le ha dedicado a su obra es suficiente, que trate de averiguar objetivamente por medio de terceros cuál es el valor del producto de  ese trabajo, que haga revisar su obra por una persona experta en la lengua para conocer su calidad lingüística o literaria, y que indague dentro de sí el porqué de sus sueños antes de lanzarse a esta ardua, costosa y muchas veces frustrante labor de ver publicados sus escritos. Sin embargo, dejaré esa exhortación en la conciencia de cada escritor(a) y pasaré a desarrollar lo que el título de este artículo ofrece: una orientación sobre cómo publicar un libro.

¿Cuáles son las maneras de hacer publicar un libro? Existen varias posibilidades:

1)    Ganar un concurso literario

2)    Hacerlo publicar directamente por una editorial tradicional

3)    Contratar a una agencia literaria

4)    Coeditarlo

5)    Autoeditarlo (sea como un libro tradicional o digital)

GANAR UN CONCURSO LITERARIO

Obtener un primer puesto en un concurso literario casi garantiza la publicación de la obra. El problema es cómo ganarlo ya que al parecer son centenares de escritores los que se presentan a un certamen literario; algunos con gran experiencia, incluso autores de renombre. Y esto sin contar el lado no ético (los participantes que envían obras ya premiadas o publicadas, o los que roban obras ajenas). Las estadísticas siguientes ilustran la complejidad de elegir este camino: en un estudio hecho en España en el 2003 para saber si las personas ganadoras de concursos promovidos por las propias editoriales habían tenido alguna asesoría, se encontró que el 82.4% lograron sus premios con mediación de una agencia literaria.

De todas las opciones que vamos a revisar, esta es sobre la que tenemos menos control de modo que prefiero pasar a las próximas. De todas maneras, si usted quiere intentarlo no tiene más que leer las reglas del concurso y respetarlas para tentar suerte.

HACERLO PUBLICAR DIRECTAMENTE POR UNA EDITORIAL TRADICIONAL

El sueño de los escritores. ¿Por qué? Porque una editorial podría ofrecer, por ejemplo: revisar y corregir la gramática (fallas ortográficas o sintácticas), el estilo del escrito o las faltas tipográficas, crear la portada y contraportada, publicar el libro, distribuirlo en tiendas de prestigio (incluyendo su inserción en los más grandes portales de ventas de internet), encargarse de la campaña publicitaria, incluyendo entrevistas en radio y prensa, sesión de fotos, etc. Y todo esto asumiendo el cien por cien de los gastos; es decir cero riesgo para el escritor. ¿No suena maravilloso? Claro que sí, suena maravilloso para el escritor. Pero no suena igual para el editor que pone el trabajo, invierte el dinero y asume todos los riesgos de un posible fracaso. Ese es su negocio y como tal debe asegurarse rentabilidad. La realidad es que si una editorial asume una responsabilidad de ese tipo formará probablemente  parte de los grandes grupos internacionales que concentran el 90% de las publicaciones. Y una editorial así recibe alrededor de mil propuestas por año, esto es unas cuatro propuestas por día de trabajo  hábil. Y no hablemos de las editoriales gigantes ─como Doubleday por ejemplo─ que recibía unas cuarenta propuestas diarias (unas diez mil por año) hasta que decidió trabajar exclusivamente con las agencias literarias. A este escenario habría que agregarle el peso de las tendencias del mercado ya que la comercialidad cuenta actualmente más que el aspecto puramente literario de una obra.

Como resultado de todas estas consideraciones, y dependiendo de la editorial escogida, la búsqueda de un editor termina en múltiples rechazos. Si se reciben ofertas de publicación estas implican una inversión de muchísimo dinero, mejor dicho son propuestas para que el escritor o la escritora pague todos los costos de la edición. En otros casos, las propuestas para publicar el libro ofrecen ganancias de un porcentaje de las ventas a cambio de ceder los derechos intelectuales del autor,  es decir que lo escrito pase a ser propiedad del editor quien, además, puede exigirle al autor o a la autora que compre un cierto número de ejemplares ─digamos treinta─ a precios «especiales». Lo que es más o menos obvio es que esas  «ofertas» juegan con las ilusiones de quienes desean verse capaces de publicar un libro,  o ingenuamente sueñan con la fama o la riqueza.

Nada alentador, ¿verdad? ¿Qué hacer entonces? Hay varias vías para escoger pero empezaré detallando la más tradicional por si, a pesar de todo lo dicho, todavía desea intentar la publicación de su libro de esa manera.

Aquí están los pasos a seguir:

  1. Edite su libro: Prepárese a editar su libro usted mismo(a) a menos que quiera pagar por el servicio (portada, contraportada, diseño de la página, correciones, etc.). Es mejor hacer esto antes de registrar la obra para evitar volver a registrarla. Cada nueva edición exige un nuevo ISBN  y un nuevo depósito legal.
  2. Consiga un ISBN (International Standard Book Number): El ISBN es un código de trece dígitos que identifica cada libro a nivel mundial, y permite que sea comercializado. Puede ser solicitado por el autor o la autora de la obra, o por una casa editorial, empresa, asociación, institución educativa, etc. Las editoriales suelen recibir un prefijo y una lista de números disponibles para que ellos mismos la asignen a cada una de sus publicaciones, a condición de dar informe de esto a la Agencia Internacional ISBN en Berlín o a la Agencia U. S. ISBN – R.R. Bowker en Estados Unidos. El ISBN se imprime en la parte baja de la tapa trasera del libro, encima del código de barras, y en la página en que se imprimen los derechos de autor.
  3. Obtenga su código barras: Este es la representación gráfica del ISBN y sirve para su lectura óptica.
  4. Registre la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual (Canadian Intellectual Property Office): Esto asegurará sus derechos de autoría a nivel nacional e internacional, nadie podrá plagiar su obra o publicarla como propia. Este registro es activo y renovable; es decir que puede registrar solo el título de su obra y un capítulo, por ejemplo, y añadir los demás capítulos a medida que vaya avanzando; y a la vez es un registro que tiene fecha de vencimiento.
  5. Consiga un número de Depósito Legal: Normalmente coincide con el número de Registro de propiedad intelectual al que se le añaden siglas de la provincia, número de expediente y año de registro. Es necesario solo en caso de edición física del libro, y es obligatorio solo para las empresas de impresión, no para el autor.
  6. Prepare una carta de presentación: Esta debería incluir los siguientes apartados: características del texto, sinopsis, evaluación del mercado (público al que se dirige, libros similares en el mercado, y cómo se distingue el suyo), su aporte a la promoción y una biografía, incluyendo sus datos personales.
  7. Seleccione las editoriales que podrían tener más interés en publicar su libro.
  8. Verifique si las editoriales reciben manuscritos no solicitados (muchas no los aceptan).
  9. Imprima y encuaderne su libro si desea enviar alguno.
  10. Envíe los ejemplares a las editoriales, y … a esperar…
  11. Si recibe una respuesta positiva firme un contrato: Este debería detallar las características técnicas del libro, el número de ejemplares, los plazos de producción, las condiciones de distribución, las condiciones legales y la forma de pago.

Antes de despedirnos vamos a recalcar una vez más que con el método de envío de su libro a las editoriales probablemente solo reciba cartas de rechazo, lo cual a fuerza de repetición podría herir su autoestima, sin contar la pérdida del dinero invertido. ¿Es posible hacer algo para mitigar estos riesgos? Sí. Para empezar, no envíe nunca el manuscrito si no es solicitado. ¿Y cómo lograr que se nos solicite la obra? Con una buena carta de presentación y una apropiada propuesta editorial. Hablaremos de esto en el próximo artículo.

CONTINUARÁ… 

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