Archivo de la categoría: CRÍTICAS

Los vigilantes – Diamela Eltit

Los vigilantes2

 

 

 

 

 

 

 

                                 

       LOS VIGILANTES

Diamela Eltit. Editorial Sudamericana, 2001.

Diamela Eltit nació en 1949 en Santiago de Chile. Se graduó en Literatura en la Universidad de Chile e inició un postgrado en la Universidad Católica. Es autora de dieciséis libros. No escribe de manera tradicional sino que recurre a figuras alegóricaspara transmitir un mensaje reflexivo, y a veces subversivo. Ese lenguaje enrevesado parece explicarse por el lugar y el momento en los que ella comenzó a escribir: en Chile en la década de los 80, en plena época pinochetista, cuando era muy difícil para los escritores expresar críticas al sistema de manera abierta. Eltit ha sido candidata al Premio Nacional de Literatura de Chile. Su novela Los vigilantes recibió el Premio José Martín Nuez 1995.

Los vigilantes es una novela corta, totalmente alegórica. La obra está cifrada de tal manera que terminé de leerla sin entender exactamente qué es lo que la autora quería transmitirnos. Si usted desea descifrarla aquí le presento los elementos que nos provee el libro.

El primer personaje que aparece es un hijo que no habla, babea copiosamente, desprende risotadas estrepitosas e inesperadas, se golpea contra las paredes, utiliza un lenguaje a veces  desconcertante («BAAAM, BAAM», «TON TON TONto», etc.) y ejecuta juegos corporales extraños, a veces a gran velocidad al punto que pareciera desaparecer o desintegrarse. Sin embargo, piensa y parece tener un juego inteligente con sus vasijas, es consciente de lo que hace su madre, y de los efectos que su comportamiento produce en ella y, anote usted, les captael pensamiento a ambos padres.

El segundo personaje –que parece ser el personaje principal- es una mujer, su madre, la cual se dedica a escribir cartas al padre en una comunicación que aparece como bilateral aunque nunca se lee ni una palabra de las cartas que supuestamente él le envía, el lector solo es testigo de las que ella contesta. Estas misivas  están escritas defensivamente, respondiendo a las acusaciones que él le presenta, a los reproches que le hace sobre su comportamiento, a las exigencias de que cambie su conducta y a las amenazas a las que la somete permanentemente para que se ajuste a sus creencias. El clima en que se desarrolla la mayor parte de la novela es muy opresivo, fundamentalmente un invierno despiadado con extrema carencia de alimentos. Ella siente que él la vigila. Y no es el único personaje que lo hace.

Paralelamente recibe frecuentes visitas de la madre de este hombre, una mujer a la que nunca llama suegra (como nunca llama hijo al niño sino que se refiere a él como tu hijo en sus cartas). La razón de esas visitas es la supervisión de su forma de vida (que cómo viste al niño, que qué comen, que si el niño está pálido, que si la casa está muy obscura, que cuáles son sus modales para comer, etc.) de modo que se siente doblemente vigilada. Merodearán también los vecinos en constante vigilancia (que si hay objetos que han desaparecido de su casa, que quién entra a su casa, que cómo consigue sus alimentos, etc.). Estos vecinos confabularán con el marido e intervendrán en la vida de esta mujer cuando lo crean necesario para pedirle cuentas de su comportamiento subverviso. Lo subversivo viene de no atenerse a todas las reglas impuestas por esa sociedad; como cuando, por ejemplo, recibe en su casa a los llamados desamparados, habitantes callejeros moribundos para evitarles la muerte. La mujer se siente asediada.

El acoso que sufre es doloroso, ella da explicaciones todo el tiempo, pide que le alivien esa persecución, hace concesiones para verse aligerada de ese control, ruega que no la lleven a juicio, etc. El círculo se su libertad se cierra cada vez más, hasta que se le abre un juicio del que no podrá escapar sin condena, proceso al cual ella decide finalmente colaborar.

Mientras tanto, en el hogar donde madre e hijo se encuentran confinados, ella se va acercando progresivamente al niño y comienza a entender su juego y su lenguaje. El libro termina cuando ambos  huyen de la ciudad y en esa huida ella se va transformando, convirtiéndose un poco en lo que es el hijo, babea, ríe estrepitosamente, etc. pero finalmente encuentran las hogueras que buscaban para salvarse.

Interprete usted.

He tenido que recurrir a lecturas complementarias y a comentarios de la propia autora para descifrar los enigmas contenidos en este libro, y he podido concluir lo siguiente.  La mujer representa a la América Latina marginal, subyugada, impregnada de una cultura tradicional pero presionada a vivir dentro de los cánones de la cultura occidental moderna.

El hombre representa el poder y las normas occidentales que ejercen una presión despiadada contra quienes sienten y quieren vivir la vida de una manera diferente. Lo despiadado de esa actitud consiste no solo en un ataque incansable por todos los frentes posibles sino también en que no toma en consideración el dolor o las limitaciones de los desfavorecidos o desamparados en Latinoamérica. Esos frentes están constituidos por la figura patriarcal pero también por la familia, las leyes, las cárceles, las instituciones legislativas y educativas así como el mismo Estado. Un sistema que por un lado u otro logra la sujeción de los marginados.

El hijo representa la resistencia, la subversión y la promesa de una alternativa. Ni su cuerpo ni su mundo intelectual o psicológico son normales. Su apariencia es diferente, su lenguaje es a primera vista indescifrable pero no está enfermo ni loco, tan solo ha encontrado una manera de escaparse del control; algo que su madre no ha logrado hacer. Ella se defiende, se explica y ruega que la entiendan, pero el niño sabe que al usar el mismo lenguaje y respetar las mismas instituciones de su dominador ha caído en su juego y no podrá jamás escapar de su domino. Por eso al hijo le molesta verla escribir dándole la espalda y se ríe de lo que ella hace, por eso ríe también cuando ella es incapaz de descifrar el lenguaje de sus vasijas. Sabe que está enajenada. No importa el argumento o el recurso al que ella recurra, tarde o temprano será derrotada.La baba que desprende este niño tiene vida (corre, por ejemplo); es decir, la identidad de este ser no se ajusta a ninguna identidad conocida. Esa característica demuestra que ni su cuerpo está regulado de acuerdo a normas típicas.

A medida que la novela avanza, sucede que el nivel de comunicación entre madre e hijo mejora y la mujer parece tomar conciencia de su propia situación.  La madre descifra poco a poco el lenguaje de las vasijas hasta que decide dejar de escribir, dejar de usar el lenguaje que ahora percibe como dominante. Al final, madre e hijo  escapan de la casa, a pesar de todos los riesgos que ello supone. Se esfuerzan en alejarse del cerco de vigilancia y en llegar a las hogueras. En ese camino ella va convirtiéndose en un ser que ríe, babea y se arrastra como su hijo, que es la manera como se muestra que ella conquista su identidad y su libertad.

Si yo hubiera leído una interpretación como ésta antes de iniciar la lectura de esta novela, me hubiera servido de guía para entenderla,  probablemente la hubiera apreciado mejor y quizá hasta la hubiera disfrutado. Al no tenerla, pasé todas sus hojas tratando de especular, adivinar, comprender qué nos quería decir Diamela Eltit. La experiencia fue sin duda más un sufrimiento que un placer. Este es un libro profundamente enigmático, llega a trasmitir los sentimientos que sus alegorías pretenden despertar en el lector, pero sin esclarecer su mensaje. Con la reseña que aquí comparto usted tiene el lenguaje con el que al parecer podría decodificar la obra. Contando con esta herramienta, hasta yo misma me animaría a volver a leerlo.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Arráncame la vida – Ángeles Mastretta

Arráncame la vida

        ARRÁNCAME  LA VIDA

Ángeles Mastretta. Alfaguara, 1994.

Ángeles Mastretta nació en Puebla, México en 1949. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM. En 1974 fue becada para estudiar en el Centro Mexicano de Escritores. Posteriormente un editor le patrocinó seis meses para que se dedicara a escribir su primera novela.  De allí nació Arráncame la vida.  Antes de publicar esa novela la autora había escrito un libro de poesía, La pájara pinta. Más tarde escribiría Mal de amores, La risa y Mujeres de ojos grandes. Sus experiencias fuera de la literatura han sido como periodista y  como  fundadora de la Unión de Mujeres Antimachistas en México, D.F.

Pese a que  Arráncame la vida ha sido traducida a once idiomas y ha vendido millones de ejemplares en el mundo, la crítica ha sido dura con su autora. Esto me recuerda la severidad con que se le ha tratado  a Isabel Allende como escritora aunque es ─en lengua española─ la autora que más ejemplares ha vendido  en el mundo (cincuenta y siete millones) y a pesar de la buena lista de valores que podrían rescatarse de su narrativa. Esta  novela de Ángeles Mastretta no alcanza la tremenda talla de la obra de Isabel Allende pero merece muchos elogios a mi parecer y entra, sin duda, en la categoría de los libros recomendables.

Arráncame la vida es la historia de una mujer llamada Catalina Guzmán (Cati) que fue desposada muy joven por un militar que fácilmente le doblaba la edad, el general Andrés Ascencio.  Este hombre logró ser gobernador del  estado mexicano de Puebla lo cual le dio mucho poder y una posición económica de gran solidez. Sin que Cati se diera cuenta su vida giraba alrededor  de  la de su marido, de modo que ella actuaba  en función de  las necesidades familiares o políticas de él. Por ejemplo, Andrés tuvo, además de amantes, otras mujeres ─no declaradas─ antes de casarse con Cati; no solo tuvo hijos con ellas sino que llevó a seis de ellos a la casa de Cati para que vivieran en su hogar. En lo que respecta a su vida política ella se convirtió en la gobernadora (esposa del gobernador), esto la obligaba a organizar recepciones sociales  en su hogar tanto como a hacerse cargo de la Beneficencia Pública que incluía el manicomio, el hogar de los huérfanos y los hospitales de la zona.

¿Y qué trato le daba él? En palabras de Cati, ella era su objeto de decoración. Le tenía ciertas consideraciones pero  no le prestaba  mucha importancia como mujer. No le consultaba ninguna decisión importante, no le permitía que ella diera opiniones, aparecíay desaparecía de su vida sin darle explicaciones, y así por el estilo.

Al pasar los años los rumores sobre los delitos y crímenes  de Andrés crecían. Cati fue abriendo los ojos y siendo testigo de cómo se relacionaban ciertas muertes y otros dolorosos hechos  con los intereses de Andrés. Su amor de mujer fue disminuyendo y con el correr del tiempo se hizo evidente que ella tenía otras  necesidades afectivas, sexuales y de realización personal. Era proclive a lo que la vida le ofrecía si su contenido era diferente de lo que ella había vivido, por ejemplo si contenía sensibilidad, amor a la música o al arte cinematográfico, etc.

Un día Catalina encontró otro amor, y cuando Andrés se dio cuenta lo arrancó de su vida como si él fuera el dueño de su destino, y con ello le arrancó la vida, si no se la había arrancado ya antes. Al parecer ella nunca le perdonó ese dolor y se insinúa que tomó venganza con sus propias manos.  La muerte adelantada e inexplicable del general  la convirtió en viuda antes de los cuarenta años, abriéndole así la posibilidad de reconstruir su propia vida.

El hecho de que el protagonismo de la novela  recaiga sobre una mujer no es común en las novelas escritas por hombres ─que son la gran mayoría─ de modo que en este punto encontramos ya el primer  gran valor de la obra. Leyéndola podremos apreciar que refleja el sentir, el pensamiento y la personalidad no solo de la protagonista sino también de otras mujeres que van apareciendo como personajes secundarios.

Además, se podría decir que para su época  Cati era una mujer con rasgos feministas. La obra está situada entre los años treinta y los cincuenta, época en que recién se reconocía a la mujer el derecho al voto. Inimaginable pensar  que una mujer se permitiera tener relaciones extramaritales con la decisión y atrevimiento con el que Cati se lo permitió.  En el ámbito doméstico Cati llevó una vida totalmente tradicional al inicio pero su condición pudiente le permitió más tarde no hacer los quehaceres del hogar, a lo cual además ella añadió un elemento inaceptable aun en nuestros días que fue el renunciar a su condición de madre, rol del que habla con desdén y desagrado.  Posteriormente Cati  aprendió a tomar decisiones cada vez con más osadía y se procuró espacios de libertad. Esa temática tan fuera de los cánones establecidos -estemos de acuerdo con ella o no- es el segundo valor de la obra. ¿Qué mujer no se vería invitada a reflexionar sobre su propio desarrollo al  ver la evolución de la vida de Catalina desde su juventud hasta su adultez?

El tercer valor de este libro radica en la integración del ámbito personal con el político e histórico, componente ─a mi modo de ver─ mejor logrado que los anteriores.  Destaca la caracterización de Andrés como militar y político: un hombre dominante, egoísta, machista, falso y abusivo que ambiciona el poder, y que está lleno de astucias para apoderarse de él o usarlo a su favor cuando lo tiene en sus manos.  Su presencia es lo más realista de la obra ya que está vinculada con nombres famosos en México o en referencia a sucesos históricos reales acaecidos en ese país. La atmósfera política tan cambiante es propia de aquella época en que mantenerse en el poder durante un año era ya una hazaña. Esto,  percibido desde la intimidad del hogar, desde los ojos de la esposa de un político, le da un valor agregado al recuento de los hechos.  De manera aparentemente inocente, constituye una crítica sutil a la corrupción de los políticos.

La narración es ágil, sencilla, apropiada técnicamente y de estilo agradable. Sin embargo, carece de emoción. Incluso en los momentos dramáticos, las reacciones parecen no ser tales a falta de  expresividad emotiva. Casi todo sucede sin la tensión del conflicto, la lucha interna por alcanzar un objetivo o el desgarro de un dolor profundo. Todo evoluciona sin notoriedad, como si en el fondo el libro  no  tuviera  un argumento  claro.  Es la gran limitación de la  obra.  No obstante,  mereció   un lugar ─aunque fuera lejano─ entre las cien mejores novelas escritas en lengua castellana entre los años 1982 y 2007.  Un gran orgullo para la mujer latinoamericana que recién está incursionando en la literatura.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Rosario Tijeras – Jorge Franco Ramos

Rosario tijeras

ROSARIO TIJERAS

Jorge Franco Ramos. Plaza & Janes Editores, 1999.

Jorge Franco Ramos nació en 1962 en Medellín, Colombia. Estudió Literatura en la Universidad Javeriana y realización de cine en la London International Film School. Ha escrito tres novelas, la más famosa de ellas Rosario Tijeras, escrita en 1999, traducida a varios idiomas, hecha canción (interpretada por Juanes) y llevada al cine (director Emilio Maillé) y a la televisión (directores Rodrigo Lalinde, Carlos Gaviria e Israel Sánchez) colombiana, estadounidense, ecuatoriana y venezolana entre otros países (de éstos dos últimos fue  retirada por fuerte contenido y por alto contenido de narcotráfico respectivamente).

Rosario Tijeras es una obra que toca un tema vibrante pero cuyo estilo es más bien mustio, ambas apreciaciones con sus salvedades. Se ambienta en Medellín, Colombia, en la década de los ochenta, época en que la ciudad andaba convulsionada  por la violencia, producto del nacimiento del narcotráfico organizado y de la creación de grupos armados que protegían ese negocio ajustando cuentas por medio de los sicarios (jóvenes asesinos a sueldo). Para darnos una idea de la dimensión del problema señalemos que se estima que a finales de la década de los ochenta   ocurrían unos cuatrocientos  homicidios al año por cada cien mil habitantes –unos seis mil muertos por año en la ciudad- cuando el promedio de Latinoamérica no llegaba a veinte.

La primera salvedad es que la novela no aborda realmente esta problemática sino que la enfoca a partir de la vida de una mujer llamada Rosario Tijeras, un personaje ficticio que proviene de las comunas de Medellín -como se denomina a los barrios pobres de esa ciudad- y que se ve envuelta en ese mundo de violencia. Rosario no solo sufre carencias materiales sino que es violada de niña. Al crecer manifiesta su rebeldía en la escuela con abierta agresividad. En una oportunidad le rayala cara a una profesora usando unas tijeras, por lo cual es expulsada del colegio. A los once años secuestrará a otra profesora y le cortará el pelo a tijeretazos. Usará la misma arma para vengar una segunda violación, y no le temblará la mano por continuar matando por razones más débiles. Rosario es bella y explota su atractivo para conseguir lo que quiere. Es hermana de un sicario y novia de otro, hasta que conoce a Emilio y Antonio, muchachos provenientes de una clase acomodada, e inicia con los ellos una relación sentimental insana. Pronto se hará famosa en la ciudad, se verá consumiendo drogas y prostituyéndose con los “duros” del cartel de Medellín, y arrastrará a sus nuevos amigos en ese camino destructivo.

Seguir la vida de Rosario podría habernos permitido conocer de adentro los vericuetos de la vida de un sicario o de los mafiosos de la droga, pero no es el caso. Jorge Franco no emprende ese camino sino que se centra en el drama de la vida de Rosario, de manera más bien superficial. Por añadidura, Antonio y Rosario –los protagonistas de la obra- son extremamente reservados, de modo que no nos contarán muchas cosas; a no ser por los momentos en que Antonio decide exponer sus sentimientos. Sí, porque en el fondo esta novela es una historia de amor; el amor incondicional que Antonio profesa en silencio a Rosario, guardando la esperanza de que ella le corresponda. Y aquí aparece la segunda salvedad, porque a pesar de lo quedo y callado de su amor, Antonio nos llega a transmitir sus sentimientos. Antonio será testigo de la muerte, el peligro, el ocultamiento, la relación que ella mantiene con su mejor amigo, de sus depresiones, y su autodestrucción, pero nada de esto lo hará alejarse de ella. Para su dolor, nada logrará acercarlo tampoco.

La relación violencia y creencia religiosa, se nos muestra señalando, por ejemplo, cómo los sicarios usan escapulariospara protegerse,hierven las balas con las que van a realizar sus “encargos” para no fallar en el intento, etc. Creo incluso que el nombre de la protagonista –que es además  el título del libro- alude a esa relación (Rosario significaría el rezo católico o la sarta de cuentas que sirve para realizar ese rezo, y Tijeras sería el símbolo de la violencia). No obstante, todo esto ya ha sido tratado, y con mayor amplitud, en La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo.

La obra no me convenció. Dicho esto, sin embargo, debo recordarles  que tuvo un gran éxito –vuélvase a leer el primer párrafo de este artículo- y que ha sido merecedora de la Beca nacional de novela del Ministerio de Cultura y del  Premio internacional de novela Hammett 2000. Ustedes decidan.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

    ***

Morirás mañana – Jaime Bayly

mORIRáS MAñANA 1A  Moriras-manana-2-misterio-alma-rossi_grande Moriras-manana-3_grande

MORIRÁS MAÑANA

Jaime Bayly. Alfaguara, 2012.

Jaime Bayly nació en el Perú. Incursionó en la televisión peruana a los dieciocho años de edad y se hizo famoso gracias a su rol de entrevistador inteligente, agudo e insolente. Desde entonces prosiguió una carrera como periodista en distintos países del continente conduciendo una gran variedad de programas televisivos. Publicó su primer libro en  1994, a los veintinueve años de edad, dando así inicio a su carrera literaria. Desde entonces ha escrito dieciséis libros, casi uno por año. Los tres últimos forman la trilogía llamada Morirás mañana con los siguientes subtítulos: El escritor sale a matar, El misterio de alma Rossi y Escupirán sobre mi tumba. Esta trilogía es la obra de la que nos ocuparemos enseguida.    

Trataré esta trilogía como un solo libro y comentaré su temática, la caracterización de los personajes,  los esfuerzos de Jaime Bayly por evolucionar como escritor, la realidad escondida en la ficción y, finalmente, subrayaré sus mejores logros y algunos de sus errores.

La temática  es la historia de un escritor, Javier Garcés, que se convierte en asesino en serie después que le diagnosticaran una enfermedad mortal y le dieran seis meses como plazo de vida. Sus escenarios: Perú, Chile y Argentina. Para comenzar, ya desde aquí le concederé algún crédito a Bayly por la originalidad del tema y porque demuestra un esfuerzo por elaborar una trama, a diferencia de lo que ha hecho con muchos de sus libros anteriores donde su testimonio personal es esencial.

Salta a la vista que el libro trata sobre crímenes. Basada en este hecho,  la Editorial Alfaguara ha catalogado a esta novela como “Policíaca o de Espionaje”. Sin embargo, no creo que esta aproximación sea acertada. Bayly está lejos de haber capturado el perfil de un asesino en serie, y me atrevo a apostar que ni siquiera lo ha intentado. Por otro lado, aunque se nombran algunos detalles de la manera de llevar a cabo estos asesinatos, no hay una  recreación en el tema; el regocijo consiste más bien en cambiar de víctimas. Además, la policía jamás aparece detrás de las huellas de Garcés. Es decir, que no hay una intención de elaborar suspenso, indagación o persecución.  Lejos de ser una novela policíaca.

¿De qué trata entonces esta obra? De tres temas: 1) de algunas de las pasiones más bajas del ser humano: el odio y el rencor; 2) de la miseria que anida en el mundo de los famosos o poderosos, ya sean escritores, comerciantes o personajes de la televisión, el teatro y la farándula en general  y 3) del misterio del amor. Como casi todos estos asuntos tienen carácter testimonial, tendríamos que restarle al autor el crédito que le acabamos de otorgar. Prefiero, sin embargo, mantener ambas posturas. Es verdad que Bayly sigue echando mano de sus experiencias de vida antes que exigiendo a su imaginación; pero es cierto también que en esta obra nos ofrece un mayor esfuerzo creativo.

No obstante, la preocupación central del autor no es la trama. Tal como él mismo lo ha declarado, le importa más el personaje que el argumento. Veamos entonces cuáles son los personajes de Bayly en esta obra. Garcés, sualter ego, atestado de sórdidos sentimientos, insultante, descarnado, discriminatorio.Sus víctimas,  más decadentes aun: inmorales, vulgares, drogadictos, desgraciados, rateros, etc. Todo lo que ya conocemos de Bayly. Nada edificante.  Sin embargo sigue atrayendo y se le sigue leyendo. ¿Por qué? Podríamos aducir que es por su sarcástico humor pero creo que esa razón no lo explica todo. ¿A qué más podemos recurrir? Voy a aventurarme con una hipótesis. Sospecho que sus lectores comparten muchos de sus sentimientos y desean manifestar a través del autor aquello que ellos no se atreven a decir. Porque –admitámoslo– Bayly es el único que osa exponerse y flagelarse públicamente,  él desnuda sus emociones, sentimientos o pensamientos cuando las demás personas los guardan celosamente. Porque es el único que usando un lenguaje coloquial toca el fondo de nuestras limitaciones humanas, de nuestras bajezas,  de nuestros conflictos y de nuestros tormentos. Además porque detrás de sus agresiones, a mi modo de ver, hay un ser desvalido, condición que también nos es común a todos. Léase varias  veces el capítulo cuarenta del último libro de la trilogíapara entender a qué me estoy refiriendo. No creo exagerar. Tan importante es que de esa página extrae Jaime el subtítulo de su tercer libro.

Hablemos sobre la curiosidad. El autor ha confesado que las catorce muertes que Garcés realiza en esta novela están inspiradas en sus sentimientos hacia gente que él conoce en la vida real.  Una estratagema de la que Bayly es muy consciente desde el  triunfo de su primer libro. Sabe que eso despierta el interés del público por descubrir quién se esconde detrás de esos personajes. En lo que a mí concierne —debo confesarlo— dediqué más de una hora a tratar de averiguar al menos quién era la persona que parecía más fácil de descubrir: Carlos Cacho Legrand, un “enano calvo de nariz puntiaguda”, conductor de un programa argentino televisivo “amarillo, peligroso, sensacionalista” llamado “El Mundo de Cacho”. La verdad, me costó mucho orientarme en esta búsqueda ya que ignoro todo de la televisión argentina. Pero allí estuve, investigué en la red y llegué a barajar algunos nombres  (Roberto Pettinato en “Un Mundo Perfecto”, Paco Cambiasso en “Duro de domar”, Jorge Lanata en “Periodismo para todos”, Gerardo Rozín en “Esta Noche”, etc.) pero no concluí nada. Terminé abandonando el proyecto pensando que a lo mejor Bayly nos había hecho una broma de mal gusto enviándonos  pistas falsas.  No lo sé. Dejo el trabajo a otros que espero sean más empeñosos y exitosos. Un atractivo más del libro.

¿Lo mejor de la obra? El retrato de los argentinos (capítulo ocho). La descripción subjetiva que Jaime Bayly hace de Javier Garcés así como del rol que juega la escritura y la memoria en su vida (capítulos cuarenta y quince respectivamente) (¿habrá hablado de sí mismo? Yo creo que sí). Estas referencias pertenecen al tercer  libro. Otro logro: Alma Rossi como personaje. Una mujer convincente, con un carácter e historia coherentes, aunque quizá se mostró algo exagerada en lo que era capaz de hacerle a su madre.

¿Más exageraciones? Las intuiciones de Alma. La cabeza que habla todavía después de decapitada.

¿Los errores? Hacer la novel a en tres libros cuando podría haberla condensado en uno solo, o dos a lo mucho (Javier Garcés mismo parece reconocerlo cuando habla de su propia trilogía y sospecha que la ha extendido innecesariamente). Aunque varía de víctimas, se excede en lo mismo (sus odios, rencores y deseos de venganza). Repite nombres e historias ya mencionadas. Crea nuevos capítulos cada dos o tres páginas. Otro tema poco acertado es el haber introducido ese gran encuentro con Borges –lo asumo cierto– en un libro que no debería tocar a ese gran pensador. ¿Luis Felipe es Malas o Molas? Y otras incongruencias que no sé si son producto de la desconcentración o de la intención.

Ahorrémonos más comentarios. Podremos llenar cien páginas de críticas, avergonzarnos al contestar a quién estamos leyendo  y jurarnos que no leeremos más a Jaime Bayly pero lo cierto es que él publicará un nuevo libro  –malo o peor– y este actuará como un imán cuyo campo magnético nos volverá a atrapar. Inevitable.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Historias no autorizadas de Cuba – Jorge Carrigan

Historia no autorizadas de Cuba

HISTORIAS NO AUTORIZADAS DE CUBA

Jorge Carrigan. Editorial Unos y Otros, Inc., 2012.

Jorge Carrigan, escritor nació en Regla, La Habana, Cuba en 1953, y reside actualmente en Ottawa. Ha escrito más de una docena de obras de teatro, cuenta con una vasta y bella obra poética y en el año 2010 incursionó en la novela con su exitoso libro Bailar con la más fea. Su segunda novela Muñequita Linda se publicó en noviembre de 2011 en Ottawa. En el 2012 apareció su última obra Historias no autorizadas de Cuba de cuya crítica me ocuparé en este artículo.

 ¿Qué es la literatura si no un arte? Es decir una visión sensible del mundo que busca transmitir —por medio de la palabra— calidad estética en lo que comunica. Como todo arte necesita de mucho esmero, de talento y de gran conocimiento para alcanzar a cautivar los sentidos, las emociones y/o las mentes de los lectores. Esta última obra de Jorge Carrigan está muy lejos de haber tocado ese nivel, y es sin duda la menos afortunada de sus tres recientes publicaciones. En su defensa podríamos aducir que no se puede comparar una serie de relatos con una novela —como lo son sus dos primeras obras— lo cual es parcialmente cierto, de modo que evitaré volver a hacerlo. Concentrémonos entonces en sus relatos, un género literario caracterizado por un número de páginas poco extenso donde pueden obviarse los momentos de tensión, a diferencia del cuento y la novela. Estas características son relevantes para la apreciación de esta obra ya que si no las tomáramos en cuenta podríamos juzgar negativamente la falta de un argumento elaborado, la ausencia de indicios, de un nudo y/o de un desenlace en estas historias, lo cual sería injusto porque un relato precisamente puede carecer de todo ello.

Historias no autorizadas de Cuba nos presenta un conjunto de escritos relacionados con la vida de Cuba de la segunda mitad del siglo XX y, por lo tanto, nos ilustra sobre la conducta y el proceder de ese país. Estos dieciocho relatos son estampas que retratan las restricciones a la libertad de expresión bajo el régimen cubano, sus sistemas de control, las particularidades de sus relaciones exteriores, las carencias de productos alimenticios y otros artículos básicos en la vida cotidiana de los cubanos y, finalmente, nos ilustra sobre la ignorancia, la astucia y los encantos de su pueblo. Hasta aquí el libro es interesante ya que cumple con la función de retransmitir extractos de la cultura oral y popular cubana que de otro modo podrían perderse.

 El autor recurre a diferentes técnicas que constituyen ya su imprenta estilística. Una de ellas es su buen sentido del humor —probablemente su mejor cualidad— plasmada también a través de diferentes recursos, entre ellos la ironía, la sátira y otros más originales como, por ejemplo, su introducción al  cuarto relato que en realidad está constituida por cuatro preámbulos, uno detrás de otro. Muy cómico. Otros atributos de Jorge Carrigan son la riqueza de su vocabulario y la fuerte energía que trasmite en sus escritos; de esta última deriva un dinamismo agradable en gran parte de la obra. Son de apreciar también sus juegos con los tiempos verbales (ocasionalmente habla en presente para referirse al pasado y  en futuro para referirse a lo sucedido después de aquel pasado). Usa además un lenguaje lleno de cubanismos y de locuciones típicas de ese país que nos hacen compenetrarnos con la personalidad cubana. Interesante.

La debilidad de este libro no está entonces en su cometido —muy loable por cierto sino en ciertos aspectos de su estilo, en su diagramación y en su gramática.

Empecemos con el estilo, con la parte inconsistente del estilo. En general, Jorge Carrigan parece querer comunicarnos sus historias de una manera espontánea y sencilla, de modo que su lectura le resulte fácil al lector. Esto podría considerarse como una cualidad ya que permitiría que sus escritos  lleguen a un público más extenso y cumplan, además, con una función de entretenimiento. No veo allí ningún inconveniente. El problema lo percibo en que dicha preferencia deviene a veces en exceso de simpleza, haciendo sentir que no hay mayor esfuerzo en elevar el lenguaje coloquial a un nivel que —sin que atente contra su naturalidad— lo convierta en literario. Esta contrariedad ocurre solo ocasionalmente, no es algo crítico, pero es un elemento que cuando aparece marca un agudo descenso en la onda en que se va acomodando cada historia.

El dinamismo del autor, al que acabo de referirme positivamente, es por momentos cambiante. A veces parece que la lectura nos quiere atrapar pero de pronto da largas vueltas sobre temas que, además, no parecen ser del todo relevantes o que de serlo podrían presentarse de forma más sintética. Véase, como ejemplo, el primer relato. En sus dos primeras páginas expresa una larga y enrevesada opinión sobre los riesgos de la síntesis en el lenguaje publicitario —entre otros comentarios— antes de dar inicio a la historia propiamente dicha. Ciertamente, el relato trata sobre la síntesis del lenguaje pero no del publicitario, no es obvia la necesidad de tal prolegómeno. Si de hacer una introducción se trataba quizá hubiera sido más pertinente elaborar sobre el intento de hacer inmaculado al régimen comunista o a su líder. Además está el problema de la dilatación, hasta el propio autor parece sentirla cuando anuncia en tres ocasiones que ya va a iniciar la historia. Tal vez no sea justo pero no puedo dejar de evocar a Ricardo Palma, magistral escritor peruano, quien escribiera cuatrocientos cincuenta y tres relatos cortos y satíricos que fueron compilados en la célebre publicación titulada Tradiciones Peruanas. Recurro a este autor como prueba del excelente nivel que puede alcanzarse en este género, incluyendo incluso preámbulos. ¿Podría ser que esta no sea la aproximación literaria que le conviene al autor?

¿Qué problema presenta la diagramación? Algunos y muy serios, suficientes como para causar una mala impresión cuando su función es justamente la contraria: la organización armoniosa de los elementos gráficos. Ejemplos: el texto de la página (p.) 19 es cortado en su primer párrafo –dejando un gran vacío- para continuar en la p. 20; una frase de la p. 10 y otra de la p. 33 son cortadas dando un salto hacia el siguiente renglón; varias líneas son duplicadas al final de la p. 87; el segundo párrafo de la p. 91 es ininteligible, alrededor de una docena de palabras empiezan inmediatamente después de un punto, sin dejar espacio entre ellos, etc. ¿Que este es problema de la editorial y no del escritor? Sí, es posible. Le tocaría al autor determinarlo.

La responsabilidad de los errores gramaticales podría ser también compartida pero me temo que el autor tendrá que hacer un examen de conciencia y asumir la mayor parte de estos, si no todos. ¿Que es difícil revisar un texto o hacerlo revisar antes de enviarlo a imprenta? Es posible que lo sea. Sin embargo, no es una tarea imposible. El avance tecnológico nos brinda un valioso apoyo alertándonos sobre muchos de estos problemas que a veces no denotan ignorancia sino distracción, y que pueden ocurrirle a cualquier escritor. ¿Ejemplos de estas imprecisiones? Los hay variados, básicamente de sintaxis pero también de ortografía, incluyendo la puntuación:

p. 7         “muchos menos” por “mucho menos”.

p. 8         “la gente que la habitan son” por “la gente que la habita es”

p. 9         “frente alguno” por “frente a alguno”

p. 37      “me ha gustado la historia” por “me ha gustado la Historia”

p. 78      “un grupo […] se habían convertido” por “un grupo […] se había convertido”

p. 89      “eso me toca a mi” por “eso me toca a mí”

p. 100    “vidéo” por “vídeo” o “video”; etcétera.

Ninguna de las limitaciones  enumeradas constituye un problema gravísimo en sí pero —para decirlo en palabras de Vargas Llosa— “nada deja de tener importancia en el dominio formal y son los pequeños detalles acumulados los que deciden la excelencia o la pobreza de una factura artística”. Es el conjunto de estas particularidades el que nos obliga a clasificar este trabajo por debajo de un nivel medio. Jorge Carrigan tiene potencial de escritor pero debe trabajar sobre estas debilidades si quiere conquistar tal título.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Paisajes después de la batalla – Juan Goytisolo

Paisajes

 

PAISAJES DESPUÉS DE LA BATALLA

Juan Goytisolo. Editorial Palabras Mayores, 2013.

Juan Goytisolo nació en Barcelona en 1931. Su madre murió por un bombardeo realizado bajo el gobierno franquista cuando él tenía apenas siete años; con el tiempo sus obras fueron prohibidas bajo dicho régimen.  Goytisolo se autoexilió en París (1956) y en Marrakech, Marruecos (1996). Su vasta obra más de cuarenta novelas, ensayos, entre otros escritos recorre desde el lirismo hasta la crítica de la sociedad, cultura y religión de España. Se le considera el escritor más importante de los llamados “hijos” de la guerra civil española.

Paisajes después de la batalla es un rompecabezas cuyas piezas se escapan  por un mundo a veces imaginario, a veces introspectivo, a veces irónico,  a veces social, a veces político, a veces degradante, y hacen de esta obra un laberinto en el cual el lector no sabe dónde está el comienzo o el final, no puede precisar con facilidad de qué  trata ni cuáles los mensajes que el autor nos quiere transmitir.

Después de un gran esfuerzo de comprensión llegué a clarificar apenas algunas cosas.  Se ambienta a inicios de la década de los ochenta en El Sentier, un barrio parisino atípico ya que en él viven judíos, portugueses, árabes, afganos, paquistaníes, bangladesíes, turcos, etc., estos últimos llegados después del golpe militar en Turquía. El protagonista vive en el séptimo piso de un edificio de ese barrio. Este  hombre, extranjero también, es un misántropo, se ha aislado de todos sus amigos e incluso de su mujer —la cual vive en un departamento vecino. Tiene hábitos desagradables  —como orinar en el lavabo, por ejemplo—, practica el onanismo, declara que le gustan sexualmente los animales, y contesta anuncios eróticos con fantasías pervertidas utilizando el seudónimo de El Reverendo. Para colmo, es un sátiro que mira y seduce niñas. En su lado menos sórdido colecciona artículos de periódico con noticias particularmente interesantes, contribuye con un periódico al que envía artículos que denotan preocupación por asuntos de carácter científico como la acumulación de dióxido de carbono y el calentamiento global, y ama la poesía sufí.

Aparte de este perfil medianamente claro, todo lo demás es desordenado, enmarañado, satírico y sarcástico. El libro se compone de setenta y cuatro artículos que —como el mismo autor lo admite— son una narración “mal hilvanada y dispersa”, “confusa y alambicada”. Por ejemplo, en uno habla de discriminación racial, y a otro lo titula Charles Lutwidge Dodgson (más conocido como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas) para hablar de su debilidad hacia las niñas. Después trata de teologismo (sic) dialéctico mofándose de Albania, país revolucionario y perfecto. Enseguida se centra en el egocentrismo democrático a través de la ridiculización de la gordura de un dictador. De pronto se interesa en visitar a un vidente, o se aparece en un café donde le entregan propaganda altamente subversiva e ilegal para su difusión; después asiste al cine para ver películas pornográficas. Enseguida hace una parodia de los intereses mercantilistas o cuestiona la Península Ibérica —se puede suponer que a España en particular— por asumirse como el centro del mundo. En otro momento, la policía lo cita, desnuda y acusa de conspirador esperando que haga la revelación de todos los secretos de su organización. Más tarde dos raptores adhieren una carga explosiva a su pecho y le exigen que confiese todas sus verdades. En un acto derivado tal vez de ese momento donde las horas de su vida están contadas, ya hacia el final de la obra el autor parece querer aclarar las cosas y nos habla de su ser fragmentado que lo jala hacia diferentes caminos (ideas, sentimientos, pulsiones), de su desdoblamiento como escritor, narrador y personaje (¿en la obra habla el protagonista o habla él?, ¿el colaborador de El País que escribe sobre ciencia es realmente un presunto homónimo o es él mismo?), nos cuenta que ha inventado a su esposa y que todo el barro que ha echado sobre él —al parecer el protagonista de este libro es el álter ego de Goytisolo— es para develar lo peor de su ser, despertar toda la antipatía y desdén posibles. Ha querido tocar el fondo del abismo. ¿Para qué? ¿Para representar mejor a un ser marginal que además de ser extranjero es víctima de persecución política cuando es el último representante de una comunidad asolada a la cual solo quería defender? ¿Para que al desnudar su ser se vea la complejidad del ser humano? Su excentricidad —así lo dice el mismo autor— es una defensa contra la normalización de la época.

Lo cierto es que el libro anuncia hace treinta años lo que iba a pasar con el París de hoy, donde los inmigrantes penetran paulatinamente a la ciudad, la toman, la revolucionan y dejan paisajes de guerra y alteración detrás de ellos. París desaparece, se transforma. La obra nos deja, además la sensación de decepción sobre los problemas políticos de este mundo, nada parece serio, todo parece absurdo, ridículo, equivocado. Los seres humanos no parecemos saber cómo gobernarnos a nosotros mismos.

Siendo Goytisolo el famoso escritor que es, no es difícil encontrar entrevistas y declaraciones suyas, y conocer a través de ellas sus intereses y pensamientos. Eso puede ayudarnos a entender su obra. Habla el árabe dialectal del norte de Marruecos, conoce y reconoce el mestizaje entre las culturas islámica e ibérica. Defiende los derechos de los inmigrantes. Critica los nacionalismos religiosos y políticos.  Cree que España debería ser el puente entre Europa, Latinoamérica y el mundo musulmán pero que en lugar de asumir esa parte de su identidad rechaza el mundo árabe, no por ignorancia sino por discriminación. Está convencido de que la amalgama de culturas gesta una forma de vida alternativa, siempre más creativa que la que puede ofrecer una sola cultura.

Es extraño que un hombre que se expresa con tanta claridad oralmente enrede tanto sus pensamientos  cuando escribe. Solo se explica de una manera: lo hace intencionalmente. Y esta no es una interpretación personal sino una declaración propia del autor, aquí lo cito: “A mí solo me interesan los libros que me provocan un desafío. Lo que procuro no es tener un gran número de lectores, sino el mayor número posible de relectores”, “porque una obra literaria de enjundia obliga a volver sobre ella y a releerla”. “Tú no puedes contradecir Paisajes después de la batalla porque en él están todas las ideas y al mismo tiempo la negación de estas ideas. Es la duda total. Es enseñar al lector a dudar”.

Aquí llegamos al punto final de nuestras primeras reflexiones sobre este libro. Y me veo en la encrucijada de decidir si el libro es recomendable o no lo es. Supongo que para un intelectual ávido de retos de erudición y reflexión sí lo es, y óptimamente. Para mí, que en la literatura busco arte,  solaz e inquietud –no terremoto– intelectual, no lo es. Tengo una regla muy clara: si debo leer tres veces una obra, no para entenderla del todo sino para comprender al menos sus mensajes principales (¡y quién sabe ni siquiera llegue a esa comprensión!) entonces ese libro no es para mí. Y lo que no recomiendo para mí, no puedo recomendarlo para otro. Confieso, sin embargo, que el autor logró su cometido. Este será un libro inolvidable, me llenó de preguntas y me dejó la sensación de que  debería abrir otras puertas en mi camino. Goytisolo merece toda mi admiración pero preferiría nutrirme de él a través de sus conversaciones —inteligibles todas— antes que de sus intrincados escritos.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Sin remedio – Antonio Caballero

Sin-remedio-antonio-caballero

                SIN REMEDIO

Antonio Caballero. Alfaguara, 2004.

Antonio Caballero Holguín, bogotano, nacido en 1945 en el seno de una familia adinerada y prestigiosa, fue educado en España, Colombia y Francia. Es escritor, periodista y caricaturista, trabajó en los periódicos El Tiempo, El Espectador y las revistas Alternativa y Semana (Colombia), Cambio 16 (Madrid), la BBC y The Economist (Londres). Es considerado como uno de los críticos políticos colombianos más agudos. Sus caricaturas políticas le merecieron el premio Simón Bolívar en 1994. Incursionó en la novela en 1984 con la obra Sin remedio de la que nos ocupamos en este artículo. 

Si usted es capaz de sobrevivir a la primera parte de este libro donde se encontrará con un personaje  deprimente e indeseable(abúlico, vividor, pusilánime, apático,cobarde, insensible, cínico, zángano, mediocre, algo escatológico, con una sexualidad superficial y fácil de exacerbar, además de  consumidor de marihuana y cocaína) no se arrepentirá de haber continuado leyéndolo.

Ignacio Escobar, que así se llama el susodicho, acaba de cumplir treinta y un años, se mantiene con el dinero que le da su madre cada que él se lo pide, y se recuesta en la mujer con la que vive, cuya presencia le ofrece un cierto orden en su vida. Pasa la mayor parte de sus días tirado en la cama, donde se confronta a la infelicidad de no hacer nada y, lo peor, de no querer nada. La mujer lo abandona. Su rutina se altera pero su vida continúa siendo desdichada. Cuando se ve obligado a salir, deambula. Incapaz de dirigir su destino y con dificultades para negarse a hacer lo que no desea, suele dejarse llevar por lo primero que se le presenta, y es así como le suceden cosas…

La novela tiene un eje y múltiples contenidos. El eje está constituido por las reflexiones filosóficas de Escobar ─simplistas pero profundas─ que nos acompañan a través de toda la novela. Son de corte existencialista (sobre el sentido o el absurdo de la condición humana, la constatación de que las actividades de la vida se repiten por inercia o por costumbre pero que a fin de cuentas son inútiles) y nihilista (Escobar es incapaz de encontrar o darle un sentido a su vida, se resiste a dejarse guiar por alguna ideología para no enajenar su capacidad de reflexión, no reconoce ninguna autoridad, tampoco tiene una fe salvo que creer en la nada sea una, siente que todo está muerto en él, y tal vez desea desaparecer de la vida).

Entre los temas está el retrato de la sociedad colombiana en la década de los setenta (las clases sociales, la izquierda marxista, los militares), la ciudad de Bogotá y el desamor. La imagencolombiana es presentada mordazmente. A leer. La ciudad juega dos roles en la novela: insertar al lector en la realidad y servir de marco a la inanición de su protagonista, para lo cual se da una visión de una Bogotá depresiva en la cual llueve y acecha el peligro todo el año, además de estar llena de basura, de olores pestilentes, de bares de mala muerte, etc. En cuanto a las mujeres, vemos a un Escobar que las desea con mucha ligereza, sin necesidad de desarrollar vínculos de amor o de intimidad para tener relaciones sexuales se desprende de ellas con la misma facilidad. Dichos encuentros son descritos sin remilgos pero normalmente son frustrados, lo cual agrega a su vida más pinceladas de fracaso, vacío y desesperanza.

He preferido nombrar la creación poética fuera del listado que acabo de presentar porque la poesía  se erige no solo como tema sino que también pretende ser eje. Según Caballero, el verdadero objetivo de este libro era hablar de lo difícil que es escribir poesía y dar a conocer una de sus creaciones: el largo poema que publica hacia el final del libro. De acuerdo al autor ese poema es lo más bello de este libroa pesarque la mayoría de lectores se lo salta. Ciertamente, la poesía se pasea por todos los capítulos de esta obra; en ese sentido parece ser eje en la obra. Pienso, sin embargo, que cuando Caballero escribía este libro su yo y sus intenciones fueron tomados por su inconsciente, y afloraron móviles más fuertes. Es así como la poesía se convirtió en tema, y para desdicha del autor, en tema secundario. Lo que nos ofrece como poesía no es bello (los únicos versos buenos pertenecen al Cantar de los Cantares); no obstante, es muy interesante el testimonio que da sobre el proceso de creación.

¿Y qué podríamos decir de la calidad literaria del libro? Es oscilante. El autor escribe bien pero se equivoca, logra mucho y fracasa en mucho también. Logra en su intento de abarcarlo todo pero no en la armoniosa unión de ese todo, logra en la caracterización de ciertos personajes ─el protagonista, el general Buendía, las empleadas domésticas, etc.─y en lo que pretende que representen, logra capturar la esencia de una ciudad en imágenes cortas e impactantes, logra narrar ciertas historias de una manera ágil y muy emocionante, y logra una tremenda agudeza en los comentarios de su protagonista. Sin embargo, su narrativa en general es lenta y repetitiva (excepto que esto haya sido hecho intencionalmente); muchos de sus personajes o hechos carecen de credibilidad (lo cual podría  ser algo positivo si se confirmara que su propósito era hacer una sátira de estos, algo muy probable  viniendo de un  caricaturista; por ejemplo, no parecen reales las reuniones de los trotskistas, tampoco la Hena que comparte su cuarto ni la de la carta ─que no responde a su educación, aunque qué bella esta última Hena). Fracasa en describir a los personajes dejando ese trabajo más bien a la imaginación del  lector. Pierde cuando intenta hacer poesía sin ser poeta, y sobre todo pierde hacia el final de la obra cuando después que esta se le ha extendido varios cientos de páginas y le ha tomado doce años de trabajo, parece haberlo cansado y se precipita en acabarla permitiendo que se imponga la falta de lógica en varios  detalles, dejando cabos sin atar y un cierto sabor a inconsistencia.

Todas estas críticas podrían quedar de lado si se considera que este libro tiene el estilo de la literatura posmoderna europea, que trata justamente de ser fragmentaria, priva a sus personajes de una psicología profunda y escudriña en la identidad y la muerte. Lo que también es cierto, aunque parezca paradójico, es que esta obra entra en la categoría de la denominada novela total, que ambiciona tratar la realidad en la mayor parte de sus manifestaciones posibles. De ahí que despierte tanto interés. Unos la seguirán por sus preocupaciones metafísicas, otros por sus momentos eróticos, otros por su creación poética, otros por su crítica a la aristocracia o la ridiculización de los grupúsculos marxistas de la época al punto de confundirlas con el objetivo de la obra, etc. Cada lector atrapará el libro por donde más lo necesite.Léalo, encontrará de dónde asirse.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

    ***

Un viejo que leía novelas de amor – Luis Sepúlveda

Un viejo que leía novelas de amor

UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR

Luis Sepúlveda. Tusquets Editores, S.A., 1993.

Luis Sepúlveda, escritor, periodista y cineasta chileno nacido en 1949. Encarcelado en dos ocasiones por el régimen de Pinochet, fue finalmente liberado por las presiones de Amnistía Internacional. Producto de su exilio ha vivido en Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Cuba, Nicaragua, Holanda y Alemania. Actualmente reside en Gijón, España. Participó del movimiento ecologista llegando a trabajar para Greenpeace. Su  interés por el medioambiente se ve reflejado también en su literatura.El libro del que nos ocupamos en este artículo fue su primera novela, producto de una convivencia de siete meses con los shuar gracias a un proyecto subvencionado por la UNESCO. Esta obra recibió el premio Tigre Juan 1988 y ha sido traducida a treinta y tres idiomas.

Los shuar son un pueblo amazónico que habita la selva ecuatoriana y peruana, y que cuenta con unos  ochenta mil habitantes. El Idilio, en cambio,  es un pueblo imaginario asentado en la cuenca del río Nangaritza en la provincia de Zamora (Ecuador) ─una de las zonas con más biodiversidad en nuestro planeta─y es el lugar donde se desarrolla la historia de esta novela. Ambos elementos ─los shuar y El Idilio─ son muestra de lo que nos depara esta novela ya que mucho de lo escrito en este libro se sustenta tanto en la imaginación como en el conocimiento y la experiencia de vida del autor. En efecto, Luis Sepúlveda convivió con los indígenas shuar del Ecuador en 1978, allíconoció a Miguel Tzenke, dirigente indígena shuar,a quien le dedica la novela en agradecimiento a sus enseñanzas. Esta obra trasmite la fuerza de esta realidad, lo cual constituye sin duda su aporte más valioso.

Un día los shuar llevan el cadáver de un hombre rubio de unos cuarenta años ante el alcalde de El Idilio, este interpreta que los mismos shuar lo han asesinado y pretende detenerlos por ello. Antonio JoséBolívar, un lugareño de más de sesenta años, a quien el autor se refiere como «un  viejo» en el título de la obra,  interviene explicando con sabiduría la verdadera causa de la muerte, exculpando así a los shuar. Esta sapienciaproviene de su larga convivencia con los shuar, gracias a la cual aprendió los secretos de la vida en la selva.

Los personajes centrales de la obra están resumidos en el párrafo anterior y representan a los indígenas shuar, a la autoridad de los colonos (el alcalde), a las figuras híbridas (colonos identificados con los shuar) y a los extranjeros(cazadoresy buscadores de oro).Estos personajes muestran diferentes formas de actuar y pensar que responden  a sus respectivos conocimientos, prejuicios o intereses; en consecuencia, su actitud hacia la selva así como su entendimiento de esta difiere tantoque bien podríamos hablar incluso de polaridades: la barbarie o el salvajismo frente a la civilización. Lo curioso de esta última afirmación es que mientras para los personajes «civilizados» (alcalde y visitantes) los salvajes son los shuar,  para el autor es lo contrario. Y así se encarga de transmitírnoslo. Lo hace a través de los actos o comentarios de sus personajes, donde con frecuencia se demuestra que quienes conocen la selva, la cuidan y la respetan son los shuar, mientras que los demás no solo ignoran casi todo de ella sino que atentan contra la naturaleza de su hábitat, su gente, sus animales, etc.

Hacia el final de la historia el señor Bolívar necesitará enfrentar a la hembra de un tigrilloenloquecida de dolor por la muerte de sus cachorros  y la herida mortal de su macho,secuelasde la  intervención de un cazador sin escrúpulos. Este duelo mortal conformará un episodio magistral en esta obra. En ese encuentro, hombre y bestia se comunican en un mismo nivel. Selva, animal y ser humano se perciben en armonía a pesar del inevitable combate. Y esto por oposición al ultraje de las personas foráneasque enfrentanla selva,la atacan y la destruyen innecesariamente, sin analizar o evaluar las consecuencias de su intromisión.

¿Y a qué viene el título de la novela? Difícil de precisar, pero a juzgar por el final de la obra, lo que quiere decir es queel viejose refugia en la lectura para no confrontar la triste realidad de ver el mundo de la selva ─que es el suyo propio─ maltratado y destruido. Además, curiosamente, la reacción de la hembra del tigrillo herido proviene del amor, y su penúltimo acto demuestra la grandeza de ese sentimiento. Aprecio esa escena como si fuera la más notablehistoria de amor que “lee” el viejo.  Él  anticipa su importancia y su resultado le causará pesar. Podríamos verla como una metáfora de los sentimientos que la selva despierta en él, y el dolor que le causa su destrucción.

Es una novela tan corta que parece un cuento largo en el cual el manejo de la atmósfera selvática es soberbio. En ese  ambiente amazónico, aunque la mayoría de los personajes no son shuar, serespirael sentir indígena. Y ese es el tributo de este libro: hacernos identificarnos con los indígenas, impresionarnos con la ignorante invasión de la «civilización», inducirnos a amar la selva, provocarnos el deseo de conocerla más, inquietarnos al punto de desear saber qué hacer para protegerla. La obra sintetiza sus mensajes con tal intensidad que podemos aventurar que si la lee,  no la olvidará.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***

Apuntes sobre la Amazonía

–    La Amazonía es la selva tropical más extensa del mundo y abarca nueve países: Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Surinam, la Guyana y la Guayana Francesa.

–    Ha sido denominada como una de las siete maravillas naturales del mundo.

–    La Amazonía brasileña posee alrededor de un 63% del total de la Amazonía.

–    La Amazonía peruana es una de las regiones de mayor riqueza biológica del mundo porque posee diferentes pisos altitudinales debido a su unión con la Cordillera de los Andes.

–    En una hectárea de selva colombiana se cuenta una cifra de especies arbóreas semejante a la que puede haber en todos los bosques templados de Norteamérica.

–    La deforestación en la Amazonía destruyó un área casi tan grande como el Reino Unido entre 2000 y 2010.

–    Los principales culpables de la deforestación son la tala ilegal, la construcción de carreteras, las industrias minera, agrícola y ganadera, la construcción de presas hidroeléctricas y la perforación y exploración de yacimientos de petróleo y gas.

–    Cerca del 80% de las áreas en uso legal de la Amazonía brasileña son utilizadas actualmente para la cría de ganado vacuno. Los desmontes con fines especulativos y para crear tierras de pastoreo para ganado son la principal causa de deterioro y deforestación.

–    Las actuales medidas para la conservación del bosque lluvioso amazónico son:

  • Rehabilitación e incremento de la productividad de tierras deforestadas
  • Expansión de las áreas protegidas
  • Desarrollo basado en los conceptos del uso sostenible en algunos de los bosques existentes
  • Reforma a las políticas de tenencia de la tierra
  • Cumplimiento de la ley

La palabra – Pablo Urbanyi

Lapalabra

LA PALABRA

Pablo Urbanyi. Editorial Catálogos, 2013.

Pablo Urbanyi nació en Hungría en 1939, país del que emigró a los siete años de edad para radicar en Argentina. En 1977 se vio obligado a vivir en el exilio y así terminó instalándose en Canadá, Ottawa. Ha escrito trece libros en la lengua castellana, algunos traducidos al inglés, francés y al húngaro, entre los cuales se destaca Silver ya que fue finalista del Premio Planeta, Argentina.Obtuvo también el Premio Somos 2004, reconocimiento a la Expresión Literaria, Latin American Achievement Awards entre otras menciones de honor. La palabra es su última obra, presentada públicamente en octubre de 2013 en la UNAM.

Una novela valiente, tenebrosa e inteligente. El doctor Ricardo Ignacio Palmatieri ─protagonista de la obra─ se enfrenta con su probable muerte, episodio crítico de sus días en que hace una revisión honesta y descarnadade su vida.  Siendo la muerte un tema tabú en la sociedad occidental de donde se le expulsa de la vida cotidiana ocultándola e ignorándola, debemos otorgar a este escritor un primer reconocimiento por su atrevimiento a confrontarla. El valor del libro se ve duplicado cuando se sospecha que la aparente novela podría ser en parte la autobiografía del autor, y hasta una forma de decirnos adiós. Pablo Urbanyi es un hombre que piensa, que tiene el coraje de escribir sobre los hechos tal cual los ve y los evalúa, que es capaz de compartir sus debilidades, sus frustraciones y sus anhelos perdidos aunque para eso use al doctor Palmatieri y este a su alter ego el Hungarito para expresarse. Una joya de libro si consideramos ─como dice el protagonista─que las palabras nos permiten entrar en el interior de un ser, compartir su intimidad, esa profunda realidad que tan celosamente nos escondemos los seres humanos los unos a los otros. No es una obra para divertir, no es una obra que provee entusiasmo, alegría ni emociones vivificantes, a pesar de que el humor nos ayuda a transitarla. Es una obra para meditar, para reflexionar, para conectar al ser humano con el drama de su existencia, su soledad y su falsedad. Si de emociones se tratara, nos trasmite resquemor, pesadumbre, desconcierto y  perplejidad.Hay que estar preparados para leer una novela así.

El doctor Palmatieri es un célebre profesor nacido en Argentina, exiliado a raíz de ciertos acontecimientos políticos ocurridos en dicho país. Se refugia  inicialmente en Estados Unidos de donde pasa a residir en Ottawa, Canadá. Allí trabaja como chairman del Departamento de Español de la Universidad de Ottawa. Da la vuelta al mundo dando conferencias sobre lingüística, se le reconoce internacionalmente, y podría considerársele un hombre exitoso. Un día, sin embargo, decide volver a Buenos Aires, cansado de una vida que le parece falsa, ya que siente que anda corriendo detrás de un estatus sin saber si eso es lo que realmente desea para su vida. Una vez en Argentina no solo no obtiene el puesto de investigador que había aceptado con carta certificada sino que es internado en un sanatorio. Desde su cama de enfermo hace un balance de su vida.

Las reflexiones del doctor Palmatieri tienen mucho de sarcasmo, de autocrítica, de búsqueda. Se pregunta dónde están las cosas que perdió, si las tuvo alguna vez, quién es él, de qué le sirvieron tantas palabras. Siente un vacío que lo amenaza, no sabe si vivió, no sabe qué es la vida, no se ubica. Echando mano a la burla y al humor negro despliega una ácida crítica de la sociedad norteamericana en particular (su comida, o más bien su falta de culinaria, su creencia de que los grandes problemas de la vida personal se pueden resolver con cursillos semanales o películas cortas, su predisposición a explicarlo todo con estadísticas, su hipocrecía, su ignorancia, su intolerancia a la diferencia, la califica como un lugar cruel donde los seres humanos no se reconocen ni se escuchan ni saben si existen, donde reina la mentira y el miedo) y de la sociedad capitalista en general (que define a los seres humanos por su afán de comprar, su necesidad de ostentar, de acumular dinero aunque tengan que aplastar a los demás o humillarse para obtenerlo, es decir que los desaparece convirtiéndolos en clientes y consumidores, adorándose a sí mismos a través del dinero). Muy interesante. ¿Y sus bemoles? En más de una oportunidad se refiere a la homosexualidad innecesariamente, con el solo afán de insultar a quienes llama maricones. Reniega de las feministas  y no deja bien parada a ninguna mujer. ¡Qué triste imagen de nosotras señor Palmatieri! ¿Le tocó lidiar con la peor parte? ¿No estaba listo usted para la revolución femenina? ¿O realmente no ve usted mujer digna de su respeto? A pesar de todo usted anhelaba encontrar a una mujer, ¿verdad?, tal vez hecha a su medida pero esa esencia le faltaba, el amor de una mujer que lo renovara. Usted no puede esconder  el deseo varonil de la ternura. Hermoso.

Si este personaje es provocador, peor lo es el Hungarito. Este dice todo lo que ni el doctor Palmatieri se atreve a expresar. Difícil no ver en el doctor Pamatieri y en el Hungarito al alter ego de Pablo Urbanyi. ¿Dos alter ego?  Sí, uno que se parecería mucho a él y otro que llevaría al extremo todas sus osadías,  rechazos y temores.  O, como dije al comienzo, el Húngaro podría ser el alter ego del doctor Palmatieri, da lo mismo.

Hablemos ahora de la forma. Este libro está escrito con un lenguaje culto, un vocabulario exquisito y altamente apropiado, con pocas imprecisiones de orden gramatical. Técnicamente es interesante porque se desliza en los tiempos de una vida que ocurre en diferentes ambientes ─sin restringirse a la línea temporal que podría exigir esa historia─  cuando al fin y al cabo todo ocurre en el lecho de muerte y los recuerdos del protagonista. Este recorre esos espacios temporales y físicos, yendo y volviendo de ellos como lo dictan sus emociones, sus ansias, sus dudas, sus decepciones y sus dolores. Un enfoque realista. El único peligro de esta aproximación tan natural ─y a mi modo de ver es aquí donde radica la mayor debilidad de esta novela─es que no intenta codificar este proceso para que el público lector lo entienda con cierta facilidad. Esto se percibe desde el primer largo párrafo que escribe el autor ya que allí aparece media docena de personajes, además del protagonista, sin que quede claro dónde está este o por qué, se ubica en el presente al igual que en el pasado, en el mundo externo así como en el interno, hace preguntas incoherentes, etc. ¿Por qué hace esto Pablo Urbanyi? ¿Sacrifica lectores por autenticidad? ¿Le interesa más el monólogo que la comunicación? ¿La complejidad antes que la simplicidad? ¿Es su manera de retar al lector?

Les dejo dos informaciones adicionales que son importantes. La primera, en la novela hay dos personajes que supuestamente van a escribir la biografía del doctor Palmatieri: Enrique, un discípulo argentino, y el Hungarito, un colega y compatriota argentino. La segunda, el título del libro viene del hecho de que  el doctor Palmatieri ha coleccionado durante su vida una palabra en miles de idiomas y dialectos, incluyendo lenguas muertas, una palabra que siempre quiso gritar sin atreverse a hacerlo. Ya verá usted cómo este libro responde a ese afán si se anima a leerlo. ¿Se atreverá usted?

Pecados inmortales – Juan Roberto Salcedo

Pecados inmortales

       PECADOS INMORTALES

Juan Roberto Salcedo. Editorial Planeta Colombiana, 2012.

Juan Roberto Salcedo nació en Florencia, Colombia y reside actualmente en Ottawa donde ha vivido la mitad de su vida. Es médico especialista en medicina interna y cardiología. Se hizo acreedor de un premio con su relato «El pueblo embrujado» en un concurso patrocinado por el Consulado General de Colombia en Montreal por iniciativa de la cónsul Martha Lucía Piñeros de Camacho. Pecados inmortales es su primer libro.

Pecados inmortales es un libro que combina diferentes momentos y espacios concertando una altísima belleza poética, una intensa reflexión filosófica y teológica en búsqueda de respuestas, una íntima confesión de sentimientos personales y un despliegue de convicciones ajenas al status quo.  Técnicamente el libro es complicado porque  está fragmentado. Consta de un fabuloso cuento, un diario corto, una obra de teatro, un cuento cortísimo y una historia personal que pretende ser el hilo conductor, aunque me temo que se queda en el intento. Cada segmento tiene su estilo propio.

El cuento inicial desborda de estética e imaginación, y constituye la mejor parte del libro literariamente hablando. Si la novela tuviera que reducirse a esta primera cincuentena de páginas tendríamos que reconocer  en esas hojas un gran valor creativo y lírico, así como la utilización de un vocabulario exquisito empleado con toda precisión.  Esas páginas bastarían para confirmar el talento de Juan Roberto Salcedo como escritor. El autor no solo ama las palabras sino que ─parafraseando lo que dice hacia el final a propósito de un personaje que se le parece─ «juega con las palabras […] las recoge y combina sus ritmos, haciendo contrastes de colores, matizando la tenuidad de sus luces» (p. 264-265).

Salcedo sabe cómo hilar temas muy diferentes y llevarnos mágicamente a otros lugares a través de puentes invisibles contribuyendo así al interés de la lectura, pero si tuviera que enriquecer en algo ese primer capítulo moderaría la destemplanza con que transita de un tema a otro. Además preguntaría: ¿se puede decir que un texto se excede en arte?, ¿se puede decir que tanto encanto o atractivo pueden embriagar al lector impidiéndole proseguir fluidamente a través de las palabras ya que está constantemente invitado a ilustrase con la terminología, a descifrar metáforas, alegorías y toda suerte de figuras que invaden cada hoja del libro? Si así fuera puede que Juan Roberto Salcedo se haya excedido en hermosura. Cito como prueba unas líneas que se dejan ver  más tarde y que parecen poesía dentro de la novela:

«Gracias […] por dejarme oír el ruido de la Luna cuando sale y percibir la amalgama de colores que tiene la noche en sus soledades […] las huellas que el viento impregna sobre las rocas y por el zumbido de luz que derramas sobre las flores y, en especial, por los éxtasis ensordecedores de silencios» (p. 142-143)  

Para quienes se interesan en el tema de ese capítulo el protagonista es Alejandro Amaral cuyo padre, Santiago Amaral, acaba de morir. Este último al enamorarse de Virginia Hernández la persigue y le cuenta la increíble historia de su pueblo, un lugar que parece encantado porque allí se relataban incansablemente historias fantasiosas, exageradas, descabelladas, falsas o imposibles como recurso para vencer el aburrimiento. El pueblo parece embrujado. La narración también.

El diario corto que le sigue lo escribe una mujer que nunca se identifica y que, lejos de tener una  personalidad definida, se asemeja al  narrador omnisciente que hasta allí hemos conocido ya que utilizan las mismas cadencias al narrar. Después descubriremos que ella se parece más aún a Alejandro, no solo por estilo de hablar  sino por el análisis que hace de la vida a través de su interior y su pasado.

Los siguientes capítulos nos presentan al protagonista, Alejandro: su nacimiento, sus primeros años, sus abuelos, sus sentimientos, sus experiencias amorosas, su búsqueda interna, su deseo de morir, su internado en un monasterio, su experiencia universitaria. Una vez más el narrador y Alejandro parecen ser uno; hablan con belleza y hondura ciertamente, pero sin mucha diferenciación entre ellos. Mi impresión es que estamos frente a los alter ego del autor, hablan parecido porque en el fondo son él, como Alejandro mismo dice: escribir es «descubrir la intimidad de uno ante otros; por más que uno quiera ocultar los sentimientos estos salen a flote» (p. 188).

Luego llega la pieza teatral con una entrada algo forzada. Esto hace sospechar que el autor buscaba un pretexto para introducirla en el libro. ¿Habrá sido un escrito completado en el pasado y guardado en algún archivo hasta que aquí encontró la posibilidad de cobrar vida? El texto semeja a un auto sacramental y su contenido pareciera ocupar un inmenso espacio en el interés del protagonista a juzgar por el abismo al que se asoman sus reflexiones. No parece de esta época, ni creo que podría montarse exitosamente en un espectáculo debido a la complejidad de su temática; incluso por escrito cuesta mucho seguirla. ¿Su argumento? Daniel habla con Dios, interlocutor que nunca responde. Se trata entonces de un monólogo donde Daniel habla de su soledad, de sus tentaciones y busca anhelante comunicarse con un Dios cuya existencia llega a cuestionar. ¿No se parece Daniel a Alejandro? Temo que sea un tercer alter ego. En otra escena Daniel hará preguntas que serán contestadas por el Loco y el Mudo. El Loco será agresivo y hasta blasfemará; el Mudo será sabio y propondrá un cierto equilibrio. Citaré al autor y haré míos nuevamente extractos de un diálogo que Alejandro sostiene con Cristina ─la compañera con la que conversa sobre sus escritos─: «Este es un libro sin cabeza ni pies. No tiene un argumento conciso. Es un cúmulo de pensamientos disgregados.» (p. 157), «[lleno] de términos rebuscados y exageraciones en un diálogo extraño» «…tengo un lenguaje un tanto ampuloso… muchas veces me he intoxicado de belleza […] cuento cosas descabelladas, desatinos que no entiendo ni yo mismo […] mis oscuridades son intensas. […] Mi libro no es creíble» (p. 244-245). A lo que yo añadiría: no es inteligible, inteligente sí, pero tal vez demasiado inteligente. ¿De qué nos habla realmente?, ¿del conocimiento?, ¿de la fe?, ¿del silencio?, ¿de la sabiduría?, ¿del amor?, ¿del destino?, ¿de la felicidad?, ¿del vacío?, ¿del deseo de descubrir? Es difícil discernir cuál es el tema principal de los secundarios. Lo único que queda claro es que hay una búsqueda, pero no se puede precisar exactamente de qué. La contraportada del libro dice que este se inscribe en la literatura del autodescubrimiento pero juzgo  que va más allá. La prueba está en dicha dramaturgia dedicada más a Dios que al hombre, ubicada más cerca de la filosofía que de la psicología. Es, sin duda, el trozo más complicado de esta novela y el que probablemente alejará a los lectores que buscan solaz en la lectura. No es a eso a lo que nos invita el libro sino a pensar, a reflexionar sobre algunas de las grandes incógnitas de la vida.

Aunque el tema del pecado aparece como un tormento permanente, no puedo aventurar por qué el libro se titula Pecados inmortales ni mucho menos por qué la carátula nos muestra una mujer desnuda siendo el protagonista un hombre y sus cuitas más bien filosóficas y místicas. La combinación de ambos ─título y portada─ abre la posibilidad de que sea una decisión de mercadeo. No la más acertada para un libro tan trascendente.

Si va a leer este libro hágalo rodeado de silencio, con sosiego, con tiempo y con la mente lista para ausentarse  de este mundo. Para entenderlo, vuélvalo a leer intensificando  estas mismas condiciones.

¿RECOMENDARÍA LEER ESTA OBRA?

0-1

2-4

5-7

8-9

10

***