Bartleby y compañía – Enrique Vila-Matas

Bartebly

BARTLEBY Y COMPAÑÍA

Enrique Vila-Matas. Editorial Anagrama. Barcelona, 2002.

Vila-Matas es un escritor español nacido en Barcelona en 1948, autor de veinticuatro obras de narrativa y nueve ensayos. Ha recibido casi una veintena de premios y distinciones, la mayoría provenientes de Europa. El libro que aquí  citamos fue escrito en 1999.

Bartlebly y compañía no es propiamente dicha una novela sino una suerte de investigación que consta de ochenta y seis notas a pie de página, a razón de página y media por nota. ¿A qué texto se refieren esas notas? A ninguno. Son apuntes sueltos sin mayor relación entre ellos. Podríamos decir que se trata de un diario ya que el narrador cuenta de vez en cuando cómo se siente ese día, qué está haciendo o pensando, y comparte algunos recuerdos personales. El único hilo argumental es muy débil: un escritor, que había dejado de escribir durante veinticinco años, vuelve a la narrativa para escribir a propósito del tema de la negativa a escribir. Y ahí nacen las notas.

El nombre de Bartleby proviene del protagonista de un relato del estadounidense Herman Melville -el autor de Moby-Dick. En Bartleby, el escribiente Melville caracteriza a su personaje como un hombre que prefería ‘no hacer’ al punto de terminar dejándose morir de hambre por preferir ‘no comer’.

Las observaciones de Vila-Matas se refieren a los Bartleby, personajes reales, más o menos famosos. Pretenden explicar por qué algunos de esos escritores decidieron no volver a escribir, o por qué otros no han publicado nunca a pesar de tener el potencial para hacerlo. Otros casos apuntan a escritores que buscan permanecer en el anonimato. A través de estos  grupos pasa una centena de nombres, por ejemplo, el mismo Melville, Juan Rulfo, Rimbaud, Arthur Cravan, J. D. Salinger, Julio Ramón Jimenez, Emilio Adolfo Westphalen, Guy de Maupassant,  etc. al conjunto de los cuales los llama “los escritores del NO”.

El texto se ve enriquecido cuando el autor toma argumentos de renombrados escritores -o personajes conocidos al menos- que tocaron este tema directa o indirectamente. Por ejemplo, cita a Kafka ─a quien se refiere reiteradamente─ Oscar Wilde, Julio Ramón Ribeyro, León Tolstói, etc.

Si bien en la obra se mezcla ficción con realidad, el contenido está basado fundamentalmente en hechos verídicos. A través de cada caso nos acercamos al espíritu de la creación, a la personalidad del creador, muchas veces suicida, enajenado, homosexual, extraño, solitario. En el fondo, de lo que se trata es de reflexionar sobre el valor de la literatura. O tal vez debería decir sobre la falta de sentido de continuar escribiendo, como si todo ya se hubiera dicho y no hubiera nada más que añadir, como si el lenguaje no pudiera expresar  la vida, o como si en el caso de que pudiera no valiera la pena dejar de vivir para escribir sobre la vida. Como dice el narrador: “Me dispongo, pues, a pasear por […]  los senderos de la más perturbadora y atractiva tendencia de las literaturas contemporáneas: una tendencia en la que se encuentra el único camino que queda abierto a la auténtica creación literaria; una tendencia que se pregunta qué es la escritura y dónde está y que merodea alrededor de la imposibilidad de la misma y que dice la verdad sobre el estado de pronóstico grave ─pero sumamente estimulante─ de la literatura de este fin de milenio”.

Toda persona que quiera reflexionar sobre el sentido de la literatura podría echar mano de este libro, y ningún escritor debería perdérselo.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

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Acerca de ROXANA ORUÉ

Amo las palabras porque amo a los seres humanos y por medio de ellas me siento en intimidad con quienes escriben o quienes me leen. Compartimos nuestros pensamientos, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros modos de mirar, de decir o de sentir. No puedo decir que leí mucho ni que escribí mucho en mi vida pero puedo afirmar que cuando leí o cuando escribí me entregué por entero a esa relación que existe entre escritor y lector. No hubo nada a medias, me vinculé con cada palabra con la misma intensidad con que vivo cada segundo de mi vida.

Publicado el marzo 29, 2014 en CRÍTICAS y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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