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Cartas desde la nieve – Cecilia Lira

Primera Carátula de "Cartas desde la Nieve"

Primera Carátula de “Cartas desde la Nieve”

CARTAS DESDE LA NIEVE

Cecilia Lira. Editorial Mesa Redonda, 2012.

Cecilia Lira es una escritora peruana, nacida en Lima en 1940 y radicada en Montreal desde 1992. Habla español, inglés, francés y alemán. Su ensayo titulado ¿Por qué aprendo alemán? fue merecedor del Primer Premio del Instituto Goethe en 1986. «Canadian Experience», su segundo ensayo, apareció publicado en 2010 en el libro The City We Share, una antología de escritores de la ciudad de Pointe Claire en Canadá, editado por Mark Abley, poeta, columnista de The Gazette, novelista y editor en Montreal. Cartas desde la nieve es el primer libro de Cecilia Lira. Su próximo, titulado La Buena Muerte 820 verá la luz proximamente.

Conocí a Cecilia Lira en el VI Encuentro de Escritoras HispanoCanadienses, sus Críticos y Editores, llevado a cabo el 6 de junio de 2015 en Ottawa, donde leyó un cuento de su autoría cuyo tema central era la estremecedora historia de la violación de una empleada del hogar. La autora presentaba este drama en medio de la cotidianeidad de la vida de una familia de clase media limeña; contraste acentuado con la introducción del idioma quechua en una narración que tenía como base el español. Escuché este relato solo una vez, pero esa experiencia fue suficiente para no olvidar el impacto que dejó en mis emociones y en la de otros asistentes al evento, según me mencionaron algunos de ellos. No dudé, entonces, en aceptar hacer la crítica de su primer libro cuando se presentó la ocasión.

Leer esta obra fue sorprendente también, pero por diferentes razones. No fue fácil reconocer que ambos escritos vinieran de la misma pluma. Cartas desde la nieve, en congruencia con su título, es un libro que recopila historias escritas desde Canadá. Reúne específicamente, además del prólogo, treinta y seis extractos basados en recuerdos de la autora y en cartas manuscritas que su madre guardó en vida en un gran sobre de manila y que ella no descubrió hasta el momento de su muerte. Si aplicamos un mínimo de rigor, en realidad  veremos que esos extractos no son cartas propiamente dichas. Estas existen, pero conformarán la tercera parte del libro a lo mucho, y no todas serán firmadas por Cecilia, la protagonista. La mayoría de estos compendios constituyen experiencias de vida de cuando ella y su familia emigraron a Canadá. Encontraremos inclusive un cuento por ahí. Este es el resumen general de la temática del libro y los géneros literarios que allí se utilizan: el epistolar, la anécdota y el cuento.

La obra está escrita en un lenguaje tan cotidiano y con una actitud tan natural que no hay lector que no pudiera comprenderla, incluyendo a personas que recién inician su camino por la literatura. Sin embargo, si nos viéramos obligados a precisar a qué público podría interesarle particularmente, diríamos que a los migrantes que llegamos a radicar a Canadá y a aquellos que se interesan en emigrar a este país, porque mucho de lo que en el libro se cuenta es la realidad enfocada desde la mirada de un nuevo residente.

Se hablará, por supuesto, del invierno, de las costumbres diferentes, de los dolores, de la nostalgia por todo lo dejado atrás, de los retos, de las dificultades para encontrar un trabajo y para mantenerse en él, de cómo se puede salir del hoyo, y de qué manera los años, el buen espíritu y el esfuerzo lo mejorarán todo. Lo que podría ser drama, y lo es en mucho, se convierte en desafío, en amor, en risa, en la increíble lucha de la que solamente un migrante puede dar testimonio. Quienes aquí vivimos nos reconoceremos en ello. Quienes planean radicar en este país lo pensarán más cuidadosamente. Algunas anécdotas son, probablemente  de interés solo para su autora, pero estas serán la excepción. La belleza de este país no se pondrá nunca en cuestionamiento, sobre todo en lo que respecta al amor y solidaridad de su gente. Mucha de la dicha vivida será verse insertados en el sistema, ver la realización de los hijos, por quienes se llegó a esta tierra.

Encontraremos positivismo e ingenio en medio del drama, deseos de vivir, empeño por salir adelante, capacidad de trabajo, ejemplo, sencillez y hasta desvergüenza. La autora no pone ningún empeño en esconder experiencias ridículas, desagradables y hasta groseras u ordinarias. En general, sin embargo, el libro estará marcado por una alegre espontaneidad, por un fuerte deseo de vivir, pero quizá lo más memorable será su sentido del humor y su expresividad, los cuales harán de esta narrativa una tragicomedia. Cecilia Lira sabrá hacernos reír cuando menos lo esperemos; capturando aquello que todo migrante querría poder expresar. Comunica.

Técnicamente es muy difícil juzgar esta obra porque está muy fragmentada. El hilo conductor es claro, pero no la consistencia externa de sus apartados. No es una obra necesariamente lineal (aunque esa es su tendencia) ni enfocada en una sola atmósfera. Hay muchos cronotopos (del griego kronos = tiempo y topos = espacio, lugar) en este libro, pero entre ellos no hay una conexión que nos muestre el arte de enlazar el todo de la narración. Las historias se relacionan, no hay duda, porque pertenecen a una misma vida. Es una suerte de autobiografía, pero fraccionada. El vocabulario es apropiado, el manejo de la gramática muy conveniente y la edición del libro es elegante. Bello título el del libro, por cierto.

Para mayor referencia sobre la autora, consultar www.cecilialira.com

La amigdalitis de Tarzán – Alfredo Bryce Echenique

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LA AMIGDALITIS DE TARZÁN

Alfredo Bryce Echenique. Editorial Alfaguara, 1998.

Alfredo Bryce Echenique nació en 1939 en Lima dentro de una familia de abolengo de la alta burguesía. Su padre y abuelo fueron banqueros y su bisabuelo materno ostentó el cargo de  presidente constitucional del Perú. Su familia rechazó su vocación de escritor lo que lo condujo a  estudiar Derecho. Con el pasar de los años, sin embargo, se formó en literatura francesa clásica en 1965 y contemporánea en 1966 en la Sorbona, Francia. Se inició como escritor en 1968 y desde entonces ha escrito once novelas y ocho cuentos, además de varios ensayos y textos biográficos.

Frases impactantes del libro:

  • «De dónde sale un hombre […] con el que solo se está: “Bien”. […] Con un hombre se es feliz, o nada. Y ese hombre, feliz con esa mujer, o nada»
  • «La paz no es más una manifestación muy profunda de la nostalgia».

Crítica literaria:

Esta es una novela que bien podría haberse inspirado en El amor en los tiempos del cólera escrita trece años antes por Gabriel García Márquez, en el sentido de que habla de la historia de un amor que no se realiza, a pesar que se mantiene vivo en el transcurso de las décadas. Los protagonistas son Juan Manuel Carpio, poeta y músico, y Fernanda María de la Trinidad del Monte Montes, correctora de estilo, se conocen en 1967, año en que Luisa, la esposa de Juan Manuel, lo abandona, momento en que empiezan las malas coincidencias. Se enamoran felizmente hasta que Fernanda harta de que él no olvidara a Luisa, la mujer de la que se había separado, decide engañarlo para provocar en él una reacción. La hubo, y eso los llevó a la separación, a pesar de que continuaban amándose. Como en La vida exagerada de Martín Romaña, otra obra de Bryce Echenique, Juan Manuel es peruano, vive en París, es sensible, le cuesta obtener éxito profesional a partir de una profesión poco rentable, pero sobre todo ama profundamente a una mujer y hace que su relación con ella ocupe un lugar prominente en la novela a pesar de ser un amor fugitivo. Como Martín Romaña, también Juan Manuel del Carpio habla de su historia muchos años más tarde y se concentra en las complicaciones del mundo sentimental. Hasta aquí llegan las coincidencias, pero son suficientes como para afirmar que el protagonista sería entonces y nuevamente otro alter ego del autor.

El recuerdo de un amor que fue sin llegar a serlo, las circunstancias adversas que lo envolvieron, el desatinado estimated time of arrival, la postergación de nuestra persona por  respeto a los demás, el deseo de no herirlas (aunque uno termine hiriéndose), las contradicciones de los sentimientos, la falta de atrevimiento: todos estos elementos se juntan para hacer del amor de esta pareja un desencuentro casi permanente, tanto personal como geográfico («raro este amor acróbata, saltando a través de los años y de los lugares»), con dos excepciones: algunos escasos y cortos viajes en los que se encontraban, y la existencia de las cartas. Todo el libro parece estar compuesto de cartas. Estas se inician probablemente a comienzos de los setenta y terminan en 1998. A través de ellas se aman, se esperan, se extrañan; pero nunca encuentran el momento para unirse definitivamente. Sus pensamientos se aferran a momentos que les recuerdan lo que pudo ser (como aquel en que él se queda mudo al verla en su auto frente a un semáforo en el que ella espera sin notar su presencia, constituyendo esta escena la última vez que se vieran en muchos años, y la oportunidad perdida para haber retomado su relación, quebrada por aquella disputa), a sueños que podrían realizarse (el próximo viaje para amarse, aunque este tome años), pero sobre todo a las palabras de amor que intercambian y que los mantienen extrañamente unidos. El libro terminará cuando la pareja pase largamente los cincuenta años.

Lo que fue (o más bien lo que no fue) y lo que habría podido ser. Esa es la historia de este amor. Una lección para enseñarnos que las decisiones que tomamos cada momento podrían cambiar el rumbo de nuestra vida. Y allí la moral aprendida jugaría su rol, tanto para separarlos cuando se la respeta (no entrometerse en un matrimonio a pesar de saber que en él ya no hay amor, no presionar cuando se sabe que se puede destruir una familia) como para unirlos cuando se vive por encima de ella (infidelidades no escondidas).

Técnicamente, el libro está escrito bajo el género epistolar. Es casi exclusivamente la recopilación de las cartas escritas por Fernanda, con algunos extractos de las misivas de Juan Manuel (ya que muchas de ellas le fueron robadas a Fernanda en un asalto en Oakland) y ciertos comentarios que este añade como narrador. Ambos estilos de escribir (el de Fernanda y el del Juan Manuel) se diferencian claramente, aunque los personajes no logran convencer del todo al lector sobre el porqué de su distanciamiento a pesar de su amor, hasta el punto que uno puede preguntarse si este amor realmente existe.

Tarzán es Fernanda, llena de vida, de deseos de conquistar su entorno, de fuerza. Como Tarzán, ella desarrolla fortaleza y astucia para enfrentar su vida. La amigdalitis es el símbolo de su incapacidad de hablar, de decir, de dirigir su vida, de gritar lo que debería, es el rendirse a su realidad, a su necesidad de descanso: “la vida entera mía luchando por aquí y por allá se me había trabado en la lengua y la garganta”, en un “S.O.S., de ternura y amor doble”, “una feroz amigdalitis […] me quitó cualquier veleidad de andar lanzándome al río a cada rato, cual Tarzán […] en la jungla de asfalto en que me ha tocado vivir”.

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Donde las mujeres – Álvaro Pombo

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DONDE LAS MUJERES

Álvaro Pombo. Editorial Anagrama, 1996.

 Álvaro Pombo es un escritor español, nacido en Santander en 1939, en el seno de una familia aristocrática. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, y en Filosofía en el Birkbeck College de Londres. Álvaro Pombo es miembro de la Real Academia Española, militante del partido Unión, Progreso y Democracia y defensor de los derechos de los homosexuales. Ha publicado seis libros de poesía y más de veinte libros de narración, ganando nueve premios por estos últimos. La novela que aquí reseñamos, Donde las mujeres, ha ganado el Premio Nacional de Narrativa.

En este libro la voz de una mujer sin nombre hace una retrospección de su vida familiar mostrando el despertar a la realidad. Presenta su vida desde la época en que tenía una visión ingenua de esta hasta el momento en que descubre su autoengaño y otras mentiras. La voz parece mirar con tristeza esa ingenuidad en la que vivió, pero lo hace de manera controlada. Va llevando al lector paso a paso, sin adelantar los sucesos que obviamente conoce desde la primera página porque justamente es por ello que se decide a escribir: para contar su historia y su proceso. El lector será testigo de la gradual  transformación por la cual la conciencia de esa mujer va contactándose con la realidad, siendo esto probablemente lo que constituye el valor más grande la obra. La novela muestra cómo se puede ver la realidad sin percatarse de su significado, y cómo cuesta abrir los ojos.

Decimos la voz de una mujer, sin que eso sea importante. Primero, porque aunque el autor parece querer que suene a femenina, esta parece más bien masculina, no la voz de una mujer. Esto podría justificarse porque la protagonista fue criada en un ambiente frío; de modo que podría decirse que se convirtió en una mujer flemática. ¿Pero habrá hilado tan fino el autor? Podría ser, pero no lo creo. Mis sospechas infundadas son que él se identifica con la protagonista, y a través de ella se proyecta, es decir que es su alter ego. Obsérvese que el autor, al igual que la protagonista, nació y creció en el hogar de una familia distinguida, diferente a las comunes, una de esas familias que sobresale en la sociedad.  Segundo y principal, porque en la novela no es tan importante la identidad de esa mujer ni su experiencia personal sino aquello que enseña y lo que delata.

La denuncia principal de este libro es la de la insensibilidad humana, tema que Álvaro Pombo tocará más tarde en otras obras como parte de lo que él ha dado en llamar una «crisis contraespiritual» o «un egoísmo institucionalizado». Esto se siente desde las primeras páginas cuando el lector se entera de  que la tía Nines se está dejando morir a raíz de la pena que sufre después de haber perdido a su novio. Esta noticia le es comunicada con sequedad por los adultos de esa familia ─la tía Lucía y la madre de la protagonista─ quienes a pesar de ser testigos de ese drama, prefieren desentenderse del problema y la internan en un convento, abandonándola a su suerte. Ni el dolor de una hermana las toca.

En el transcurso de la obra aparecerán, además, nuevas muestras de indolencia. Tal es el caso de lo que sucederá con Fräulein Hannah, alemana y ama de llaves de la familia, quien después de una vida dedicada a la familia tiene que alejarse de esta. Se accidenta montando bicicleta y debe internarse en la Casa de Socorro. Pasada la urgencia es invitada a regresar a casa para su recuperación total. La familia hace cálculos sobre la conveniencia de recibirla, y concluye que lo que más le acomoda es dejarla fuera del hogar para evitar el trajín y las molestias que ocasionaría el atenderla. Terminado este periodo de recuperación, Fräulein Hannah decide regresar a Alemania con su hermano, recibe una indemnización por los servicios prestados, y así se cierra ese capítulo de la vida para la familia.

Más tarde se descubrirá un gran secreto familiar que confirmará la falta de escrúpulos de la familia, y abrirá los ojos de la protagonista hacia su realidad y la de su familia, subrayando el dolor y la crisis que puede implicar el saberse engañada toda una vida y por sus seres más cercanos además. Esa es la sensación que marca esta novela: el desamparo, la crueldad para con los sentimientos humanos, la frialdad de los demás, el sin sentido de la vida cuando se pretende vivir de imaginarios.

No es casual que el lugar donde se desenvuelve la historia sea una isla de apenas dos kilómetros de ancho, y que la tía Lucía ─el miembro más extravagante de la familia─ viva en un torreón. Es simbólico. Estos lugares representan el aislamiento y el sentido de superioridad. Lo máximo del egoísmo está representado justamente por esa mujer que vive [en] el torreón y que es tan presumida que deja la isla y el mar para viajar cada año en plena época de verano solo para cuidarse el cutis.

La tía Lucía partirá a encontrarse con su novio, Tom Bilffinger, un alemán rico a quien nunca desposó ni amó sino más bien utilizó. Con él empezamos la introducción de los demás hombres que aparecen en la novela, ya que estos juegan roles aún más marginales. Esos hombres son Indalecio, el novio de la tía Nines que murió ahogado; Gabriel, un arquitecto de renombre, el primer amor de la madre, de quien ella se tiene que separar forzadamente; el padre de la protagonista ─un hombre guapo, rico, atento, sensible, de buena labia y perezoso─ para quien la vida estaba hecha para disfrutarse, asistir a fiestas, viajar, ver gente y jugar partidas de póquer, por lo cual termina viviendo separado de la familia; y el profesor de piano, Tomás Igueldo, quien se volverá loco. El dominio de la presencia femenina en la obra justificaría la seudofrase que constituye el título, y serviría para subrayar la gravedad de la falta de afecto y consideración que resulta quizá más dura viniendo de ellas. Sobre el título, sin embargo, Álvaro Pombo ha dicho que designa el lugar donde estamos las personas (aunque aquí se refiera a las mujeres) que es doble: el lugar real y el imaginario, este último alimentado por la memoria de los demás.

La narración es lenta y la lógica interna de las historias parece más bien inconclusa. El autor no se preocupa demasiado en justificar todos los hechos ni en hacerlos relacionarse claramente entre sí. Su aproximación es más bien subjetiva y vaga, transmitiendo desagrado. Le interesa más la psicología personal que la narración definida de los hechos. Su lenguaje revela esta aproximación ya que muchas veces parece querer convertirse en poético a pesar de la negatividad en que se desenvuelve. Es una obra ocupada por el despertar de la conciencia.

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Soldados de Salamina – Javier Cercas

Los soldados de Salamina

SOLDADOS DE SALAMINA

Javier Cercas.  Tusquets Editores, 2001.

Javier Cercas es un escritor español que saltó a la fama tras escribir la novela Soldados de Salamina que aquí reseñamos. Esta novela ha sido reconocida internacionalmente y traducida a más de treinta idiomas. Javier Cercas se licenció en Filología en la Universidad de Barcelona, y trabajó como profesor de literatura española en la Universidad de Geron antes de dedicarse por completo a la escritura. Colabora también con el diario El País. Su familia cercana era falangista, por lo que no es extraño constatar el interés de Cercas en la historia de la Guerra Civil española. Sus puntos de vista ante esta son muy críticos, pero tratan de capturar ambas ópticas, la de los falangistas y la de los republicanos.   

Soldados de Salamina no nos habla de la batalla naval de Salamina que tuvo lugar en 480 a. C. cuando los  griegos tuvieron que detener el avance del gran imperio persa que amenazaba con absorber parte del territorio griego. Nos habla, sin embargo, y mucho, de la Guerra Civil española, por lo cual es fácil dejarse tentar por la  impresión de que ese es el tema central del libro, cuando no lo es. Y no lo es por muchas razones. Una de ellas es que este no es un libro de Historia ni tampoco lo que se llama Historia novelada. Se trataría más bien de una novela histórica, es decir aquella donde los hechos y la ficción se mezclan, predominando lo real por sobre lo imaginario. ¿Qué es cierto y qué no lo es? La duda estará presente a través de todo el libro porque no es fácil determinar cuánto tiene de verídico y cuánto de inventado. La otra gran razón es que en la novela se investigan sucesos muy particulares antes que los hechos sociales o históricos, aunque se aluda a estos inevitablemente.

Rafael Sánchez Mazas, miembro fundador de la Falange ─un partido político español de ideología fascista─ se salva de morir en el fusilamiento colectivo del Collel que los republicanos llevan a cabo hacia el final de la Guerra Civil española, cuando las tropas enemigas los obligaban a retirarse. Al escapar Sánchez Mazas, un soldado republicano lo encuentra, puede delatarlo o matarlo, pero no hace ni lo uno ni lo otro. Le perdona la vida. Estos parecen ser los hilos conductores de la obra: la vida de Rafael Sánchez y la pregunta de por qué ese soldado republicano no lo mató cuando era su enemigo.

Esta es una manera  atípica a  la vez que simbólica de aproximarse a la Guerra Civil española. Después de haberse escrito mucho sobre esta guerra en España, el tema parecía olvidado hasta que apareció Cercas con este libro, expresando esa necesidad de  resucitar lo que realmente no había muerto, porque ─como lo dice muchas veces el autor─ mientras en el presente alguien recuerde lo pasado, todavía el evento no es pasado. Los españoles de esta generación necesitaban reflexionar sobre el tema, recordar lo que vivía adormecido en ellos. Así lo indica el éxito del libro, esmerado en remover el impacto de la Historia, aunque al autor se le haya criticado justamente el no respetar a dicha ciencia, haciendo de los hechos semificción.

Por otro lado, la narrativa de Cercas se enfoca en la figura de un hombre célebre y poderoso del régimen franquista ─Sánchez Mazas─ elevado entonces a la categoría de héroe. Cercas lo  presenta, sin embargo, como la antítesis de la heroicidad, destruyendo la imagen que de él se había creado. El héroe aparece, pero por el lado republicano, en la figura de un simple soldado que al parecer no es ni aliado ni enemigo, sino representante simbólico del deseo de poner punto final a la guerra, de la necesidad de paz, de bondad, de compasión. Lo que para este soldado sería el fin de la Guerra Civil española, para los españoles de hoy sería el deseo de cerrar una larga historia de muerte que apenas había empezado entonces, ya que el régimen franquista que recién estaba por instalarse, en parte gracias a esa guerra, marcaría en España muchas manchas más de sangre, desapariciones y exilio.

Este soldado, representado más tarde en la novela por el personaje de Miralles, es quien reflexiona, además, en lo que significó entregar la vida por una causa mayor ─el ideal de una patria─, sin que después esa entrega le fuera reconocida. Detrás de ese diálogo entre Cercas y Miralles parece subrayarse la futilidad de la guerra. Cercas toca así las fibras de una deuda que España debe sentir pendiente en su Historia.

Otro tema de interés en esta novela es el hecho de que Javier Cercas, el autor, aparezca como periodista y narrador de esta historia. Como mucho de lo  escrito en este libro, ambos ─escritor y personaje─ se parecerán sin llegar a ser la misma persona. El periodista narrará el proceso de creación de esta obra, desde su concepción inicial hasta el momento en que la da por concluida. La novela parecerá, entonces, el testimonio de lo que realmente sucedió para crearla, pero resultará, una vez más, que lo que se narra a veces será cierto y a veces no. Por ejemplo, Cercas ─el escritor─ estaba casado en la vida real y ejercía en aquel momento de catedrático, a diferencia del narrador de la novela. Cercas ─el personaje─ tendrá algunos encuentros con Roberto Bolaño hacia el final de la obra. Este famoso escritor chileno, en efecto,  fue amigo de Cercas, quien en su momento, reconoció haberle comentado al escritor español sobre la existencia de una persona que bien podría haber estado presente en la zona ─tal vez en el Collel─ y en la época en que Sánchez Mazas escapó de la muerte. Acepta también haberle dado pistas para encontrar a ese ciudadano. Todo lo que después añadió Cercas así como sus conclusiones ─dijo Bolaño─ no le pertenecen.

¿Por qué titular a esta novela la batalla de Salamina cuando no se habla de esta? Heródoto, padre de la historiografía, escribió Historiare en 430 a. C. Allí contaba la historia de las Guerras Médicas, donde  se incluye la segunda de estas guerras, siendo la batalla de Salamina parte de ella. Muchas de sus fuentes eran orales, y Heródoto era conciente de la poca fiabilidad de esos informes, dado que muchas veces se contradecían. Si la batalla tuvo lugar en 480 a.C., su historia se escribió cincuenta años más tarde. Por su parte Cercas escribe sobre el episodio del fallido fusilamiento de Sánchez Maza en el Colell sesenta años más tarde con métodos similares. La intención de Heródoto era que no se perdiera la verdad de los hechos. La intención de Cercas era desempolvar una historia del pasado reciente, pero que su generación parecía preferir ignorar, como si fuera algo tan lejano como la batalla de Salamina.

La narrativa de Cercas toca temas de profunda importancia para los españoles y para quienes se interesen en la Guerra Civil española, pero observa los hechos desde nuevos ángulos lo cual invita al lector a interesarse en la complejidad de los fenómenos sociales y políticos, y también a acercarse a ellos con una mirada humana. La novela pareciera por momentos ser una sutil denuncia a la reducción de la realidad, exigida así por la ciencia de la Historia; pareciera también una valoración de la palabra de ciudadanos comunes y corrientes para decir verdades que están latentes. Técnicamente no es un narración lineal ni tiene un final cerrado, sin embargo, su lenguaje es claro y sencillo. En medio de esta simplicidad es interesante constatar que Cercas une en esta obra, no muy extensa, reflexión, sensibilidad, homenaje a los héroes, metaliteratura  e Historia. Es definitivamente un trabajo valioso.

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Malena es un nombre de tango – Almudena Grandes

Malena es un nombre de tango

MALENA ES UN NOMBRE DE TANGO

Almudena Grandes. Tusquets Editores, 1994.

Almudena Grandes, escritora española, ha publicado diez novelas desde 1989 siendo la primera de ellas  Las edades de Lulú, obra erótica premiada con el XI Premio La Sonrisa Vertical, actualmente traducida a casi una veintena de idiomas. De manera similar, ocho años después de publicar Malena es un nombre de tango ya se habían hecho veinticinco ediciones del libro. La autora, además de dedicarse a la escritura, estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, es actualmente columnista del periódico El País y su obra ha sido galardonada con varios premios importantes.

Malena es un nombre de tango es una novela que habla de una mujer en una forma tal que el lector puede sentir que ha sido escrita por una mujer. Penetra en la subjetividad de una adolescente que se enamora por primera vez y experimenta su sexualidad de una manera espléndida y sin límites. La genialidad de la autora consiste en describir ese contacto con la fuerza vital que da el primer amor, y con una intensidad física y emocional que difícilmente pueden transmitir los escritores varones de hoy. Aunque la obra no se ocupa solamente de ese episodio de la vida de la protagonista sino que muestra su desarrollo desde que era una niña hasta su adultez, considero que es el mejor logrado en la novela. No en vano la autora ganó el  premio a la mejor novela erótica con su primer libro, mencionado arriba. Ella es capaz de unir sensibilidad, sensualidad y emociones en un mismo momento, expresando la sexualidad con erotismo y belleza.

No voy a decir que solo una mujer podría haber escrito una novela así porque no creo que la literatura deba dividirse en femenina versus masculina, lo que debería existir es simplemente la literatura expresada en voces personales. Así como la sociedad no debería tener en la práctica diferentes derechos para los hombres y las mujeres en la educación, en el trabajo, en los quehaceres domésticos, etc. sino tan solo ejercer los derechos humanos, así tampoco debería dividirse a la literatura por géneros; sin embargo, las diferencias lamentablemente todavía existen. De ahí que esta obra aumente su valor. Primero, porque es la voz de una mujer expresándose a través de lo escrito. La literatura se convierte así en un medio adicional para que la mujer pueda hacerse conocer e ir conquistando parte de este espacio que tradicionalmente nos ha sido negado. Solo este tipo de aperturas nos da a los seres humanos la posibilidad de acercarnos mutuamente. Por otro lado, podemos adivinar el impacto de esta obra en las mujeres, como lectoras, que se ven contagiadas de esa libertad de expresión, que al romper tabúes públicamente ayuda a quebrarlos también en el ámbito personal.

Madgalena Montero Fernández de Alcántara (Malena) es el nombre de una jovencita nacida en el seno de una familia acomodada madrileña en la década de los sesenta. La familia no solo es tradicional sino que tiene abolengo y una posición reconocida en la sociedad. Sin embargo, tiene también mucho de qué avergonzarse si la contemplamos con los cánones de la época. Es decir que es una familia dividida y cada uno de sus herederos parece encajar en uno de sus extremos. Esas son las imágenes de las que se alimentará Malena desde niña, sintiéndose claramente identificada con el lado malo o maldito (según reza una leyenda familiar): el de la sangre de Rodrigo (un antepasado con doble vida).

Siendo historiadora, la autora ─tal vez sin proponérselo─ da mucha importancia a la historia familiar y  muestra las repercusiones que la conducta de los antepasados tienen en los miembros actuales de la familia. Por ejemplo, quien se suponía conquistador del Perú y quienes vivieron en plena época franquista. Como la misma escritora lo dice, ella no cree que la literatura deba ser utilizada para enseñar sino para emocionar, de modo que no pone énfasis en los hechos históricos. Se trata, más bien de entrelazar pasado y presente. Personajes menos importantes marcan también la vida de sus descendientes, y Almudena Grandes se encarga de que en la novela se repitan ciertos nombres, estilos de vida, preferencias sexuales, etc. como si las historias se repitieran sin importar las distancia generacionales.

Esta novela es un simbolismo de la tradición versus la libertad. Los personajes encarnan uno u otro de los lados. Quizá los más notorios sean el de Malena, la protagonista, el de Reina (la hermana melliza de Malena) y el de Magda (la tía de Malena, hermana de su madre, llamada también Reina) pero existen muchos otros, como el padre, el abuelo, la abuela, etc. La constante de cada una de estas historias es la de haber optado por vivir ya sea la vida “correcta” o, por oposición (nunca coinciden) la vida que realmente querían vivir estos personajes. La misma Malena empieza su vida rezando para convertirse en quien no puede ser (un niño) debido a que como la niña que era no podía responder al modelo que de ella se esperaba. En su adolescencia se libera de las ataduras sociales, en su juventud decide reafirmarse agresivamente en la opción de la diferencia, en su adultez temprana “se endereza” para constatar más tarde que no puede ser feliz así.

A Malena le tocó vivir en una época en que la  sociedad salía de una dictadura fascista larguísima (1939-1975) de modo que cuando la autora nos narra su vida no puede evitar mostrarnos el ambiente  madrileño de aquella época. A través de esta novela se viven entonces las contradicciones y las dificultades a las que se enfrenta una mujer que en aquella época tenía ya la “libertad” de escoger quién ser y deseaba encontrar su auténtica identidad para expresarla y sentirse realizada. La autora señala, sin embargo, algunos casos de generaciones anteriores ─especialmente en la vida de los parientes hombres pero también en la de algunas mujeres─ en los que estas personas descubren y expresan su autenticidad. Deja así en claro que esa búsqueda no se ha limitado necesariamente a las generaciones modernas. Es más, Almudena Grandes ha declarado que escribió esta novela cuando se enteró de que su abuela materna había visto espectáculos con bailarines desnudos en Madrid y comprendió así que las mujeres de su familia no necesariamente habían vivido de lo tradicional a lo liberal de una manera lineal.

Son, entonces, muchos los elementos que hacen de esta novela una obra magnífica: el enfoque global que se le otorga no solo porque abarca diferentes etapas de la vida de una mujer sino que las relaciona con las etapas vividas por otras generaciones; el carácter  intimista y desde una óptica femenina con que se narra la vida de Malena (si alguien quisiera entender cómo vive su sexualidad una mujer y los pensamientos y sentimientos que la embargan, aquí tiene un testimonio magnífico); y last but not least la forma. La autora maneja un vocabulario extenso pero lo introduce de una manera tan natural que su sofisticación es casi imperceptible, logrando que parezca que todo está dicho de un modo sencillo. Inventa cómo transmitir la realidad con hechos imposibles (“los muebles susurraban”), recurre constantemente a aproximaciones metafóricas, parece haber encontrado la medida perfecta de extender las descripciones para conectar al lector con las emociones y, como si esto fuera poco, aprovecha esos momentos emotivos para, a través de ellos,  retransmitir la realidad con una modalidad que se acerca más a la poesía que a la narración. Al margen de que la novela es algo más extensa de lo que habría sido ideal, usted no tiene mucho que pensar antes de decidirse a leerla. Valdrá la pena.

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De conventos, cárceles y castillos

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DE CONVENTOS, CÁRCELES Y CASTILLOS

Camila Reimers. Lugar Común Editorial, 2014.

 Camila Reimers escritora chileno-canadiense nacida en Chile, es autora de tres novelas: Hijos de lava (2005), Tres lotos en un mar de fuego (2007) y De conventos, cárceles y castillos. Ha escrito numerosos cuentos en español e inglés, destacando las colecciones Cuentos de autoamor y de autopistas (2009) y Chakra Number Eight: Tales of Humour and Soul (2010) en inglés. Locutora de radio CHIN Ottawa 97.9 FM a cargo del programa infantil que en 2013 ganó el premio Canadian Ethnic Media Association al mejor programa radial étnico en Canadá. En 2014 uno de sus cuentos fue seleccionado para un proyecto auspiciado por la Unesco entre los seis mejores cuentos infantiles recibidos a través de cuatro años para el concurso Rainbow Caterpillar Kid Lit Award.

Con esta novela comienza a perfilarse el estilo y las preferencias temáticas de Camila Reimers como novelista. Ya en su primera obra, Hijos de Lava, nos mostró su interés por ahondar en la búsqueda interna de nuestro verdadero ser. Para ello nos contó la vida de una persona paralizada por ataduras de las que quería liberarse, lo que implicaba enfrentar sus miedos, sus culpas, su silencio y su soledad. Esa mirada espiritual estaba apoyada en hechos de la vida real pero también en símbolos, además de estar  rodeada de fenómenos imposibles y del empeño de presentarlo todo como una unidad.

En Tres Lotos en un mar de fuego el tema es diferente: la crudeza de una extrema violencia sufrida por tres mujeres, pese a lo cual resalta la espiritualidad a través de la comunicación entre ellas tres. Esto a pesar de que estas mujeres viven en lugares y épocas diferentes (otra vez lo imposible se convierte en realidad, como queriendo demostrar que sí es posible).

De conventos, cárceles y castillos presenta la biografía de una mujer que busca comprenderse a sí misma y que habla con Teresa de Ávila, una monja que vivió en España en el siglo XVI y a quien la autora admira.  Se repite entonces la fascinación por la búsqueda interior del ser, la atracción por el diálogo entre mujeres que viven en lugares y épocas diferentes y el recurso de mezclar hechos reales con irreales, siempre en medio de una atmósfera espiritual.

El objetivo de esta obra, tal como lo menciona la autora en la introducción de su libro, es integrar a nuestra época las enseñanzas de Teresa de Ávila. Para ello recurrirá a su bagaje cultural ─un gran conocimiento sobre la vida y obra de la monja, su experiencia en la India y sus estudios y prácticas  budistas─ y a la utilización de metáforas y símbolos, muchas veces provenientes de la propia visión mística de la santa.  Para quienes tienen una formación e información similar no debe ser difícil entender la relación que Camila Reimers forja entre la vida de Sonsoles y el saber de la monja. Para los demás puede resultar una historia un poco enrevesada, lo cual no es necesariamente algo negativo, significa simplemente que no es una novela de entretenimiento sino el tipo de novela que he dado en llamar inteligente, es decir, aquella que nos hace pensar, analizar y nos invita a estudiar.

Después de leer este libro investigué algo sobre la vida y pensamiento de Teresa de Ávila en un intento por comprender mejor lo que Camila nos había narrado en él, y me encontré con dos herramientas teóricas fundamentales para facilitar la comprensión de este trabajo. Una es la metáfora entre la oración y el riego de un huerto. Para Teresa se puede regar de cuatro maneras: acarreando agua, con una máquina hidraúlica (noria), con canales o con la lluvia. Análogamente, el esfuerzo que requiere la oración va de mucho a poco (o a nada). En el proceso de desarrollo de la capacidad de orar se comprometen el silencio, la concentración, la memoria, la imaginación y la razón, hasta que todo esfuerzo cede, y rezar se convierte en un gozo que nos llena de virtudes. La segunda herramienta es el libro El castillo interior donde Teresa habla de su percepción del mundo espiritual del ser humano, semejándolo a un castillo con siete moradas que se pueden ir conquistando progresivamente: 1) La primera morada es la etapa en que la persona decide entrar a su interior (abrir las puertas del castillo); 2) la resistencia a seguir ese camino; 3) la exploración; 4) el estado de calma y silencio; 5) el encuentro con Dios; 6) la entrega total y 7) la unión con Dios.

¿Y qué tiene esto que ver con el libro que aquí comentamos? Mucho. Camila Reimers titula Moradas a cada uno de los siete capítulos de su libro. La vida de Sonsoles pasa por cada una de esas moradas y, cuando menos lo esperamos, aparecen los sistemas de riego. Siendo la escritura de Camila enigmática, será muy lentamente que comprendamos qué viene de Teresa, qué de Sonsoles, qué le pertenece a la autora misma y cómo se relacionan todos esos contenidos. La autora no se esfuerza en complicarnos las cosas pero tampoco en simplificárnoslas, algo que experimentamos claramente desde las primeras páginas. Como Juan Goytisolo, tal vez, lo que ella quiera es invitarnos a ampliar horizontes y que después regresemos a releer su obra; aunque él deseaba que sus lectores dudáramos, mientras Camila parece invitarnos a reconocernos a nosotros mismos. Los dos útiles que aquí les he brindado les ayudarán a asimilar este libro. Recuerde deslindar esos conceptos de los demás componentes místicos de origen hindú y budista con los que se trata de explicar la vida de la protagonista. Sí, la autora recurre a variados elementos interpretativos. No es una biografía simple ni obvia.

La autora decidió experimentar con la puntuación eliminando todo guión largo que indique diálogo y mezclando en un párrafo no solo las voces de sus personajes sino la de su narradora. ¿Un acierto? No, no lo creo. Le pregunté a Camila si con esto buscaba mostrar su creatividad, darle fluidez a la lectura o sumarse a los escritores que intentan cambiar el estilo de redacción. Respondió que perseguía los dos últimos objetivos, además de enfrentarse a un desafío. Mi apreciación personal es que, ciertamente, a veces logra que la narración fluya, pero en muchas ocasiones produce el efecto contrario. Por otro lado, la evolución de la escritura se inició sin signos de puntuación y los fue creando después para organizar mejor el discurso.

Mis últimos comentarios serán para felicitar a la autora por renovar la presencia de una voz femenina en la literatura con lo que ello conlleva (mostrar la sexualidad de una mujer, sus percepciones acerca de las relaciones  con hombres u otras mujeres, sus anhelos, sus necesidades), por ser capaz de sintetizar en los momentos más oportunos, por presentar en un solo libro narración, poesía, lenguaje antiguo y moderno, y por su capacidad de mezclar un lenguaje sencillo y natural en medio de su esmero por elevar las letras a un nivel culto y profundo.

Note, finalmente, que el título del libro es metafórico, refiriéndose a nuestra cotidianeidad (los conventos), a nuestras limitaciones para ser nosotros mismos (las cárceles) y a nuestra capacidad para descubrir nuestro verdadero ser (los castillos). Si es esto último es lo que busca en su vida actual, aquí tiene un libro que podría inspirarle.

Para más información, consulte http://www.camilareimers.com

Mañana en la batalla piensa en mí – Javier Marías

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MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MÍ

Javier Marías. Editorial Alfaguara, 1994.

Javier Marías nació en Madrid en 1951. Durante su niñez vivió en su ciudad natal y en Estados Unidos. Comenzó a escribir a los once años; a los quince ya había escrito una novela que nunca publicó, y cuando tenía diecinueve años salieron a la luz su primer cuento y su primera novela. Dedicó su vida profesional a la traducción, la edición y la escritura. Es miembro de la Real Academia Española desde el año 2006. Además de ser reconocido internacionalmente como escritor lo es también como traductor. Mañana en la batalla piensa en mí ha recibido el Premio Rómulo Gallegos (premio reservado para los escritores latinoamericanos hasta entonces) y el Fastenrath de la Real Academia Española.

Un tema terriblemente escabroso ─la muerte de una mujer infiel en brazos de su amante─ se convierte en una escena de desconcierto y casi detectivesca que servirá de pretexto para reflexionar sobre temas de la psicología humana, de la ética y de la filosofía de la existencia. Javier Marías de comienzo a fin, inequívocamente.

Es probable que no haya inicio más espectacular para una novela que el de Corazón tan blanco (del mismo autor): «No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola», pero este se le acerca mucho: «Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos […] Nadie piensa nunca que nadie vaya a morir en el momento más inadecuado». Ambas entradas son  magistrales, y con cualquiera de ellas podríamos haber adivinado quién es el autor si tan solo nos hubiesen mostrado los párrafos aquí mencionados.

Vivir una experiencia como esta significará para el protagonista ─Víctor Francés─ quedar en estado de encantación, no poder olvidar a «su» muerta ni desentenderse del entorno que ella dejó. Él buscará su desencanto, volverá para adentrarse en ese mundo. Lo que hasta ahí podría ser una novela muy interesante, se convierte desde ese momento en una historia psicológica donde se exploran lenta y repetitivamente algunos aspectos comúnmente desapercibidos de la experiencia humana. Eventualmente el autor regresa a la historia de la novela, pero esta vuelve a  naufragar entre las reflexiones que tratan de entender el engaño, los recuerdos y la muerte.

Javier Marías parecerá pensar a través del protagonista, en ese estilo suyo tan observador y tan profundo; y una vez más volverá a semejarse a Corazón tan blanco en el sentido de darle importancia a la comunicación, al poder de la palabra. Se diferenciará, sin embargo, porque en vez de subrayar la necesidad de callar, se ocupará de la necesidad de hablar.

La muerte es otro tema de meditación. Se nos recordará que todo es efímero y que puede acabarse en cualquier instante, aunque por algún momento dejará una estela en quienes sobreviven a la persona fallecida, quien después de muerta parecerá decirnos: «Mañana en la batalla, piensa en mí», cuando ya no esté, excepto en ti, donde viviré por algún periodo; sé que te será difícil entender que ya no estoy, adaptarte a la vida sin mí, «mañana en la batalla, piensa en mí».

El eje de estas reflexiones será, en cambio, el engaño permanente en el que vivimos, queriendo creer que todo es verdad o que hay estabilidad, cuando en realidad mucho de lo que nos rodea es mentira. La realidad se transforma apenas pasa, y más aún cuando se la cuenta con palabras. Podremos tratar de ser objetivos, pero siempre transmitiremos una realidad parcial y desdibujada; la narraremos de diferentes maneras a cada persona; y un segundo testigo la contará desde otra perspectiva. En parte será cierta, y en parte falsa, una mentira, aunque solo fuera por lo que no se contó.

Lo mismo pasa cuando hablamos de nosotros mismos, cuando desaparecemos partes de nuestra historia, y vemos nuestra vida de una manera recortada, evocando solo los hechos que preferimos recordar. Y eso le sucede también a los demás al presentarse ante nosotros. No sabemos a quién tenemos enfrente. Engañamos y nos engañan. Lo hacemos al compartir la historia de nuestra vida, al igual que nuestra cotidianeidad. Hay, sin embargo, engaños más grandes que otros, mentiras más conscientes. En general, no soportamos el desengaño, y muy particularmente si las mentiras son mayores; podemos soportar la sospecha, sí, pero no la certeza de que somos engañados. Por esa misma razón, cuando algo cambia notablemente en nuestras vidas ─un accidente automovilístico, una operación, etc.─ no podemos dejar de comunicárselo a las personas allegadas a nosotros, queremos que lo sepan de inmediato, no queremos mantenerlas en el engaño. De no hacerlo, vivirían en la mentira por un momento, los estaríamos engañando abiertamente. Y eso no se perdona. La mentira perdonable es más sutil, aquella de la que no somos conscientes.

Si todo lo que hasta aquí ha sido dicho no fuera suficiente para animarles a leer Mañana en la batalla, piensa en mí, existe un argumento adicional: en las nuevas ediciones se añade el discurso que Javier Marías pronunciara durante la ceremonia del Premio Rómulo Gallegos en 1995, recibido justamente por la publicación de este libro. Se trata de la explicación más preclara que yo haya leído o escuchado nunca sobre el porqué de la existencia de la literatura: la necesidad del ser humano en  revisar lo no vivido, lo no realizado, lo no dicho, de contarnos otra historia. Secundaré a Javier Marías cuando dice: «Y me atrevo a pensar que es precisamente la ficción la que nos cuenta eso».

Existe también un argumento para desanimarles. El autor, literariamente hablando deja mucho que desear. Marías parece burlarse de la lengua cuando escribe. No se preocupa por la exactitud de las palabras, menos aún por la composición gramatical e ignora los signos de puntuación. Sus digresiones  son excesivas, divaga durante la mitad del libro y, con ello, confunde al lector. Si no fuera el famoso profesional que es, si no lo hubiera escuchado hablar con propiedad, pensaría que es un mal escritor. Sin embargo, todavía me pregunto, si no hace todo esto intencionalmente; en un afán por darle a la escritura libertad, una frescura que la acerque a la oralidad o al desarrollo natural del pensamiento. ¿O es dejadez? No lo sé, tendría que leer algo de él bien escrito que me permita comprobar que sabe hacerlo. Solo así podría confirmar que lo que hace es intencional. Mientras tanto, la duda permanece. ¿A pesar de eso es un libro recomendable? Sí, porque la literatura es mucho más que el dominio de las formas.

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Cuentos de Edgar Allan Poe

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CUENTOS DE EDGAR ALLAN POE (1809-1849)

¿Quiénes escribían literatura en Estados Unidos en el siglo XVIII? Pues, casi nadie. Se documenta la existencia de apenas tres escritores conocidos: Charles Brockden Brown (1771-1810), nacido en Philadelphia,  Washington Irving (1783-1859) de Nueva York, y James Fenimore Cooper (1789-1851) nacido en Nueva Jersey. Este último fue el más prolífico y célebre entre ellos ya que escribió treinta y cuatro novelas de aventura, particularmente conocido por su novela El último de los mohicanos.

Poco después nació el genio creador de Edgar Allan Poe. Fue a comienzos del siglo XIX, en Boston. Su vida fue corta ya que falleció a los cuarenta años, pero fue él quien dio un vuelco a la historia de la literatura estadounidense. Fue primero en muchos aspectos: fue un maestro del cuento, inventó el relato detectivesco, incursionó en el género de la ciencia ficción y dominó magistralmente la escritura de historias de terror, sin contar que fue el primer literato que trató de vivir de la escritura. La importancia de su obra y estilo es reconocida nacional e internacionalmente habiendo influido en grandes escritores como Baudelaire, Dostoyevski, Faulkner, Kafka, Guy de Maupassant, Borges, Cortázar y Darío.

Aquí les recomiendo y comento ocho de sus cuentos; todos estos aparecen completos en la Red, en las impecables versiones traducidas por Julio Cortázar. Los pueden imprimir en papel, o convertirlo en alguna versión que les posibilite leerlos en un libro electrónico o en alguno de los tantos dispositivos electrónicos que hoy permiten leer no solo cuentos sino novelas enteras.

CUENTOS CORTOS

  1. WILLIAM WILSON (1839)

La voz de la conciencia de William Wilson cobra la forma de una persona que está a su lado constantemente sin que William sepa que se trata de él mismo. William piensa que es alguien que se le parece, y lo persigue durante toda su vida… hasta que William decide enfrentarlo. Queda claro que no se puede acallar la voz de la conciencia. Curiosamente, William Wilson nace un 19 de enero, al igual que el autor, lo cual nos indicaría el lugar que la conciencia de Poe tenía en su propia vida.

  1. LOS CRÍMENES DE LA CALLE MORGUE (1841)

Se trata del primer relato de detectives en la historia de la literatura. En él queda magníficamente desplegada la agudeza del autor para mostrar el misterio, y la forma de develarlo. Que no es un género claramente establecido es evidente desde la primera página en la que Poe presenta una larga disquisición sobre la capacidad analítica, a la vez que nos hace conocer a Aguste Dupin, el personaje que hará de detective, y más tarde inspirará  el nacimiento de Sherlock Holmes. Algunas curiosidades: 1) Poe no conocía París cuando escribió este cuento, 2) en su manuscrito se ve que cambió el nombre original de la calle por el más tenebroso de Morgue, y 3) este fue su primer cuento traducido a otra lengua (francés).      

  1. NUNCA APUESTES TU CABEZA AL DIABLO (1841)

Es una de sus obras sardónicas. Intenta hacer frente a la crítica recibida entonces de que no  escribía nada que tuviera moralejas. Poe defiende la tesis de que toda novela o cuento las tiene aunque no sean explícitas. Sin embargo, para evitar todo cuestionamiento, escribe el mensaje moral del cuento en su  título. No ha faltado quienes vean en el protagonista de esta historia ─Toby Dammit, un niño irritante─  un posible reflejo del autor, y en el cuento hasta la premonición de su propio destino.

  1. LA MÁSCARA DE LA MUERTE ROJA (1842)

Una peste devastadora se lleva la vida de los pobladores de un país imaginario. El príncipe de aquel país, y sus escogidos,  se aíslan de esa enfermedad en el palacio real, el cual está rodeado de una muralla infranqueable. Se dedican a la vida placentera, hasta que la muerte aparece en un baile de disfraces. Los colores de las siete habitaciones iluminadas y decoradas en forma particular, a las que no se puede acceder más que respetando un orden obligado, merecen una interpretación; pero ¿cuál? ¿Los diversos momentos de la vida que conducen inevitablemente al momento final de la muerte? De tiempo en tiempo la muerte se encargaría de recordar su presencia para desesperación de las personas que la escuchan. Sin importar los muros de la fortaleza, la muerte llegará siempre a cumplir su trabajo…

  1. EL POZO Y EL PÉNDULO (1842)

La espeluznante historia de un hombre atrapado y torturado por la Inquisición, se le aterroriza, y es consciente  de la cercanía de su muerte. Los temas que se tocan son los sentimientos de impotencia, de  desesperanza, de terror, así como los deseos de supervivencia.

  1. EL ESCARABAJO DE ORO (1843)

Este cuento de misterio presenta una vez más al detective que hay en Poe pero en un contexto de aventura. Se trata de encontrar un supuesto tesoro. Ya en esa época Poe se interesaba en la criptografía, así que en esta historia introdujo un criptograma. El cuento ganó un premio en un concurso convocado por el periódico Philadelphia Dollar Newspaper. Lo merecía.

  1. EL GATO NEGRO (1843)

El cuento trata sobre el drama de un hombre casado y amante de los animales que se convierte en alcohólico. Antes vivía una vida apacible y feliz  con su esposa. Entre los animales que criaban, había un gato, al cual él amaba especialmente. Con el al alcohol este hombre se volvió irritable y violento, lo que lo llevó a matar a su gato, y buscar a otro que lo reemplace para aplacar su dolor. Sus tormentos se acrecentaron y terminó por cometer otro crimen, en el cual el gato juega un rol crucial.

  1. LA VERDAD SOBRE EL CASO DEL SEÑOR VALDEMAR (1845)

El narrador nos transmite su interés por conocer los efectos de la hipnosis en el proceso de muerte. Un amigo suyo, Ernest Valdemar, diagnosticado con tuberculosis tenía un pronóstico que anticipaba una muerte cercana. El señor Valdemar se prestó para que cuando llegara su momento final, se experimentara con él este procedimiento. El cuento nos relata los pormenores y resultados de esta intervención. La historia trata, pues, de desafiar a la muerte, de medir su poder, de incursionar en ese lugar desconocido, peligroso y tenebroso. Poe la escribió con tal realismo que muchos llegaron a creer que era un caso de la vida real. Se le considera el gran antecedente de la ciencia ficción.

A un inventor, a quien hace nacer algo, no puede recomendársele a medias. A los iniciadores hay que reconocerlos en toda su magnificencia. Que después los que le suceden perfeccionen lo que inventó el maestro es meritorio, pero menos. Edgar Allan Poe tiene más allá de la máxima puntuación que podría dársele a cualquier literato. Me temo,

sin embargo, que para el siglo XXI sus cuentos puedan parecer limitados en aspectos de contenido o hasta técnicos. Solo por eso, me reservo un punto de duda al recomendárselo a ustedes. Pero si quiere acercarse a la genialidad, léalo.

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Bajo la misma estrella – John Green.

The fault in our stars

BAJO LA MISMA ESTRELLA 

John Green. Nube de Tinta, 2014.

John Green es un escritor de literatura juvenil que nació en Estados Unidos en 1977. En 2006 ganó el Printz Award por su novela Looking for Alaska. En 2007 lanzó, juntó con su hermano, el canal VlogBrothers en Youtube, y es el promotor de eventos como Project for Awesome, VidCon y el canal educativo de literatura, historia y ciencia Crash Course. Antes fue asistente editorial y publicó críticas de libros y materiales audiovisuales para la revista Booklist y para el The New York Times Book Review.  De los seis libros que ha escrito, The Fault in Our Stars o Bajo la misma estrella es el más exitoso.

Como si hubiera planeado un homenaje a este libro, lo fui leyendo de a pocos mientras me desplazaba por varias ciudades. Sus hojas recibieron la luz de Gatineau, Ottawa, Calgary, San Francisco, Los Ángeles, Panamá y Lima; y siento que de esta manera lo hice de un poco más infinito, como merecía. ¿Cómo que «un poco» más infinito? ¿No es que algo es infinito o no lo es? El libro juega con la noción matemática y metafórica de que hay muchos infinitos, y de que algunos son más grandes que otros. Los pequeños infinitos ─por ejemplo, una corta historia de amor, un buen libro, un bebé que acaba de nacer y recién hoy entra a formar parte de nuestro hogar─ podrían ser eternos si ingresaran a nuestro mundo interior más profundo, un lugar de donde no saldrían nunca porque allí estarían impregnados haciendo de esa experiencia un pequeño infinito.

La historia que se narra en este libro es la de dos adolescentes, de dieciséis y diecisiete años, que se conocieron en un grupo de apoyo para jóvenes con cáncer que se reunían semanalmente. Ella, Hazel Grace, tuvo inicialmente un cáncer de tiroides, el cual más tarde se diseminó creándole un cáncer de pulmón metastásico, por lo que usaba permanentemente un dispositivo artificial para procurarse oxígeno para respirar. Su vida no sería muy larga; es más, se la habían extendido milagrosamente gracias a un medicamento experimental que funcionaba en su caso. Él, Augustus Waters, había sido diagnosticado con un osteosarcoma en el pasado, pero cuando conoció a Hazel se encontraba sin evidencias de cáncer, aunque la enfermedad ─antes de retirarse de su cuerpo─ lo había obligado a amputarse una pierna. El día de su encuentro  Hazel y Augustus comenzaron su inolvidable aventura.

Los muchachos se enamoran, de modo que el libro podría ser catalogado como una novela de amor, lo cual no sería muy apropiado ya que su relación no se concentra en los sentimientos. Similarmente, el hecho de que los protagonistas y sus amigos sufrieran de cáncer invitaría a clasificar la obra como una de las tantas que tratan sobre este mal, pero una vez más es difícil afirmar esto cuando el autor le da poco espacio a los detalles sintomáticos o a la evolución de la enfermedad. ¿Qué es entonces si no es una novela romántica o que trata sobre el cáncer? En realidad es una novela de amor, de cáncer, de juventud , de psicología y de filosofía, todo junto.

Quizá de esa visión provenga el hecho de que la crítica hiciera de este libro un best-seller ─se vendió un millón de ejemplares solo en el primer año de su publicación─ : no se focaliza en un único punto de vista sino que toca varios temas a la vez, entretejiéndolos de manera muy natural e inteligente. Veamos algunos ejemplos. Cuando se enfoca en el romance, la obra no es estereotipada (excepto que Augustus es un muchacho guapísimo, de ojos azules y que se porta como todo un caballero delante de los padres de Hazel). El afecto de estos jóvenes se inicia inadvertidamente, compartiendo intereses, reflexiones, temores y decisiones. Su sexualidad es tocada tangencialmente. Los unen, más bien un caprichoso objetivo, profundas palabras y sus deseos de vivir. Cuando trata sobre el cáncer, el autor evita que el tema se convierta en el eje de las vidas de Hazel y Augustus y, además no cae en el espejismo que caricaturiza a quienes tiene este mal como los seres más fuertes, valientes y admirables del mundo. Su crítica al respecto es explícita: « ¿No me digas que eres una de esas personas que se convierten en su enfermedad? » (p. 23) y ─refiriéndose a alguien con cáncer─ «se convirtió en [una persona] que quería desesperadamente no dar lástima, que gritaba y lloraba» (p. 147).

El libro está escrito para jóvenes. El autor captura de muchas maneras las inquietudes y personalidades juveniles. Sin embargo, los protagonistas están llenos de ironía, de finas percepciones psicológicas y de inquietudes filosóficas que hacen dudar que Green haya atinado con perfiles propios de esa edad. Solo podría justificarlo considerar que la sombra o cercanía de la muerte haría filosofar a cualquiera o, por lo menos, ver la vida con mayor perspectiva. A esa edad, Hazel y Augustus conversan sobre el miedo no tanto de morir sino de no dejar huella después de la muerte (el anhelo de perpetuidad), de lo absurdo de temer lo inevitable (el olvido),  del derecho de amar o ser amados considerando la realidad de sus limitaciones físicas, del temor de hacer sufrir a los demás, etc.

Leí el libro en inglés y español, además de ver la película que se le ha dedicado. Como casi siempre, las letras superan al cine, y la versión en la lengua original a su traducción. Con respecto a esto último, critico sobre todo su excesivo españolismo amén de ciertas imprecisiones. Como prueba basta un botón,  deténganse en el título: Bajo la misma estrella, cuando en el original ─The Fault in Our Stars─ lo que autor quiere resaltar ─refutando una cita de uno de los personajes de Shaskespeare─ es que la falla muchas veces está en las estrellas, y no en nosotros mismos. Tener la misma suerte (o estar bajo la misma estrella) refleja ese mensaje de manera muy débil.

El video corto de The Fault in Our Stars contaba en Youtube con más de veintisiete millones de vistas en agosto de 2014; el libro ha aparecido en la lista de los más vendidos del New York Times con más de nueve millones de copias y ha sido traducido a cuarenta y siete lenguas, pese a lo cual no puedo catalogarlo de excelente ni a nivel técnico ni a nivel de contenido. John Green se ha especializado en Filología inglesa y Ciencias de la religión, lo escuché hablar en Los Ángeles, sospecho que es un hombre brillante. Su mejor libro está por aparecer.

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Caminando por la paz, un camino interior -─ Mony Dojeiji y Alberto Agraso.

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CAMINANDO POR LA PAZ, UN CAMINO INTERIOR

Mony Dojeiji y Alberto Agraso. Walking for Peace Publishing, 2012.

Mony Dojeiji nació en Canadá en el seno de una familia libanesa. Vivió sus primeros años entre el Líbano y Canadá hasta que a sus diez años sus padres decidieron alejarse del Oriente Próximo huyendo de la guerra civil que se inició en el Líbano en 1975. Radicada ya en Canadá, obtuvo una maestría en Gestión de Empresas e ingresó a trabajar en la industria de la informática. Pese a su éxito profesional, abandonó ese ámbito en el otoño de 2000 en búsqueda de sí misma y de un sentido para su vida.

Alberto Agraso nació en Cádiz, España. A pesar de haber sentido el llamado al sacerdocio durante su niñez, terminó trabajando en el área de seguros. La ilustración, la pintura y la escultura eran sus principales intereses pero estos fueron relegados a las pocas horas libres que le quedaban después de cumplir con sus obligaciones. Su insatisfacción fue creciendo con los años hasta que tuvo que dejarlo todo: trabajo, familia y amigos, para dedicarse a buscar la esencia de sí mismo.

¿Tengo una necesidad espiritual? ¿Qué es la espiritualidad? ¿Cómo se desarrolla? ¿La espiritualidad necesita una religión que la respalde? ¿Requiere un propósito o un ideal? ¿Supone una posición moral o psicológica? ¿Cómo se vincula con los hechos sociopolíticos? ¿Qué existe en nuestro interior más allá de lo material? ¿Quiénes somos nosotros si miramos por encima de nuestras rutinas? Estas y otras preguntas similares lo invadirán después de haber leído Caminando por la Paz, un camino interior. El ser capaz de generar tales inquietudes y la sensación de que podemos luchar por nuestros sueños son probablemente los dos valores más grandes de esta obra.

El libro no se propone hacer un ejercicio intelectual sobre el tema sino simplemente dar testimonio de cómo dos personas decidieron aventurarse a hacer una larguísima caminata, y qué descubrieron espiritualmente durante ese recorrido. No es una novela ni ningún otro tipo de ficción, la historia es real. Mony y Alberto resolvieron ir a pie desde Roma hasta Jerusalén, atravesando trece países: Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro, Albania, Macedonia, Grecia, Turquía, Chipre, Siria, Líbano e Israel totalizando cinco mil kilómetros. De este extenso trayecto, se pudo haber llenado miles de páginas haciendo del libro una crónica de viajes, pero el enfoque que se le dio fue otro: se intentó más bien compartir una experiencia personal, desplegar sentimientos, mostrar las propias contradicciones y limitaciones, compartir el despertar a nuevas percepciones, etc., todo escrito en un lenguaje sencillo y apropiado, lleno de deseos de trasmitir.

La peregrinación realizada por Mony y Alberto no responde a una ofrenda religiosa sino más bien a una decisión personal. Mony había crecido en un medio que era consciente del conflicto israelí y que asumía que la lucha armada era la única opción para imponer justicia donde no la había; y así lo entendía ella también. Llegó el momento, sin embargo, en que comenzó a cuestionar ese pensamiento y a dar cabida a la idea de llegar a la paz social por otros medios. Tuvo entonces que enfrentar la gran pregunta: ¿qué es la paz? Su decisión de caminar tenía una doble determinación: responder a esa pregunta y cumplir con el anhelo de llevar un mensaje de paz a Jerusalén. Alberto se interesaba también por la paz pero en términos más generales.

Está claro que el camino fue hecho por ambos, que los dos recogieron notas y después compartieron sus diarios y enfoques para narrar la obra, de ahí que sus nombres aparezcan en la autoría del libro. Sin embargo, tanto esta decisión como lo dicho en las primeras páginas ─agradecimientos, introducción y prólogo─ inducen a confusión sobre quién redactó este libro, cuando al leerlo todo indicará que la escritora es Mony. En sus líneas se escucha la voz de una mujer. Ese aporte delicado, sensible, emotivo y complicado con que a veces la mujer marca sus pasos. Las lágrimas y las emociones brotan con frecuencia de la protagonista ─autora del libro a la vez─, inesperadas reacciones que nos recuerdan el sentir de una mujer frente a hechos sencillos o cotidianos. ¿Cómo juzgar ese acento femenino en estos escritos? Pienso que simplemente dejándolo ser. Sin embargo, no es esa la reacción que se observa necesariamente, y por eso me siento en la necesidad de abordar este tema. Mucha literatura está escrita por hombres pero nadie la llama literatura masculina; se evalúa la imprenta personal, la técnica o el contenido que posee la obra, sin importar el género de quien la ha creado. Cuando la escribe una mujer, sorprendentemente, aparecen voces ─normalmente masculinas─ que se concentran en su carácter femenino, cuestionando su estilo. ¿Por qué? Es la pregunta clave. ¿No será que la voz femenina toca una fibra emocional masculina que incomoda al hombre, algo que él preferiría no despertar? ¿O será que la presencia de la voz masculina cubre tanto el ámbito de la narración que cuando se lee la de una mujer, algo parece decir que sus escritos no alcanzan un cierto nivel literario (medido con parámetros masculinos por supuesto)? Digamos que los criterios de evaluación son objetivos y que, en efecto, dicha creación no alcanza los niveles mínimos requeridos para hablar de una buena literatura, ¿por qué no explicar esto con objetividad? El problema no radicaría en que la obra venga de una mujer, ya que mucha narración escrita por hombres tampoco llega a elevarse. Creo que de lo que se trata es de disfrutar la literatura en lo que aporta y quizá señalar las nuevas vías que pudieran desarrollarse pero de ninguna manera bloquear su camino con el argumento de que ha sido escrita por una mujer (o por un hombre) descalificando así las posibilidades de un género. A la literatura le hace falta más manos femeninas que escriban, más mujeres que contribuyan a reflejar en las letras esa otra parte de la humanidad hasta hoy más bien silenciosa en ese ámbito. Un punto más para leer este libro: acérquese a la manera de ver o sentir la vida tal como ha querido compartirla una mujer.

Mony hablará de su preparación mental y emocional para lanzarse a ese recorrido por sí sola. Nos contará sus temores, y después sus sensaciones al saberse acompañada de Alberto; pero sobre todo ─y lo más importante─ irradiará su voluntad, su fe y su transformación personal. Alberto estará presente también pero a través de ella. Desde el primer capítulo el libro dará muestras de cierto pensamiento mágico pero este tomará vigor más tarde hasta convertirse en un pensamiento esotérico. Habrá de todo en ese camino: muchos hechos serán leídos como señales, los términos vida, universo, etc. serán escritos con mayúsculas y se les atribuirá capacidad de comunicación intencional y planificada, los animales serán símbolos, se leerán mensajes en los medios de comunicación masiva,en las pinturas de cuadros y en papeles que llegarán inexplicablemente a manos de los protagonistas, se mencionarán ángeles, magos, guías espirituales, maestros, visiones, etc. Se podría decir que los testimonios de Mony y Alberto están llenos de misticismo. Y esto se vuelve doblemente interesante porque proviene de espíritus libres, de gente que pretende guiarse no por una religión sino por su propia verdad. A Mony muchas de esas creencias no le son propias; es más se resiste a ellas. Es decir, que el libro nos permitirá ser testigos de un despertar interior y de su evolución.Lo que comienza como el deseo de de conocerse a sí misma, de entender el concepto de paz, y esclarecer cómo puede llevarse esta a los demás, terminará siendo el descubrimiento de una “luz interior” y su despliegue; además de la revelación de algo trascendente. Todo se presentará de manera irregular, la fe será a veces muy intensa y otras veces no tanto, los testimonios concretos de la vida terrenal se ligarán a asuntos espirituales pero no siempre, la narración se concentrará en los detalles o pasará muy ligeramente por encima de ellos, entre los protagonistas habrá armonía y desacuerdo, y hasta nos harán partícipes de una historia de amor.

¿Recomendaría leer este libro? Dependerá de usted, de sus necesidades, de sus intereses, de su tolerancia a visiones diferentes del mundo. Que hablemos de amor, de energía, de Dios, de la Hermandad Blanca, de chakras, de buena voluntad, etc. pueden ser maneras diferentes de aproximarse a una misma realidad espiritual. ¿Está dispuesto usted a escuchar una nueva terminología? ¿a tratar de descubrir cómo comprenden la vida otras personas? A mi entender no se tiene que concordar con el lenguaje para llegar a la misma esencia. Es más, es fascinante tratar de entender a las personas y su concepción de la cosmología. Hasta la misma palabra espiritualidad puede cuestionarse, como puede ponerse en duda la opción de recurrir a términos místicos para explicarla; pero más allá de estas disquisiciones intelectuales, más allá de todo análisis, está la necesidad del ser humano de explicarse a sí mismo y al universo. Y este libro lo invita a ello. Si lo lee no podrá resistirse a que una sensación de fe lo toque, y que el deseo de entenderse a usted mismo despierte. Decida usted si eso es lo que necesita.

Para más información, consulte walkingforpeace.com

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