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¿Quién mató a Palomino Molero? – Mario Vargas Llosa

Quién mató a Palomino Molero

¿QUIÉN MATÓ A PALOMINO MOLERO?

Mario Vargas Llosa. Seix Barral, 1986.

Mario Vargas Llosa, novelista, ensayista y dramaturgo, nacido en Perú el  28 de marzo de 1936. Ha recibido alrededor de un centenar de premios y distinciones. ¿Quién mató a Palomino Molero? fue publicado en 1986, y desde entonces  ha sido traducido a diecinueve idiomas.

¿Quién mató a Palomino Molero? es una obra inspirada en un hecho real acontecido en Perú allá por el año 1978, y que invitó a Vargas Llosa a trabajar en un género que no  le es propio: la novela negra o policiaca. ¿Pero qué categoría literaria le es propia a este autor? Veamos su evolución: sus primeras tres  novelas tocaron temas políticos y problemas sociales, enseguida ingresó al ámbito humorístico y al autobiográfico, después retomó la seriedad escribiendo una novela histórica para sorpresivamente tocar temas eróticos, y con posterioridad regresar a varios de los enfoques literarios ya mencionados.  Así visto no es posible entonces encasillar a Vargas Llosa en ningún género literario. Es más, tampoco podríamos decir que lo policiaco le es estrictamente nuevo ya que algunas de sus novelas cuentan con elementos de criminalística. La ciudad y los perros, por ejemplo, trata de la muerte de un cadete en  el colegio militar Leoncio Prado. En  Conversación en la Catedral  un periodista escudriña para entender un asesinato que involucra a su familia. Sin embargo, en ¿Quién mató a Palomino Molero? hay una particularidad: Vargas Llosa elabora más el aspecto de la investigación criminal lo que, a mi modo de ver, constituye el primer valor de esta obra.

Antes de elaborar más en otros aspectos de contenido o estilísticos, introduzcámonos en la temática de la novela. La trama consiste en la investigación del homicidio de un avionero que trabajaba en una base militar de la ciudad de Talara, en el norte de Perú. El cadáver encontrado da muestras de un asesinato brutal pero no ofrece ninguna pista acerca de quién podría haber cometido tan horrendo crimen. Dos investigadores, el teniente Silva y el guardia Lituma,miembros de las fuerzaspoliciales de Talara,se encargan de hacer las averiguaciones para resolver el misterio. En este intento descubren que el crimen está relacionado con miembros de la Base Aérea. Paralelamente se desarrolla un relato secundario que da cuenta del deseo del teniente Silva de poseer a una mujer casada, en sobrepeso y mayor que él ─ al punto que podría haber sido su madre. Esta mujer lo rechaza sistemáticamente hasta que esa historia alcanza su propio desenlace.

Vuelven a aparecer en esta novela tres de algunos de los temas recurrentes en la obra de Vargas Llosa: los militares, los prejuicios sociales y un prostíbulo. Los militares ocupan un lugar protagónico, los prejuicios constituyen la base de la historia, y el prostíbulo es anecdótico. El protagonismo de los militares, sin embargo,  es triste, como suele suceder en la obra vargallosiana. En este caso los militares se ven envueltos en un crimen sustentado en la discriminación  y acompañado de corrupción. No todos los uniformados pierden: la policía representa el lado de la justicia, la honestidad y el cuestionamiento de la marginalización. Es bueno recordar la existencia de estos prejuicios raciales en un país que, como Perú, no ha terminado de reconocer el grave problema de racismo que cubre todo su territorio.

Es decir, que la tal novela policial no lo es realmente; en el mejor de los casos se diría que esta obra es una novela híbrida que combina lo policial con la denuncia de severos problemas sociales. No ha faltado quien diga que si de eso se trataba, Vargas Llosa habría fracasado en todo porque no logra crear ni un buen ambiente policiaco ni presentar o examinar a fondo ningún problema social. Cierto.  No es una novela que elabora en ninguna de estas dos áreas sino que pasa a través de ellas con cierta ligereza.

En cambio, la obra es fascinante. ¿Por qué? Lo atribuyo a dos hechos. Uno, el haber logrado lo que Vargas Llosa buscaba al escribir esta historia. Y dos, a la técnica de su escritura. Detengámonos en el primer punto por un momento. Vargas Llosa mismo lo ha dicho: él nunca intentó escribir una novela policiaca. ¿Qué es lo que pretendía entonces? En mi interpretación el autor quería utilizar este crimen y la aproximación detectivesca para hacer que el lector quede inquieto, hacerlo participar de alguna manera en la trama, que al terminar el libro este quede con la sensación de necesitar intervenir en una sociedad que no marcha bien. Más aun, parece que consciente de no ser experto en el género prefirió romper sus leyes. ¿Y cuáles son las reglas de la novela policiaca? Lassiguientes: cuenta con un orden social, este orden es infringidomediante un crimen,aparecen el detective o los detectives encargados de desenmascarar el misterio y hacia el final lo logran, restaurando así el orden perdido de acuerdo a la moral establecida en nuestras sociedades. De estos cinco pasos Vargas Llosa cumple apenas con tres. La trama parece desenredarse muy pronto, antes de la mitad del libro, aunque la verdad no queda del todo destapada ni al terminar la obra; mucho menos se le deja al lector la sensación de haberse logrado  justicia sino todo lo contrario. Estaríamos entonces frente al género antipoliciaco donde más importante que el suspenso y las técnicas de investigación es el hecho de que un crimen quede impune. Esto, ligado al interés de Vargas Llosa de denunciar la violencia, la discriminación y la corrupción militar, se vuelve un solo objetivo. ¿Y qué rol cumple la historia que relata, a través de toda la obra, la atracción sexual que vive el teniente Silva? Justamente desmitificar al detective, hacer que el lector se acerque más a la realidad.

La segunda explicación del éxito de esta obra reposa en las técnicas literarias del autor, las cuales hacen un trabajo de hipnotismo literario. Expondré solo un ejemplo, de lo más elocuente sin embargo: el enfoque del narrador con sus más refinados secretos. Para explicar esto escogí al azar una página del libro (la primera del capítulo III) y observé lo siguiente: el autor abre un diálogo que más bien es un monólogo (el teniente Silva habla con Lituma pero este no le contesta); enseguida el narrador entra en la mente de Lituma para describir lo que piensa y observa; de pronto sale de ella y el que escribe es el narrador omnisciente; este hace preguntas; dice que Lituma no tiene las respuestas; intentando explicar el problema, cita un diálogo entre Silva y Lituma ocurrido en el pasado como prueba de veracidad (una frase no escrita previamente); pasa a la descripción mirando hacia  otro lado (un tercer personaje es aludido); vuelve al diálogo actual y menciona el contexto de ese encuentro (tanto presente, como el de las expectativas mediatas e inmediatas). Es decir que el narrador aparece y desaparece, y cambia de formas de narrar a su antojo. ¡Y todo esto en solo una página! Estamos frente a un escritor mayor, dueño de un alto tecnicismo al escribir, de ahí la atracción de su narrativa. No gratuitamente Vargas Llosa fue ganador del Premio Nobel de Literatura en el 2010.

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Señores, ¡yo no me dedico a eso! – Antonio Llaca

Señores, ¡yo no me dedico a eso!

   SEÑORES, ¡YO NO ME DEDICO A ESO!

Antonio Llaca Busto. Editorial Horizonte C.A., 2013.

Antonio Llaca nació en La Habana, Cuba en 1953. Médico cirujano, activista político y sindical, despliega sus dotes de escritor en la revista Desafíos ─medio informativo de la organización Solidaridad de Trabajadores Cubanos (STC)─ escribiendo desde Venezuela, país al que había emigrado. Escribe posteriormente artículos de opinión y trabajos literarios que se publican en diferentes países tales como Venezuela, Estados Unidos, Costa Rica, Argentina, Suecia, España, etc. Señores, ¡yo no me dedico a eso! es su primera novela recientemente presentada en el local de la Universidad Nacional Autónoma de México en Hull, Canadá.

Los libros ─como cada persona─ tienen la posibilidad de introducirnos a mundos simples, cultos, sofisticados, humorísticos, fantasiosos, realistas, etc. con un manejo del lenguaje que se pasea por todo lugar, no teniendo límites cuando de estilo se trata. Lo que Antonio Llaca nos ofrece en Señores, ¡yo no me dedico a eso! es espléndido: un viaje a La Habana ─permitiéndonos acercarnos a su historia e identidad─, una mirada profunda a la condición de ser mujer, la inspección de los monumentos de la Habana y referencias a la obra de García Lorca, la observación de algunos experimentos sociales cubanos y un vistazo a la relación entre Constitución, sistema legal y justicia en Cuba. Bastante más de lo que podría esperarse de un escritor no célebre.

La obra trata de un juicio realizado en el Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana contra Martica, una hermosa mujer acusada de jineterismo (prostitución), escándalo público, actividad económica ilícita, ocupación ilegal de una vivienda, etc. El juicio nos es presentado etapa por etapa poniendo al descubierto todas las triquiñuelas con que viene envuelto un tal proceso.

La Habana se nos presenta por medio de un lenguaje natural, lleno de regionalismos que capturan con frescura el modo de ser cubano y que no despistan al lector ya que se le ofrece al pie de página sus significados en español castizo. Aparecerán así su modo de transporte, sus viviendas, sus creencias, su economía, los ciudadanos más pintorescos, sus turistas, etc. creando la impresión de estar adentrándose a la idiosincrasia de La Habana.

La descripción de los monumentos cubanos aporta la sensación de estar caminando por las calles habaneras, y las referencias a la obra de García Lorca amplían la mirada hacia el mundo. Aparecen así la estatua de José Martí, de Cristóbal Colón, de Neptuno, de la Giraldilla, las que decoran el Capitolio de La Habana, la fuente de las Ninfas, de la India, de los Leones, etc. tanto en fotografía como en los detalles de su construcción, y se insertan en el texto de una manera tal que casi no interrumpen el discurso. Mostrando un gran apego por la obra de García Lorca cita oportunamente la Yerma, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, etc. Ambas decisiones contribuyen a hacer de la lectura de este libro un deleite.

El lenguaje utilizado por el autor es apropiado, rico, sin afectaciones innecesarias y responde en general a una gramática adecuada. No está exento de errores ─como casi ningún libro que no haya sido revisado por un editor profesional lo está─ pero son descuidos menores que no afectan el evidente refinamiento de la prosa de Antonio Llaca. Más notorio e inconveniente, a mi particular parecer, es el hecho de que el autor escriba respetando las reglas de ortografía tradicionales en lugar de las modernas. No podemos señalar esto como una falta, de ninguna manera, hace solo cuatro años que se han cambiado las reglas ortográficas de nuestro idioma (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa, 2010).Estimo que la asimilación de estas nuevas normas tomará al menos una nueva generación. Sin embargo, son justamente los editores, los periodistas, los profesores de español, los escritores, etc. quienes deben estar a la vanguardia de los cambios en el uso de la lengua y asumir la responsabilidad de difundir el actual manejo de nuestro idioma. Puede que nadie más lo advierta pero ese es justamente el problema: que nadie se entere de los cambios acordados por las Academias. ¿Algunos ejemplos de las novedades en el uso del español? La eliminación de la tilde en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos (este, esta, aquella, etc.), la escritura de los prefijos que deben aparecer unidos a la base (ex, pre, pro, super, etc.), la prescindencia de la mayúscula en las profesiones u oficios (juez, fiscal, abogado, ministro, presidente, etc.).

Sobre el estilo narrativo podríamos decir que hay agilidad, autenticidad, vida, energía, etc. Es un libro que se leerá velozmente, de esos que capturan por su dinámica. Sin embargo, el autor debería tal vez ─y solo a veces─ frenar tanto ímpetu y echar mano de los puntos seguidos para permitir pausas al lector, y ayudarlo así a seguir una lógica que de tan larga y compleja suele perderse en el camino. Hay párrafos de una extensión con la que es difícil lidiar; porejemplo, el iniciado en la página trece y terminado hacia el final de la página catorce sin un solo punto de por medio a pesar de que empieza hablando del juicio de Martica y termina disertando sobre Cuba y el socialismo.

No quisiera terminar estos comentarios sin hacer una mención a la portada de libro, inspirada en el Interrogatorio, extraordinaria obra de Nicolay Bessonov, y al sobresaliente prólogo escrito por María B. Rivadulla quien enmarca la obra en el sentir cubano, y subraya el rol de la mujer cubana antes de la revolución y después de esta. Hace referencia en particular a las llamadas escuelas del campo y al jineterismo ya que ambos fenómenos sociales tocarán la vida de la protagonista.

Es con una inmensa complacencia que descubrimos y presentamos a Antonio Llaca como un nuevo escritor latino-canadiense en la región Ottawa-Gatineau. Invitamos no solo a los cubanos sino a todos los latinoamericanos a leer este libro que tanto dice de la peculiar manera de ser de nuestras sociedades. Antonio Llaca tiene todas las cualidades de un buen escritor: desborda cultura, observa, investiga, mezcla realidad con ficción, tiene humor, no tiene miedo a experimentar, logra dar vida diferenciada a personajes diversos, despierta la curiosidad, consigue elaborar una trama alrededor de una temática central, sabe conectarse con el lector; en fin, cuenta con todas las herramientas para hacer de la literatura lo que debería ser: un arte.

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Historia de cronopios y famas – Julio Cortázar

TAPA-cronopios (2006)

 HISTORIAS DE CRONOPIOS Y FAMAS

Julio Cortázar. Editorial Alfagura, Biblioteca Cortázar, 1995.

Julio Cortázar nace en Bruselas, Bélgica en 1914  en plena I Guerra Mundial, año en que el ejército alemán ocupa esa ciudad. Su familia busca refugio en Suiza y posteriormente en Buenos Aires, Argentina en 1918, donde su padre abandona a la familia. A la edad de nueve años ya había escrito su primera novela. Muere en Francia a los seseinta y nueve años. La importancia de su obra radica en haber propuesto una forma de hacer literatura totalmente diferente de la que se hacía en esa época, sin respeto por los tiempos lineales o por la lógica, y con un énfasis en el carácter psicológico de sus personajes.

Historias de Cronopios y de Famas es un libro de muchos cuentos cortísimos donde los cronopios y famas ocupan apenas la quinta parte final del libro, contrariamente a lo que la celebridad de su título pudiera indicar. La obra está dividida en cuatro partes: Manual de instrucciones; Ocupaciones; Material Plástico e Historias de Cronopios y Famas. El libro, en general, rompe con lo rutinario de la realidad, presentando una visión donde se rescata el asombro ante las maravillas del mundo, el humor con el que se puede ver la vida y la observación de rasgos psicosociales de los seres humanos.  El autor utiliza un tono jocoso, metafórico y absurdo, donde lo racional y objetivo son puestos de lado para dar lugar a la libertad de pensamiento y de expresividad. Por ello, podríamos  considerarla como una obra surrealista (ej. una mosca empuja un vidrio con su cabeza y lo atraviesa; un hombre decapitado camina y se da cuenta que todavía tiene sus sentidos).

El Manual de instrucciones nos enseñará, por ejemplo, a dar cuerda a un reloj, a subir las escaleras, cómo matar hormigas en Roma, cómo interpretar ciertas obras de arte; atraerá nuestra atención hacia una nube, hacia el movimiento de una polilla; pero en todo caso será insensato y disparatado, muchas veces difícil de entender. La sección Ocupaciones hablará de quehaceres libres, acciones que no sirven para nada, atacando así al pragmatismo y a la necesidad de que nuestros actos tengan un fin útil. En este capítulo Cortázar inventará historias de su familia de una manera absolutamente cómica.  Material Plástico es un grupo de historias heterogéneas donde el autor hace volar su imaginación. Allí podremos encontrarnos con gotas de agua que toman formas humanas, un camello que no puede pasar la frontera por haber sido declarado indeseable, un mundo que se llena de libros al punto de hacer desaparecer los mares, etc. El autor nos muestra que la fantasía no tiene límites, y aprovecha para lanzar algunas protestas o mensajes velados.

Historias de Cronopios y de Famas es el capítulo más célebre del libro. En él se hace abstracción de tres tipos de personalidades las cuales pasarán a formar sendos tipos de seres: los cronopios, los famas y las esperanzas. El lector se sentirá impactado con estos seres y tendrá el sentimiento de querer identificarse con alguno de ellos o separarse de los otros, sin que esa sea tarea fácil. El autor toca fibras psicológicas importantes para el ser humano; de allí la importancia de la obra. El fama es un ser organizado al extremo, meticuloso, prefiere el silencio, es exitoso económicamente, es filantrópico pero  puede destruir a otros por su codicia. El cronopio es un ser emotivo, desordenado, no previsor, vive rodeado de la bulla, puede estallar de alegría, de cólera o de tristeza. Los cronopios son sociables, generosos, artísticos, y tienen una superioridad moral respecto a los famas. Las esperanzas son seres apáticos, sedentarios que no tienen mayores anhelos ni menos luchan por conseguirlos.

Se ha aventurado también una interpretación sociológica de estos tres personajes identificando a los famas con la clase alta, a los cronopios con la clase media y a las esperanzas con los pobres; clasificación que no es descabellada si se lee con atención algunas de esas historias. Por ejemplo, los cronopios alborotan una fábrica donde trabajan las esperanzas, algunas de estas siguen a los cronopios. Los famas ─dueños de la fábrica─ harán en represalia una fiesta de donde excluirán a los cronopios y a las esperanzas que los apoyaron.

En temas tan ambiguos como estos no se puede recomendar o dejar de recomendar el libro. Si nos interesa saber o experimentar, solo queda leerlo, dejar que ese mundo desvariado entre en nuestro complejo ser, y nos hable a su manera al oído o al inconsciente. Y descubrir lo que nos dice el cronopio, el fama y la esperanza que viven dentro de nosotros.

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Henry Miller, su mujer y yo – Anaïs Nin

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        HENRY MILLER, SU MUJER Y YO

Anaïs Nin.Editorial Emece, 2006.

Anaïs Nin fue hija de padres que nacieron en Cuba pero cuyos ancestros venían de otros países ─el padre fue pianista, de familia española y la madre cantante, de familia francesa y danesa. Anaïs nació en Francia el año 1903 pero vivió gran parte de su vida en Estados Unidos. Debido a este contexto y a que su padre presentaba recitales en diferentes ciudades, Anaïs se convirtió en cosmopolita desde niña. Empezó a escribir su diario personal a la edad de once años, actividad que mantuvo toda su vida. Escribió algunas obras no intimistas pero es más conocida por sus diarios, por el énfasis que pone en lo erótico y por sus relaciones con gente famosa, especialmente por sus amoríos con Henry Miller y  Otto Rank. Falleció en Los Ángeles en 1977.

La obra Henry Miller, su mujer y yo es en realidad una parte de los diarios de Anaïs Nin. Relata la historia de sus intensas relaciones amorosas tanto con Henry  Miller como con su esposa June Mansfield. No es precisamente una obra de valor literario. La crítica ha dicho de Anaïs Nin que es una escritora menor, y ciertamente lo es. En su época las editoriales se negaban a publicar sus escritos, y escritores reconocidos en Estados Unidos ─como Truman Capote, Tennessee Williams, Gore Vidal y Djuna Barnes─ desmerecieron su trabajo; tanto así que la escritora tuvo que instalar ella misma una rústica imprenta para publicar sus primeras obras. Si su valor no reside en lo literario, ¿en qué consiste entonces el atractivo de su obra? En el hecho de que la escritora nos lleva a un mundo profundamente íntimo donde el eje central es la búsqueda ilimitada del placer. Una exploración que, además, proviene de una mujer y de una mujer nacida a principios del siglo XX; algo sin precedentes en la literatura de entonces, y totalmente ajeno a las conceptos y costumbres de esa época.

Resumir esta obra es muy simple: Anaïs conoce a Henry y se vuelve su amante (ella era entonces una mujer casada) comparte con él una intensa vida erótica y sus inquietudes literarias. Al mismo tiempo conoce a June, esposa de Henry, con quien vive su primera aventura lésbica. June desaparece de la escena debido a un largo viaje de modo que en el diario se narra más bien la relación de Anaïs con Henry Miller. Esta narración no está plagada de escenas eróticas detalladas como se suele divulgar; sí las hay pero aporta también otro tipo de confidencias femeninas: pensamientos, anhelos, sentimientos, mentiras. Nos lleva a un mundo femenino transgresor de los valores sociales y a un mundo egocentrista. En una época en que la mujer era constreñida exclusivamente a los roles de madre y esposa, y no se aceptaba que ella hablara de su sexualidad, el que Anaïs lo hiciera era una revolución.

De la autora se ha dicho equivocadamente que estuvo a la vanguardia del feminismo. No es cierto porque conceptualmente no proponía nada, ni siquiera mirarse a sí misma. Además la vida de Anaïs Nin fue totalmente atípica, podría decirse artificial. Ella fue esposa de un banquero exitoso y adinerado ─Hugh Guiler─ y como tal no tuvo que preocuparse por los quehaceres domésticos, tarea asignada a las empleadas del hogar. Nunca fue madre. Su marido, que era muy tolerante respecto a las actividades de su esposa, viajaba con frecuencia, lo cual le daba a ella más libertad aún. Es así como la autora pudo permitirse hacer lo que deseaba: escribir y explorar su erotismo con toda libertad.  Económicamente no dependía de sí misma sino de su marido, aunque llegó a producir dinero eventualmente.

Mujer, imagínese usted entregada a un mundo pasional donde busca fundamentalmente placer sexual, no la ternura ni el amor, ni la seguridad ni el dinero; imagínesecapaz de seducir y mantener relaciones paralelas con varios hombres; imagínese incitando a su marido a que observen juntos a dos mujeres haciendo el amor; imagínese atraída por alguien de su propio sexo. Esa es Anaïs Nin en este libro, y quien lo lea será  testigo del gran despertar de su exploración erótica. Más tarde ella se volverá más atrevida. Este libro nos permite conocer el testimonio de una mujer que se inicia en esa libertad. Usted decidirá si le interesa conocer tal proceso o no.

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Estrella distante – Roberto Bolaño

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           ESTRELLA DISTANTE

Roberto Bolaño. Editorial Anagrama, 2000.

Roberto Bolaño, poeta y escritor chileno, nació en Santiago de Chile en 1953  y falleció en Barcelona a la edad de cicnuenta años. Fundó, junto con Roberto Matta, el movimiento poético infrarrealista en México proponiendo la destrucción de todas las reglas que constriñen y retrasan el desarrollo del ser humano y de sus manifestaciones. Escribió Estrella distante en el año 1996.

Estrella distante es un libro extremadamente valioso por tres razones: su temática, sus mensajes y su estilo. Trata de la presencia, huida y persecución de Carlos Wieder, poeta, militar, asesino y torturador chileno, colaborador del golpe militar de Pinochet; aunque por momentos parece tratar sobre las opciones de la poesía. Extraño.

La novela resalta las repercusiones que dicho régimen traumático tuvo en la vida de muchos individuos –jóvenes poetas en la mayoría de los casos tratados en la obra─ subrayando que la reconstrucción de estos hechos reposa en la memoria y en la subjetividad de quienes lo narran. Consecuentemente abre la puerta de las versiones –y consecuentemente de las opiniones y el diálogo─ no solo de izquierda y derecha sino de las que se tejen al interior de cada uno de estos grupos. Si bien está escrita desde una perspectiva de la oposición, cuestiona permanentemente la veracidad de su conocimiento sobre los hechos. Esto es parte del valor de la obra: hace una propuesta de reflexión, señala la necesidad de elaborar una forma de discurso que pueda permitir el acercamiento a ese pasado que en el fondo une a todos los chilenos.

El autor no dice nada de esto explícitamente, deja al lector que lo descubra o que lo sienta. Roberto Bolaño es además un maestro del suspenso. En su novela domina un enfoque policial, por medio del cual lleva al lector a hacerse constantes preguntas, a plantearse hipótesis sobre lo que puede estar pasando o lo que sucederá. Uno no solamente lee esta novela sino que se inserta dentro de ella, participa en su escritura. Es otra de las cualidades de este trabajo, el escritor a través de su narrador no resuelve los hechos claramente, no caricaturiza la realidad. Ni siquiera deja ver si lo que narra es ficción o realidad. Dice y explica las cosas a medias, las desdice, las deja suspendidas. Quizá el lector no sea consciente de lo que le está pasando pero es un libro que remueve emociones y puntos de vista. Eso es lo que busca el autor: que el lector coparticipe en esta reconstrucción. Lo que hace Bolaño en esta obra es más que arte, es un arte que responde a un compromiso.

El camino que sigue el protagonista no es tradicional, no es ni el de un poeta típico ni el de un militar típico (la combinación de ambas profesiones ya es atípica de por sí). Creo que Bolaño humaniza así a un hombre que bien podríamos acusar de psicópata y que, sin duda, representa el lado que apoya a la dictadura militar. Incluso hacia el final de la obra el narrador, poeta de vanguardia,  llega a identificarse con él. Bolaño tiende puentes. De paso nos presenta su acercamiento a una poesía transgresora, una poesía que puede escribirse en el cielo, que puede identificar la muerte con valores morales, que puede vomitar sobre los libros en busca de acercamiento al verdadero ser del poeta. Habla el fundador del infrarrealismo.

Como si toda esta inteligencia fuera poca, encontraremos que Bolaño habla con frescura, con naturalidad y a veces  hasta con buen humor.Lástima que Bolaños no viviera más. Hubiera aportado riesgo a la literatura e instrumentos a esta necesidad de Chile de no negar su historia ni echarla al olvido. Distante, fuera de su patria, entregaba lo mejor de él a esa estrella que es Chile, y con ello entregaba a todo pueblo necesitado de reconciliarse con su historia, una herramienta de pensamiento, de análisis y de acercamiento. Felizmente no queda su casi una veintena de libros de poemas, cuentos y novelas, incluyendo su obras póstumas.

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El Paraíso en la otra esquina – Mario Vargas Llosa

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             EL PARAÍSO EN LA OTRA ESQUINA

Mario Vargas Llosa. Editorial Seix Barral. Biblioteca Breve, 1993.

Mario Vargas Llosa, novelista, ensayista y dramaturgo nacido en Perú el 28 de marzo de 1936. Ha recibido alrededor de un centenar de premios y distinciones, entre ellos el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nobel de Literatura 2010.

Dos libros en uno para contarnos la vida de dos celebridades: Flora Tristán y Paul Gauguin. La vida de Flora Tristán transcurre durante la primera mitad del siglo XIX, de 1803 a 1844 mientras que la vida de Paul Gauguin en la última parte del mismo siglo, de 1848 a 1903.

Una rápida mirada a ambas biografías hace pensar que nada los une; ella mujer, luchadora social, huyendo de la satisfacción de los sentidos físicos para entregarse al sueño de cambiar el mundo; él, hombre, pintor, amante del sexo, de la naturaleza, de la belleza, entregándose al sueño de encontrar en un rincón del mundo el lugar que lo ponga en contacto con esa esencia salvaje que llevamos dentro. Sin embargo, mucho los une; primero la sangre porque Flora es abuela de Paul, después su capacidad de elevarse por encima de lo establecido para imaginar y proponer lo que no existe, y finalmente una intensa fe que los lleva incluso a abandonar a sus familias ─cónyuge y pequeños hijos─ y enfrentarse a  obstáculos atípicos para luchar por lo que creen, un Paraíso que parece estar en la otra esquina.

Ambos viajan por diferentes partes del mundo, y con ellos viajamos los lectores. Así vamos con Flora  tanto a Francia (Auxerre, Avallon, Semur, Dijon, Chalon-sur-Saone, Macon, Lyon, Roanne, Saint-Étienne, Avignon, Marsella, Toulon, Nimes, Montpellier, Béziers, Carcassone, Bordeaux) como a Perú (Arequipa, Lima); con Paul a Francia (París, Ruan, Bretaña, Pont-Aven),Tahití (Papeete, Paea, Mataiea, Punaauia) y a las islas Marquesas (Atuona en la isla de Hiva Oa). Flora nos contacta con los obreros y las mujeres que sufren explotación, Paul con los pintores europeos y con el mundo nativo de los territorios de la Polinesia. Flora nos enriquece con sus ideas, Paul con sus cuadros.

Más Historia que imaginación, historia novelada, pero con un estilo a la altura de su autor, describiendo en pasado y reflexionando en diálogo directo con los protagonistas, con un dinamismo inagotable, lleno de vaivenes en el espacio y en el tiempo.

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El huerto de mi amada – Alfredo Bryce Echenique

El huerto de mi amada

            EL HUERTO DE MI AMADA

Alfredo Bryce Echenique. Editorial Planeta, 2002.

Alfredo Bryce Echenique nació en 1939 en Lima dentro de una familia de abolengo de la alta burguesía. Su padre y abuelo fueron banqueros y su bisabuelo materno ostentó el cargo presidente constitucional del Perú. Su familia rechazó su vocación de escritor lo que lo condujo a  estudiar Derecho. Con el pasar de los años, sin embargo, se formó en literatura francesa clásica en 1965 y contemporánea en 1966 en La Sorbona, Francia. Se inició como escritor en 1968, y desde entonces ha escrito once novelas, ocho cuentos, además de varios ensayos y textos biográficos.

El huerto de mi amada  es una obra de donde se rescatan dos grandes elementos: el estilo y la temática. Empezaré por lo más simple que es la trama. El eje de la novela es la historia de amor de una pareja  dispareja: Carlos, un muchacho de diecisiete años que se enamora locamente de Natalia, una mujer que le dobla la edad y que corresponde a su amor con la misma intensidad. A través de esa relación, Bryce Echenique nos muestra el amor relampagueante, tierno, erótico, incrédulo, decidido, alegre, temeroso, desprejuiciado, despechado, celoso. Es decir, el amor de las nubes y el de las tinieblas.

Carlos y Natalia pertenecen a la clase alta, ella es bella y divorciada, él acaba de terminar sus estudios secundarios. Familia y amigos rechazan frontalmente esa relación, hasta el punto que el padre de Carlos sienta una denuncia contra ella como corruptora de menores. La pareja huye a una de las casas de Natalia, su huerto, al cual Carlos bautiza como El huerto de mi amada en honor al título de un famoso vals peruano. Poco después se van a vivir a Francia, donde, años más tarde, el matrimonio colapsa. Cerrado ese capítulo de su vida, Carlos se casa con una mujer contemporánea.

Lo primero a comentar es que ese relato se parece sospechosamente –en sus rasgos generales- a la historia de amor verídica de Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi ocurrida, además, en la misma ciudad y la misma época señaladas en la novela; lo cual menciono solo como anécdota afirmando que puede haber sido su fuente de inspiración pero no tiene ninguna otra importancia. Más interesante es la presencia constante de los mellizos provenientes de una familia venida a menos económicamente a raíz de la muerte de su padre, y que interesadamente se hacen amigos de Carlos como parte de sus tantos planes para lograr insertarse un medio socio-económico más alto. A través de ellos, el autor ridiculiza el arribismo en todas sus facetas. La relación que tienen los miembros de esa familia –más la de la llamada servidumbre- con las personas de la alta sociedad sirve de pretexto para introducir el tema del racismo y sus complejidades.

El estilo con el que escribe Bryce Echenique es sin duda lo más valioso de esta obra. El autor está lleno de humor, de ironía, de sencillez, de gran sentido de lo qué es artificial, y de recursos literarios. Un rasgo distintivo es que el enfoque del narrador es cambiante, a veces mira, describe o cuenta desde afuera pero de pronto se adueña del personaje y comienza a hablar a través de él; desaparece el narrador pero el personaje que nos abre sus sentimientos, sus temores. Igualmente, al describirnos los hechos –y sin que esto quede necesariamente claro─ introduce el imaginario de algunos de los personajes, quizá en diálogos que son en realidad monólogos; algo que puede marear un poco al lector haciéndolo perderse entre lo real y lo ficticio de la novela. No hay mucha distancia entre esas fantasías y los elementos surrealistas que también se introducen cuando Carlos habla con Dios a través de sus sueños y sus pensamientos; y con su abuela en su lecho de muerte después que ella ha fallecido. No es que él les hable a ellos unilateralmente sino que conversan entre ellos.

El autor exagera el perfil psicológico de los protagonistas, caricaturizando lo que ellos representan; lo mismo con los hechos, mostrándolos como parodias. No conoce la gravedad sino la comedia, la sonrisa lúcida. Escribe con naturalidad, como si se deslizara en un largo tobogán de frases que nunca terminan o como si conversara amenamente, mostrando su dominio del registro del lenguaje oral. En este estilo caben perfectamente jergas, dichos, y la idiosincrasia de estos personajes limeños que cualquier persona que provenga de esa ciudad, de esa época y de ese medio reconocerá gozosamente.

La novela recibió el premio Planeta 2002. Merece la pena leerla.

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El entenado – Juan José Saer

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                   EL ENTENADO

Juan José Saer. Editorial Seix Barral, 2002.

Juan José Saer nació en la provincia de Santa Fe en Argentina en 1937 y falleció en París, Francia en 2005. Es considerado uno de los escritores argentinos más importantes e influyentes. Tres de sus novelas suyas —entre ellas El entenado— figuran en la lista de los mejores cien libros en lengua castellana de los últimos veinticinco años (es decir entre 1982 y 2007).

Este relato fue inspirado por la historia verídica de Francisco del Puerto, un muchacho que a principios de 1516 acompañó a Juan Díaz de Solís en su expedición hacia el Río de la Plata. Cuenta la historia que cuando el capitán y un grupo de su tripulación –entre ellos el joven grumete- descendieron a una isla de la costa oriental del río, fueron atacados por un grupo de indígenas que  terminó asesinándolos para después comerse a cada uno de ellos en un acto de canibalismo ritual. Se ha cuestionado la verosimilitud de este último hecho pero sí es cierto que el único que se salvó fue el joven Francisco, el cual permaneció viviendo con la tribu durante más de diez años. Y de eso trata la novela, de un grumete que vive exactamente la misma experiencia, con la diferencia de que en la obra no se especifican fechas o lugares ni se usan los mismos nombres.

Ese único sobreviviente del enfrentamiento entre indígenas y europeos es el entenado. El enfoque de la obra lo da un narrador que es el entenado mismo convertido en un hombre anciano dedicado a compartir sus recuerdos y pensamientos, dejando testimonio escrito de sus vivencias.

Se ha dicho que es una novela histórica pero realmente no lo es. La obra es más bien de carácter antropológico con reflexiones filosóficas. No empieza así ciertamente pero en eso se convierte. El relato se inicia con un viaje marítimo, y ya en este el autor explota la atmósfera de ruptura con una vida normal, o sea esta en la que tener la  tierra bajo nuestros pies nos da una sensación de cobijo que el mar nos quita. Y así transcurre la travesía hasta que se llega a la isla. A partir de ese momento, el entenado se dedica a compartir con nosotros su experiencia de convivencia con los indígenas así como sus observaciones sobre su forma de vida, a pesar de que pareciera no entenderla cabalmente. Luego, nos narra el regreso a su cultura de origen diez años más tarde, donde vive el desconcierto de sentir que no pertenece más a esta. Nos cuenta en qué se convirtió su vida a partir de ese momento, y sobre todo, las sensaciones y reflexiones que lo marcaron y acompañaron el resto de sus años.

Sus interrogantes son muchas y parten del particular modo de vida de la tribu indígena. ¿Un  ejemplo? Veamos el que sigue. El autor entra en cuestionamiento de la existencia de las cosas, de la veracidad de su relato, de la certeza de poder distinguir entre sueños, recuerdos y realidad ya que los indígenas perciben el mundo como precario e incierto. Esa incertidumbre no radica solo en el hecho de constatar que el mundo cambia o muere sino en la conciencia de que se accede a este con mucha dificultad. En consecuencia con este modo de pensar,  en la lengua indígena no existe el verbo “ser”, lo más cercano a ello es el verbo “parecer”. Las cosas son en relación con nosotros; así que, en realidad no son sino que parecen. El árbol no es un árbol sino muchos árboles porque están en continua transformación dependiendo de sus cambios y de cómo se actúa con ellos, porque de esa interacción depende su vida. Igualmente, los indígenas y su tierra son un solo ente, inseparable. De ahí que necesiten tanto reafirmar su presencia, desarrollar una identidad, protegerse del cambio y buscar testigos de su existencia.

Hay muchas más disquisiciones, y sus análisis son dichos de manera enrevesada, dubitativa, filosófica, peregrina. No es una novela recreativa sino de profunda y compleja reflexión. El título mismo de la obra da que pensar, nunca se sabe nada de la infancia del entenado, de su familia o del lugar de dónde él provenía, no se sabe si fue su padre o su madre quién le faltaba, no se le presenta arraigado a nada ni nadie, no se le da nombre, no se le conoce pareja, no podríamos asegurar que era entenado. ¡Y sin embargo es el título del libro! A mi modo de ver esto puede significar que el entenado representa al abandonado, al que no pertenece a ningún sitio, al desterrado, al que no se ha encontrado a sí mismo ni a su guía y que, sin embargo, busca entender el mundo.

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Del amor y otros demonios – Gabriel García Márquez

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       DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

Gabriel García Márquez. Editorial Sudamericana S. A., 1995.

Gabriel García Márquez (GGM) nació en Colombia, departamento de Magdalena, Aracata, en marzo de 1927. A los 55 años, en 1982, recibió el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca justificó esa decisión diciendo que el autor había logrado mezclar lo fantástico con lo real mientras presentaba los conflictos de Latinoamericana. Se referían al estilo que GGM ha hecho famoso y que se denomina realismo mágicoGGM es reconocido también por sus posiciones políticas ya que ha manifestado abierta simpatía por la revolución cubana y es amigo de Fidel Castro. También ha sido mediador entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno colombiano, entre el grupo M-19 y el gobierno de Betancourt, y entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Andrés Pastrana.  

Del amor y otros demonios nos habla de Historia y del poder de la Iglesia católica en la época en que el virreinato español todavía gobernaba algunos países de Latinoamérica. En ella hace interactuar a diferentes clases sociales presentándonos sus ambiciones, mezquindades, amores y desamores. Está ambientada en la segunda mitad del siglo XVIII en Cartagena de las Indias, puerto colombiano donde se traficaba con negros traídos de África.

Su protagonista es Sierva María, una niña blanca de 12 años, hija del marqués de Casalduero, don Ygnacio de Alfaro y Dueñas y de su esposa Bernarda Cabrera, una mestiza proveniente de una familia arribista. La niña fue abandonada por su madre y descuidada por su padre desde el comienzo de su vida de modo que terminó siendocriada por los esclavos yoruba de la casa, bajo el mando de una negra esclava llamada Dominga de Adviento. Esta amamantó a la niña, la bautizó y la consagró a Olokun. La niña aprendió tres lenguas africanas: mandinga, yoruba y congo, aprendió a cantar en todas ellas, aprendió a bailar, a degollar animales, a comer criadillas y  a beber sangre de gallo, a creer en los simbolismos de los collares indígenas y, en general, a vivir la cultura de los negros que la criaron y amaron.

Un día la mordió un perro callejero rabioso. Se esperaba que fuera contagiada de la rabia y muriera, pero eso nunca sucedió. Sin embargo, Sierva María fue acusada estar poseída por el demonio, un mal no menos grave que el de la rabia. Se le encerró en un convento regido por una abadesa de poca inteligencia y menos sensibilidad, quien además tenía fuertes y antiguas rencillas con el obispo. El trato a Sierva María fue producto de dichas limitaciones.  Mientras tanto el obispo le encargó al padre Cayetano Delaura exorcisarla. Sucedió lo inesperado: Cayetanose enamoró profundamente de la niña. El obispo se enteró por confesión propia de Cayetano de sus sentimientos; en consecuencia lo destituyó de sus funciones enviándolo a un hospital a cuidar enfermos de lepra. Eso no impidió que él encontrara la manera de seguir viendo a Sierva María a escondidas y lograra conquistar su corazón. Ambos vivieron noches de romanticismo y pasión hasta que llegó el desenlace de la historia.

Muchos aspectos brillantes en esta obra la hacen alcanzar la talla de las grandes producciones literarias. Para empezar señalemos el extenso vocabulario manejado por el autor, algo inusual incluso entre escritores de renombre. Más admirable aún es que el autor identifique en cada personaje a un grupo social, y que al hacer encontrarse a estos personajes, refleje las relaciones que se entretejían en esos grupos en aquella época. ¿Quiénes están en entredicho? La Iglesia (abadesa, monjas de clausura, padre, obispo) y la institución de la familia (la del marqués y su esposa Bernarda, la de los padres de cada uno de ellos) y los agentes de la autoridad (el marqués y su mujer). En la novela muchos de estos personajes parecen estar poseídos por el mal (de ahí la referencia a los demonios). Lo valioso de cuestionarlos es que al hacerlo se pone en controversia todo fundamentalismo religioso y se evidencia la facilidad con que pueden quebrarse los valores morales cuando se trata de conformar una familia o cuando se trata de ejercer el poder si las ambiciones o la desidia personal están de por medio. Los negros africanos o su mestizaje salen victoriosos de esta confrontación por lo que la novela es en cierto modo una revalorización de estos grupos culturales.

Sierva María es el símbolo del dolor y del valor, una víctima que sufre las consecuencias de una sociedad inmadura y malsana. Ni siquiera el amor de Cayetano pudo salvarla porque incluso ese amor fue considerado demoníaco como bien insinúa el título de la obra (obsérvese que este identifica al amor con un demonio). Tampoco la salvó la cultura —simbolizada en la poesía de Garcilaso de la Vega y en la sabiduría de Cayetano— ni la ciencia —representada por el médico disidente portugués Abrenuncio de Sa Pereira Cao. Es decir que nada pudo más que el poder de la Iglesia.

Es admirable también el trabajo del paratexto (lo que se escribe fuera del texto propiamente dicho, incluyendo el título). Gabriel García Márquez inicia la novela introduciéndose a sí mismo como personaje. Nos cuenta que el 26 de octubre de 1949, ejerciendo sus funciones de reportero, lo enviaron al convento de Santa Clara  en búsqueda de una noticia. La consiguió, ya que fue testigo del descubrimiento del peculiar cadáver de una niña. Hasta aquí estamos frente a la determinación del carácter real de la novela, o al menos de su origen ya que  el mismo autor  así nos lo dice. Sin embargo, inmediatamente nos habla de la larga y viva cabellera de este cadáver, la cual contaba con veintidós metros y once centímetros, lo cual es explicado por el maestro de obras sin ningún asombro ya que según su él “el cabello humano crecía un centímetro por mes hasta después de la muerte, y veintidós metros le parecieron un buen promedio para doscientos años”. El autor recordó entonces que su abuela le hablaba de “la leyenda de una marquesita cuya cabellera se arrastraba como cola de novia”. Este elemento confunde la ubicación del lector. ¿La obra está basada en un hecho real o es una invención? ¿Podría ser cierto que se hubiera descubierto una cabellera tan larga? ¿podría ser cierto que esta hubiera crecido hasta después de la muerte de la niña? Es obvio que Gabriel García Márquez hace esto intencionalmente. Este es un ejemplo claro de lo que se ha dado en llamar realismo mágico,que no consiste en introducir la magia en la narración como muchos creen, sino en hacer pasar los hechos irreales e inconcebibles como si fueran reales.  

Finalmente quisiera compartir algunos elementos que enriquecen la obra, al menos para quienes nos interesamos en el llamado turismo literarioy que creemos añaden una emoción interesante a la lectura. La casa donde supuestamente nació Sierva María existe y perteneció al marqués de Valdehoyos, encargado de importar harina y esclavos a la ciudad. El convento donde encerraron a Sierva María es hoy en día el Hotel Santa Clara. El lote contiguo al convento por donde Cayetano entraba a ver a Sierva María por las noches es hoy en día ni más ni menos que la casa del propio Gabriel García Márquez.

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Cuando ya no importe – Juan Carlos Onetti

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            CUANDO YA NO IMPORTE

Juan Carlos Onetti. Editorial Alfaguara Literaturas, 1995.

Juan Carlos Onetti (1909-1994) nació en Montevideo, Uruguay. Desde su muy temprana juventud comenzó una carrera como redactor en el semanario Marcha, más tarde trabajó en La Prensa, la agencia de noticias Reuters, las revistas Vea y Lea e Ímpetu. En 1974, a la edad de 65 años, fue encarcelado por la dictadura de Juan María Borbaberry quien le atribuyó acciones subversivas. Cuando se logró su libertad Onetti partió hacia España donde viviría el resto de sus días. Los últimos cinco años de su vida estuvo aislado y postrado en su cama. En esa época escribió el libro que reseñamos en este artículo siendo su última creación. Ha recibido numerosospremios y ha sido reconocido como el escritor que abrió las puertas a la literatura moderna en Latinoamérica.

Cuando ya nadie importe es, al parecer, un libro que solo puede entenderse conociendo la obra previa de Onetti así como el momento en que la escribió. Sin ese contexto lo que puede decirse de la obra es que su protagonista es Carr, un intelectual solitario —identificado con Onetti—  que habita un pueblo sórdido, alicaído, inmoral ydecadente, lugar en el que ha aceptado trabajar huyendo de la angustia de la pobreza. Su trabajo es bien remunerado pero debe viajar con una identidad falsa. Más tarde descubre que su trabajo es una cortina de humo que encubre actos de contrabando. Vive una serie de sucesos extraños o deprimentes que parecen mentiras o invenciones desordenadas. Anota todos estos sucesos en un diario que carece de orden estricto hasta que la vida se le va acabando junto con las páginas del libro. Me atrevería a decir que no es una historia que pueda considerarse extraordinaria. Sin embargo, hay un contexto que añade valor a esta historia. La consideración más importante consiste en recordar que este es el último libro que escribió Onetti. Fue redactado íntegramente mientras él estaba postrado en una cama, dicen que voluntariamente, no lo sé. Pero es cierto que el autor sabía —así lo ha declarado— que después de este libro no volvería a escribir. Esto convierte su libro en una obra de adioses, un libro donde se cierran muchas puertas.

Los críticos han querido encontrar en este libro el testamento de Onetti pero discrepo de esa percepción. Onetti mismo nos lo dice en el prólogo del libro:

“ Serán procesados quienes intenten encontrar una finalidad a este relato; serán  desterrados quienes intenten sacar del mismo una enseñanza moral; serán fusilados quienes intenten descubrir en él una intriga novelesca».

O sea que la obra no persigue un propósito, no pretende dejar una lección y ni siquiera es considerada una creación literaria. No es un testamento porque no quiere legar nada. Entre paréntesis debo decir que la advertencia que acabamos de citar es adjudicada a Mark Twain, quien la habría enunciado en el prólogo de Huckleberry Finn. Que Onetti no lo clarificara parece no ser extraño en él.

A ese párrafo le sigue una nota atribuida a Jorge Luis Borges donde el célebre escritor afirma que realmente no escribe para nadie, excepto para sí mismo. Estos dos elementos confirman, a mi modo de ver, el motivo que inspira a Onetti a escribir este libro: despedirse. Revisar su camino, expresar sus más profundos sentimientos, nombrar sus amores, decirle adiós a su vida.

Veamos entonces de qué o de quién se despide Onetti. De su ciudad natal. En este libro Carr no solo emigra de Monte sino que vuelve a esa ciudad para siempre, antes de morir. Se despide también de su ciudad inventada, aquella donde narró muchas de sus historias —Santa María aquí llamada Santamaría. ¿Por qué sería esta una despedida y no una vuelta al escenario de siempre? Porque a través de la obra la va convirtiendo en un pueblucho, va haciéndola morir (de ahí que cambiara su nombre que es otra forma de matarla). Se despide también de uno de sus personajes más queridos, inventado durante la creación de su literatura, el doctor Díaz Grey. Nuevamente, como en el caso de Santamaría, no se trata de una muestra más de intertextualidad, algo común en la obra de Onetti, sino de la transformación del personaje al cual va degradando paulatinamente. Quizá se despida también de algunos de  los hechos o dichos más importantes creados anteriormente porque repite muchos de ellos, incluyendo algunos que han sido inspirados en su vida real, como por ejemplo, sus inicios en el mundo laboral, la pobreza compartida con su pareja, etc. Ligado a esto está también la mención de algunos de sus autores favoritos,  normalmente no mencionados en otros escritos —Albert Camus, André Gidé, Céline. Se despide también de su destino de escritor cuando Carr habla de su necesidad de escribir y de cómo ha hecho de la mentira su profesión.

Su penúltima despedida es la de una mujer a la que amó, su Lejana, a quien le dedica un hermoso párrafo:

“En la vida de todo hombre normal y maduro hay siempre una mujer lejana. Por la geografía o los días. Nunca volveré a ver a mi lejana. Si vive, pisa un punto de la tierra ignorado por mí. Y si llegara a producirse el milagro, ya marchito, del reencuentro, tampoco te ofrecería mis apuntes como lectura. Tal vez, Lejana, te mostrara el montón de hojas como una avergonzada y lastimosa prueba de que yo he existido en tu ausencia”.

Finalmente se despide de la vida misma al hacer que Carr se enfrente con la muerte:

“Escribí la palabra muerte deseando que no sea más que eso, una palabra dibujada con dedos temblones. No puedo decir que el cuerpo me haya traicionado nunca ni haya reclamado venganza por mis malos tratos. Apenas, en esta etapa comienza a sugerir análisis, palpaciones, compañías químicas. Sé muy bien que terminará rebelándose […] para obligarme a tenerlo en cuenta, justamente cuando ya no importe demasiado […]”.

Sugeriría acompañarlo primero en su apogeo como escritor antes de llegar a este su último capítulo.

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